¿Quién demonios habría apostado por ellos? Landmvrks ha reventado todas las quinielas. Su álbum “The Darkest Place I’ve Ever Been” es ya mucho más que un grito en la oscuridad: es LA noticia del metalcore europeo. Cuando todo el mundo parecía mirar a otro lado, han irrumpido a base de riffs como cuchillas, honestidad a flor de piel y un directo que arrasa como tormenta sobre el Mediterráneo. Y ni ellos mismos se lo creen. ¿Qué tiene este disco que no tengan los demás? Adelante, pasa y descúbrelo mientras el ruido crece sin parar…
Landmvrks: Cuando el Metalcore Francés Se Convierte en Fenómeno
A ver, vamos a romper la baraja desde el principio: los reconocimientos —ese brillo dorado que todos buscan— suelen llegar tarde o nunca… pero Landmvrks ha pillado todo el botín de una. El grupo marsellés lleva años peleando con uñas y dientes, edulcorando su agresividad con una autenticidad arrolladora. Sin postureos, sin máscaras, a pecho descubierto. Su cuarto trabajo ha sido el revulsivo imparable que nadie vio venir. No solo sus fans están flipando, también ellos, con Florent Salfati —voz y alma— admitiendo entre asombro y humildad que jamás imaginaron semejante explosión de apoyo. “Ha superado cualquier sueño, cualquier ilusión”, suelta, con esa mezcla de incredulidad y gratitud que solo acompaña a quienes han sufrido para llegar arriba.
Un Éxito Que Ni Ellos Podían Soñar
Seis meses después de lanzar “The Darkest Place I’ve Ever Been”, el fenómeno Landmvrks sigue extendiéndose como un incendio en plena Tramontana. Nadie, ni siquiera Nico ni Flo —los titanes tras la maquinaria de Landmvrks— tiene muy claro por qué este álbum engancha tanto. Pero lo cierto es que han dejado las vísceras en cada tema. ¿Trabajo duro? Sí. ¿Dolor y desgastes? También. ¿Esperar semejante repercusión? Ni en sus mejores pesadillas (o sueños más salvajes). El público, la crítica, los haters e incluso los más puretas han tenido que claudicar. Muchos les colocan ya en el podio de su género. Y ojo, hablamos de metalcore: aquí los escrutinios son salvajes, nadie regala aplausos.
Reconocimientos, Premios y Consagración
El eco no es sólo ruido mediático. La industria ha rendido pleitesía: Landmvrks se ha llevado los grandes premios en los Foudres 2025 —Artista del Año y Álbum del Año—, reventando cualquier techo de cristal para los franceses en el metal extremo. Ya les han llovido certificaciones oro, platino… y la sensación colectiva es que esto no ha hecho más que comenzar. ¿El secreto? Han afilado lo mejor de la “French touch” y lo han convertido en un látigo sonoro que conecta tanto con la chavalería de Marsella como con el público de Berlín, Londres o Buenos Aires.
El Viaje Que Arrancó Con “Lost In The Waves” No Tiene Fre
no
Lejos quedan los días de gloria local. Landmvrks ya juega en las grandes ligas. Sus himnos corean puños al aire y gargantas roncas de media Europa. Si creías que esto era flor de un día, atento a lo que viene…
Tremenda Gira: Europa, Francia — y el Zénith de París Como Apoteosis
Y es que este ascenso no se queda en cifras ni en listas de ventas. Landmvrks acaba de anunciar una gira europea que va a pegar fuerte en diciembre: Underoath, Pain Of Truth y Split Chain serán cómplices en una serie de bolazos destinados a arrasar. Francia será el epicentro, con paradas en Meisenthal (4 de diciembre), Lille (16 de diciembre) y Caluire-et-Cuire (20 de diciembre). Por supuesto, ni Alemania ni el Reino Unido se lo pierden. Pero el gran clímax llegará el 31 de enero de 2026 en el Zénith de París, esa catedral donde solo pisan los elegidos.
¿Quién Dijo Que El Metalcore Era Solo Ruido Sin Alma?
Los escépticos pueden ir anotando: Landmvrks encarna el hambre, pero también la emoción y la cercanía. Por algo están en el candelero europeo ahora mismo, marcando la pauta para una escena que, por fin, vuelve a mirar a Francia con respeto.
La Entrevista: “Hicimos El Disco Que Queríamos Oír”
No es solo lo que tocan, es cómo lo viven. En Aftershock, Florent Salfati confesaba sin filtros cómo ver crecer a la banda de esta forma le había dejado patidifuso. “Es el resultado de volcarlo todo, sin guardarnos nada. Si duele, mejor. Si disfrutas, también”. Nico resalta que se lo han jugado todo a una carta, apostando más por el corazón que por la razón. Y esa honestidad —ese riesgo— se huele, se siente, se mastica en cada compás. ¿Magia? ¿Suerte? Tal vez, pero sobre todo: ganas, sudor y rabia.
¿A Dónde Irá Ahora La Bestia Francesa?
Si había dudas, este es el punto de inflexión. Landmvrks no quiere ser la promesa ni el hype pasajero. Ellos buscan esa eternidad que solo el público entrega a regañadientes. Y parece que el público —al menos, por ahora— está entregado. Puede que el metalcore nunca vuelva a ser igual. O quizá sí… y eso, en los tiempos que corren, es la mejor noticia posible.




