Massive Attack retira su música de Spotify en protesta por las inversiones militares de su fundador

Massive Attack

¿Dónde están los límites de la música y la ética? Massive Attack acaba de lanzar un misil, no una canción. El legendario grupo de Bristol ha dicho basta y retira toda su discografía de Spotify. Sí, has leído bien. Pero lo más intrigante es el motivo: una guerra abierta contra la implicación de la plataforma en el oscuro negocio de la inteligencia artificial militar. ¿Será este el principio del fin del imperio Spotify? Sigue leyendo, porque esto solo acaba de empezar.

Massive Attack se rebela: “¡Todo fuera de Spotify!”

Era cuestión de tiempo. Massive Attack, una banda que difícilmente calla cuando le pinchan el orgullo, ha dado un golpe en la mesa industrial que podría dejar huella. El grupo anunció el 18 de septiembre que habían pedido a Universal Music Group la retirada completa de su música de Spotify, a escala global. ¿La razón? Daniel Ek, el jefe supremo de Spotify, invierte millones en Helsing, una compañía especializada en sistemas militares basados en inteligencia artificial. Vamos, que Ek pone pasta para desarrollar drones y aviones de combate con cerebros de silicio. ¿Alguien se sorprende de que Massive Attack salte del barco?

El comunicado, directo desde la trinchera

No hubo rodeos. En sus redes sociales, Massive Attack fue contundente: “Dados los reportes de inversiones de Daniel Ek en empresas que desarrollan tecnología IA para usos militares, hemos pedido a nuestra discográfica que elimine nuestra música de Spotify en todas partes.” Sin postureo, sin excusas. Solo hechos. Y para los que piensan que esto es una simple rabieta pasajera, atentos: han sumado fuerzas a la campaña No Music For Genocide, que promueve el boicot a plataformas vinculadas, de manera directa o indirecta, a la violencia militar sobre Palestina. Han exigido asimismo que ningún tema suyo se pueda reproducir en Israel. Lo dicho, puro fuego político, sin anestesia.

La rebelión se extiende: King Gizzard también planta cara

Que nadie crea que Massive Attack están locos o solos. Hace nada, King Gizzard & The Lizard Wizard, los saboteadores psicodélicos de Australia, retiraron su mastodóntico catálogo de más de 500 canciones de Spotify. ¿Misma razón? Sí señor: el asuntillo ese de la financiación militar de Helsing por parte de Ek. Su mensaje en Instagram fue puro veneno: “Recordatorio, el CEO de Spotify mete millonadas en tecnología de drones guiados por IA. Nosotros nos piramos de la plataforma. Y ahora, ¿por qué no les damos un poquito de guerra a estos tech bros?”

Stu Mackenzie, el frontman de la banda, lo dejó clarito en una entrevista: llevan años diciendo “que le den a Spotify”. No es una decisión fácil, lo admiten, porque quieren que su música llegue al mayor número de oídos posible. Pero los principios pesan más. ¿Resultado? Los fans han abrazado la revolución y ahora los álbumes de King Gizzard vuelan en Bandcamp, donde tú pones el precio. Ironía del destino: septiembre y sus 27 discos más vendidos en la plataforma australiana. Boom.

Dark Angel se aparta, pero por otros motivos

No queda ahí la cosa. Dark Angel, titanes del thrash brutal, han optado por no subir su flamante disco Extinction Level Event a Spotify. Pero no va de ética anti-armamentística, sino de supervivencia en la jungla digital. Gene Hoglan, el batería, lo explica sin pelos en la lengua: “Ahora mismo el streaming es un terreno resbaladizo. Cada vez más grupos huyen de Spotify. Queremos que la gente escuche nuestro material, pero creemos que esto es lo más justo para banda y fans. Las nuevas normas de la plataforma, sinceramente, no nos inspiran ninguna confianza. Si mejoran, lo pensaremos. De momento: ni hablar.”

¿El fin del streaming sin conciencia?

No es casualidad este tsunami de rebeldía. Lo que está en juego es el rol de la inteligencia artificial en el futuro de la música, y cómo las grandes plataformas la usan para beneficio propio… o cosas aún más turbias. Chris Daughtry, el mítico Jimmy Page o Brent Smith se han posicionado públicamente en contra de la invasión de contenido generado por máquina en los catálogos. Por su parte, el CEO de Deezer asegura que el 70% de la música IA es puro timo y que priorizarán a los artistas humanos —algo me dice que las discográficas van a sudar, pero bueno—.

Mientras tanto, Massive Attack prepara su regreso al directo, con un show en São Paulo junto a los hermanos Cavalera, pero ahora bajo una sombra de protesta y coherencia. No es cualquier comeback. Es la declaración de guerra de una generación contra el negocio sin alma, y contra quienes quieren transformar la música en una simple mercancía algorítmica. El pulso está lanzado. Tarde o temprano, otros caerán.

¿Y tú? ¿Sigues escuchando la “playlist de la guerra”? O, ¿es hora de mirar más allá del streaming de siempre?

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