¿Quién puede decir que sobrevivir una gira con AC/DC no deja cicatrices… y lazos eternos? Taylor Momsen, líder incuestionable de The Pretty Reckless, parece tener clara la respuesta. Dos años girando junto a los titanes australianos han forjado algo más que recuerdos: han fabricado una hermandad a base de decibelios, anécdotas salvajes y noches donde el rock se convierte en ritual tribal. ¿Te atreves a adentrarte en esa carretera infinita? Pues prepárate, porque Taylor se moja y lo cuenta todo.
Cuatro paredes, tres millones de gargantas y un espectáculo de otro planeta
La escena es esta: estadios hasta reventar, focos que ciegan, el aire endurecido por el sudor, la presión y ese perfume imposible de olvidar entre cerveza y adrenalina —sí, también un olor a cables chamuscados y metralla eléctrica—. The Pretty Reckless, en la antesala de los dioses, han compartido escenario junto a AC/DC desde 2024 como teloneros de lujo en la gira Power Up. Rose Bowl en Los Ángeles. Wembley a tope. El mismísimo Stade de France rugiendo en agosto de 2025, en esas fechas que tienen sabor a historia inmediata.
Para Taylor Momsen, cada noche era mucho más que un simple bolo: una auténtica clase magistral. Imagina ver a Angus Young desplegando su eterno infarto energético: “Correría por el escenario como si el tiempo no existiera. Y cada concierto era como abrir en canal el manual secreto del rock’n’roll.” Pero la cosa va más allá del escenario. Según Taylor, AC/DC destila humanidad, generosidad y ese toque gamberro —los de siempre, pero con mucha menos pose de la que imaginas—. Así lo suelta ella, entre risas y nostalgia: “He apagado dos velas de cumpleaños a su lado. Tras tantos kilómetros juntos, ya no hablamos solo de colegas: hay algo indestructible flotando por ahí.”
El backstage más real: amistad, sudor y lecciones vitales
Punto para Taylor: la gira no fue solo el mayor escaparate de su carrera, sino también una prueba de fuego para su ética, su aguante y su banda. Entre ensayos, pruebas de sonido y afterparties épicos (de esos que nunca acaban en Instagram, ni siquiera en los group chats), se creó una complicidad rara en este negocio. ¿Quién dice que las estrellas del rock no pueden ser sinceras? Sí, se forman vínculos tan sólidos como el mástil de una Gibson SG.
Las palabras de Momsen no son postureo barato. En el podcast de Mistress Carrie se la nota crecida, pero también agradecida: “Cada noche veías el listón del espectáculo tan alto que sentías el vértigo. Eso une, quieras o no.”
Nuevos caminos: el laboratorio sonoro de The Pretty Reckless
Y mientras el mundo pensaba que Momsen y compañía solo saltaban de estadio en estadio, en la trastienda pasaban cosas. Mucho estudio portátil, ideas apuntadas en servilletas de catering y sesiones maratonianas. Taylor ha dicho que el quinto álbum sigue en desarrollo —con Jonathan Wyman, el arquitecto de Death By Rock And Roll, volviendo a la carga—. “Grabamos entre conciertos. Es largo, pero la pasión es lo esencial.” ¿Qué os pensáis, que el buen rock abunda?
Y para calmar ansias, The Pretty Reckless ya soltó “For I Am Death”, un single con el veneno justo. Producido por Lewis Cater, el vídeo es una orgía visual: Momsen encarna la muerte con una sensualidad fúnebre, entre luces bajas y sonidos duros. Un trueno de declaración: “El rock and roll no morirá nunca.” Lo gritó Taylor, y, tras absorber la energía de AC/DC, parece más profecía que simple chulería.
Escucha a Taylor Momsen en el podcast Mistress Carrie:
Déjate arrastrar por el lado oscuro: “For I Am Death”
¿El futuro? Más salvaje, más juntos… más a lo grande
¿Lo mejor de todo? Que este cruce de caminos no huele a final, sino a principio. Quién sabe si de aquí unos años no vemos a Taylor y Angus compartiendo algo más que camerino —¿un disco a medias? ¿un dúo imposible?—. Por ahora seguimos con la sangre caliente, las orejas zumbando y los puños en alto. Porque si algo nos ha enseñado este viaje es que el rock sigue teniendo nombre propio: hermandad, honestidad… y noches que se graban a fuego.
Oye, si te quedas con ganas de más rock sin filtro, ya sabes: mantente atento, porque el siguiente capítulo lo escriben, como siempre, los que nunca bajan el volumen.




