¿Alguna vez has sentido ese vacío existencial tras un subidón monumental? Esa sacudida cuando el silencio sustituye los decibelios y el sudor frío del escenario da paso al eco desolador del día a día. Pues ahí, justamente ahí, es donde arde “Saints Kiss”, el nuevo single de Grandma’s Ashes. El trío francés levanta la alfombra del rock alternativo más denso con este zarpazo: un beso amargo en la mejilla de la rutina, mientras su sombra gótica lo envuelve todo.
Saints Kiss: cuando el silencio aprieta más que el ruido
La carretera, vista a través de un cristal empañado. Así se siente “Saints Kiss”. Es el tercer adelanto de Bruxism, un LP que apunta a convertirse en el puñetazo en la mesa que el rock alternativo lleva tiempo pidiendo. Después de “Sufferer” y “Cold Sun Again”, este tema es pura dieta a base de riffs pesados, atmosferas llenas de vaho y un toque siniestro de época victoriana derruida. Empieza con ese groove grave, reptante, y en cuanto crees que puedes apoyarte, las guitarras arremeten –no hay descanso, solo vértigo.
Lo interesante aquí no es solo la pesadez del sonido, sino el filo emocional al que se lanzan: la letra retrata ese instante incómodo tras la euforia de una gira, el momento disociativo en que la vida parece girar en falso, como un vinilo rallado. Y la producción del videoclip (firman la dirección Julien Metternich, aún con olor a sótano húmedo y neblina de whisky barato) acentúa esta ansiedad, con las tres músicas moviéndose entre ruinas, atrapadas entre escombros tan reales como metafóricos.
Bruxism: un disco que mastica la angustia diaria (y escupe fuego)
El veneno de Bruxism (saldrá el 24 de octubre bajo Verycords, ¿apuntado?) se ha gestado en las entrañas de Bruselas, con Jesse Gander — productor conocido por sus trabajos con Brutus — al timón técnico y el maestro del mastering Fabian Tormin apretando los tornillos finales. Si ya sabíamos que Grandma’s Ashes jugaba en ligas de rock alternativo, aquí ensanchan su camiseta: nueva etiqueta en la espalda, “goth rock”, con la aparición de growls arrolladores a cargo de Eva. Ella, siempre elegante y corrosiva, ahora también despliega esa furia gutural que recuerda a los mejores años del doom melódico.
La banda lo dice sin rodeos: lo suyo es ahora un “grito colectivo contra la angustia cotidiana”. Un puñado de canciones que no solo rugen — muerden y no sueltan. Desde riffs bañados en lodo hasta melodías que te arrastran a golpe de desesperanza, Grandma’s Ashes suena más madura, más profunda y, por qué no decirlo, más peligrosa.
Próxima parada: una gira que cruza fronteras (y destroza cervicales)
¿Ganas de sudar la camiseta en directo? Toma nota: tras dejarse la piel en ciudades como Pont-Audemer, Tourcoing y Rennes, las siguientes fechas prometen tensión y catarsis eléctrica. Atención, porque la gira aterriza en:
Rouen (24/10),
Marsella (21/11),
Burdeos (18/12),
Nantes (19/02),
Lille (17/03),
y un broche dorado — París, Élysée Montmartre, el 28 de marzo de 2026.
¿Por qué poner la oreja en Saints Kiss?
- Riffs que pesan más que tus deudas.
- Una atmósfera oscura que recuerda a un after de cementerio victoriano.
- Lírica que pone el dedo (sin compasión) en la llaga del día de después.
- Una producción audiovisual que da la vuelta a la ansiedad post-tour.
- La constatación definitiva del viraje gótico y alternativo del grupo — sin miedo, sin compromisos.
Escucha “Saints Kiss” aquí:
¿Rock alternativo? ¿Hard rock? ¿Goth rock? Que cada uno lo llame como quiera…
Pero si una cosa está clara con Grandma’s Ashes es que el género importa poco cuando hay ganas de reventar esquemas. “Saints Kiss” es solo el preludio: octubre traerá el golpe definitivo. Hasta entonces, esperad la descarga. Quizá el bajón después de escuchar esto no se pase tan rápido.

