El nuevo álbum de Dayseeker sorprende por su elegancia y se aleja del metalcore que esperabas

¿Dónde ha quedado la furia del metalcore? Con “Creature In The Black Night”, Dayseeker se alejan de la marea bruta y nos entregan un disco elegante, sí, pero ¿demasiado contenido? Prepárate porque lo nuevo de los californianos es más niebla emocional que lluvia de hachazos sonoros. ¿Un giro maestro o una traición a sus raíces?

Un viraje (¿fallido?) hacia la sutileza: Dayseeker apaga los fuegos artificiales

Te vendían que Dayseeker iba a volver al metalcore y se armó el hype: portada oscura, la guadaña de la muerte revoloteando, mucho simbolismo y ambiente tenebroso. Pero sorpresa. “Creature In The Black Night” no trae la tormenta esperada, sino una especie de crepúsculo elegante y muy bien producido, sí, pero que no termina de explotar. El disco presume delicadeza, mid tempos envolventes y baladas atmosféricas, casi cinematográficas, por momentos con una sensualidad que te roza pero nunca muerde. ¿Dónde se quedaron los rugidos? Pues, entre parpadeo y parpadeo, aparecen y desaparecen en cuestión de segundos.

Producción de lujo —ojo ahí, Daniel Braunstein a los mandos y Zakk Cervini al mezclador, responsables de Spiritbox, Erra y los mismísimos Bring Me The Horizon— lo que hace pensar: “esto puede petar fuerte”. Pero en el transcurrir de los minutos, la sensación es de una autocontención calculada, como si Dayseeker no quisiera enfurecer demasiado a los nuevos adeptos del rock melancólico. El resultado: canciones que flotan, más groove que agresividad real, y un impacto emocional que funciona a ráfagas, no a puñetazo limpio.

Entre belleza y (un poco de) tibieza: impactos y decepciones

¿Temas que salvan los muebles? Sin duda, “Shapeshift” es de lo mejorcito, donde Rory Rodriguez se sincera sobre sus demonios y la ansiedad se palpa —ojo, aquí la intensidad sube, aunque tampoco esperes una catarsis total. “Pale Moonlight”, con su letanía sobre dependencia y vacío, consigue tocar algo más profundo. Pero, hey, la balanza se inclina rápido a la monotonía: a este LP le falta algún gancho memorable, algún momento realmente devastador, ese relámpago punzante que sí lograron en “Dark Sun” o “Sleeptalk”.

Reconozcámoslo, “Creature In The Black Night” atraerá a fans de los climas etéreos, el rock alternativo a lo Cinemascape y las atmósferas del post-hardcore más suave. Pero para quienes querían desahogo, sudor y un puñetazo en la boca del estómago —ese que sólo el buen metalcore sabe dar—, quizá quede una mueca de decepción y ganas de más.

Lo que viene: giras, expectativas y la pregunta definitiva

Mirando hacia adelante, Dayseeker va a defender estos temas en directo a partir de otoño, y en 2026 los veremos escoltando a Motionless In White por Europa. ¿Sabes qué sería lo más punk? Que en vivo decidan subir la apuesta y saquen toda la rabia que el disco apenas insinúa.

En resumen: “Creature In The Black Night” es una caricia oscura disfrazada de puñetazo. Técnicamente impecable, sí, pero demasiado civilizado para quienes llevamos el metalcore incrustado en las entrañas. Veremos si en la carretera, la bestia por fin despierta…

¿Y tú? ¿Prefieres la tormenta o la calma inquietante?

  • Género: Metal Alternativo, Metalcore, Rock Alternativo, Post-Hardcore
  • Para fans de: Spiritbox, Bring Me The Horizon, Architects
  • Escúchalo si buscas: melancolía elegante y paisajes sonoros, no brutalidad pura
  • Evítalo si quieres: breakdowns por doquier, guturales salvajes y pogo inmediato

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