Children Of Bodom vuelve a los escenarios para rendir homenaje a Alexi Laiho tras años de ausencia

¿Te imaginas volver a escuchar los himnos imbatibles de Children of Bodom retumbar en directo, años después de ese golpe que fue la muerte de Alexi Laiho? Pues deja de soñar: la banda regresa por primera vez desde 2019 con un homenaje que pide a gritos decibelios, emociones encontradas y, quizá, alguna que otra lágrima sorda entre cuernos en alto.

El Tavastia explota otra vez: Children of Bodom resucita entre sombras

Por fin va a ocurrir. Los exmiembros clave de Children of Bodom —Henkka Seppälä, Janne Wirman, Jaska Raatikainen y Alexander Kuoppala— han decidido romper el silencio y regresar a los altares del metal con un par de fechas históricas (y sold out en cuestión de horas, por si alguien duda del hambre feroz de sus fans). Será el 26 y 27 de febrero de 2026, en el Tavastia Club de Helsinki, ese templo donde los recuerdos sudan riffs y la leyenda de Bodom tiene más sentido que en ningún otro lugar del planeta.

No estarán solos. Al micro y la guitarra estará Samy Elbanna (Lost Society), recogiendo el testigo imposible de Alexi. ¿Morbo? Sin duda. ¿Legado? También. ¿Magia? Eso lo decidirán las vibraciones esa noche, pero todo apunta a que será una celebración sónica explosiva. Porque Bodom nunca fue de medias tintas.

Una herida abierta, una banda desafiante

Este regreso es el puñetazo en la mesa de quienes daban al grupo por enterrado —y nunca mejor dicho— tras el caótico final de Alexi Laiho en 2020. Recordemos que, en los últimos compases, el aura del frontman se tornó oscura, imprevisible, incluso autodestructiva. Dicen sus excompañeros que el propio Alexi rechazó ayuda, que se fue apagando entre alcohol y confesiones lapidarias: “Voy a beber hasta morirme”. No es mito, es historia negra del metal, confirmada por sus colegas.

El concierto de despedida de 2019, en ese mismo helado Helsinki, era para muchos la página final. Un acto casi de redención. El propio Janne Wirman lo decía sin pelos en la lengua: aquel último show fue liberador, una especie de funeral musical donde cada blast beat era un forense y cada solo de guitarra, una plegaria laica.

La dificultad brutal de heredar la leyenda

Desde la desaparición de Children of Bodom, sus miembros han optado por la introspección. Nada de reunir al grupo por nostalgia barata: había que cicatrizar, y vaya si costó. No es hasta agosto de 2025 cuando se atreven a publicar un libro, “Children of Bodom: la historia oficial”, donde, junto al cronista Timo Isoaho, relatan sin edulcorantes tres décadas de grandeza, luces largas y caída libre. Hay genio y locura, gloria y heridas abiertas. Hay Alexi, sí. Mucho Alexi. Y mucha honestidad cruda, de esa que duele.

El carisma de Laiho no solo prendió el escenario con su guitarra afilada y una voz que escupía rabia nórdica: arrastraba consigo un aura espectral, casi de antihéroe. Autoritario. Trastornado a veces, pero brillante. Su muerte, provocada por las secuelas de una vida al límite, dejó a todo el panorama metal en shock. Fin de una era. O, tal vez, punto y seguido en las sombras.

Un último capítulo, ahora sí, con fuego

El último vestigio en vivo quedó enlatado en “A Chapter Called… Children Of Bodom”, aquel disco testamento que ya es reliquia para los fieles. Pero nadie apostaba por más—hasta ahora. Volverán, y lo harán, dicen, para “honrar la música y la memoria de nuestro compañero Alexi”. ¿Legítimo? Lo es. ¿Arriesgado? También. Pero, ¿quién demonios quiere un metal domesticado?

Que tiemblen las paredes del Tavastia mientras las guitarras lloran y rugen. Porque algunos fantasmas solo se dejan exorcizar con tralla metalera y honestidad brutal. Y Children of Bodom, amigos, tenían de eso para dar y regalar. La historia, como el buen death metal melódico… nunca muere del todo.

¿Y ahora qué? Dejad que arda el homenaje

En un mundo donde demasiadas leyendas se marchitan sin ruido, Children of Bodom opta por la explosión. Seguirán las discusiones: ¿Es este reencuentro un cierre necesario o solo un último rugido antes del silencio definitivo? Cada fan tendrá su respuesta. Pero nadie podrá negar que, por una noche (o dos), el espíritu de Alexi Laiho volverá a reinar bajo los focos.

Preparaos: el metal no olvida… y el Tavastia va a recordarlo entre sudor, lágrimas, riffs y un alarido colectivo que llevará el nombre de Alexi desde Helsinki hasta todos los rincones donde se respira la furia del rock.

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