¿Quién demonios dijo que el metalcore progresivo había perdido su filo? Cuando parecía que el género empezaba a sonar a fotocopia, Volumes decide que no. Que siempre hay margen para reventar tus altavoces y también retorcerte el alma. Respira hondo, porque los californianos vuelven más rabiosos que nunca con “S.O.A.P.” y anuncian el puñetazo definitivo: el álbum “Mirror Touch”, ya preparado para salir a la calle el 12 de diciembre. Un rugido de esos que no olvidas.
Mirror Touch: ¿El renacer que pedía Volumes o más de lo mismo?
Venga. Admitámoslo. Volumes llevaba unos años en modo montaña rusa. Temas discretos, movimientos internos en la banda, cambios de humor sonoro más propios de una relación tóxica que de un grupo con tablas. Pero aquí estamos: “Mirror Touch”, su quinto disco de estudio, tiene fecha y hambre de revancha.
El álbum arranca sin anestesia con “Sidewinder”, que ya lanzaron en marzo y descolocó a unos cuantos. Ahora, lo que han soltado es dinamita: “S.O.A.P.” rompe la baraja con un sonido más aguerrido y directo, casi desafiante. No es eco de los viejos Volumes: es Volumes cabreado y con ganas de incendiar el panorama.
“Una carta de odio a un mundo disfuncional”
Michael Barr, frontman con cara de pocos amigos y gargantas para tronar estadios, no se corta: lo nuevo es una crítica feroz a la podredumbre de la industria musical, a esa sociedad que huele a plástico quemado y cinismo. Nada de mensajes happy flower. “Mirror Touch” apunta, dispara y —si te descuidas— remata de una patada. La idea: enseñar las costuras sangrantes de los días que vivimos, sin burbujas de esperanza ni vendas de positivismo barato.
Un salto evolutivo con talento a los mandos
¿Quién dirige la orquesta del caos? Raad Soudani (bajo y bisturí creativo) junto al arquitecto del sonido Dan Braunstein. Braunstein, ex del grupo, ha armado magias para Spiritbox y Dayseeker. Aquí vuelve con Volumes y parece que los californianos han absorbido la madurez y riqueza que tanto ansiaban.
Más allá del infierno riffístico, este “Mirror Touch” se permite matices melódicos, detalles jazzeros y emociones a pecho descubierto. Diez canciones, diez razones para volver a creer que el metalcore no está condenado a la monotonía. De la fiereza de “Adrenaline” a la introspección dolorosa de “Suffer On” (junto a Black Sheep Wall, que añaden una sombra todavía más oscura), pasando por la evocadora “California” y la adicción de “Bad Habit”.
- Sidewinder
- Bottom Dollar
- Bad Habit
- California
- Adrenaline
- Stitch
- S.O.A.P.
- Dream
- Worth It
- Suffer On (feat. Black Sheep Wall)
¿Ya escuchaste “S.O.A.P.”? Esto no es metalcore de manual
Aquí tienes el videoclip, por si te apetece invocar un poco de caos en tu salón:
Conclusión: Otro Volumes, otro nivel
“Mirror Touch” pinta como el trabajo más crudo, honesto y valiente de la banda hasta la fecha. Para los que creían haberles catalogado, esto es un tortazo en toda la cara. Y sí, que tiemblen los defensores del metalcore domesticado. Volumes va a por el trono y quiere sangre fresca. El 12 de diciembre, veremos si cumplen la amenaza o si el fuego solo era humo. Pero, por ahora, hay que admitirlo: esto sabe diferente. Y huele, huele a revolución.




