Así fue el regreso de Prison Sex de Tool tras más de dos décadas sin tocarla en directo

¿Quién dijo que las resurrecciones solo ocurren en los cuentos? Cuando Tool pisa el escenario, lo imposible se cuela entre las luces y el rugido del público. 23 años después, los californianos han decidido destrozar su propio mito y devolver “Prison Sex” a la vida en un show brutal en Nueva Zelanda. ¿Te imaginas lo que es ver a una multitud en shock absoluto, el silencio convirtiéndose en un tsunami de gritos cuando la intro retumba tras dos décadas en el congelador?

Tool cambia de piel: el regreso de «Prison Sex» en Auckland

El Spark Arena neozelandés fue testigo de una noche para recordar. Era el segundo concierto seguido de Tool en Auckland y, sinceramente, nadie esperaba semejante bofetada de nostalgia y audacia. Tras dos décadas (y pico) de no tocar “Prison Sex”, joya incómoda y demoledora del disco Undertow, Maynard y los suyos se la arrancaron de las entrañas y la lanzaron al público, casi como un mensaje encriptado: no hay nada garantizado en la vida… ni en sus directos.

Pero la sorpresa no acaba ahí, ni mucho menos. Un puñado de rarezas como “Intension” (sí, la del 10,000 Days) y el debut en directo de “Mockingbeat” —tema experimental sacado de Fear Inoculum— acabaron de incendiar el ánimo de los más cafeteros. Y todavía quedaba pólvora para el bis.

Black Sabbath en la sangre: «Hand Of Doom» como homenaje

¿Creías que Tool iba a cerrar la noche con uno de sus habituales y predecibles finales? Error. Repiten la jugada que orquestaron en el homenaje a Ozzy Osbourne en Birmingham: ejecutan una versión tan oscura y venenosa de “Hand Of Doom”, original de Black Sabbath, que hasta los más puristas del metal clásico hubieran firmado ese guiño. Lo interpretaron con una devoción casi ritual, como si reconocieran que el metal —el real, el de las entrañas— debe respetar a los dioses fundacionales.

Que tiemblen los que odian el cambio: Tool no es dogma

La víspera ya fue una advertencia: temas como “Crawl Away”, “H.”, “Disposition” y esa rareza retorcida de “Lost Keys (Blame Hofmann)” desempolvados. Ninguno sonaba en directo desde hace más de 20 años. Y por fin, Tool asume el riesgo, renuncia a vivir anclado en el automatismo de los setlists repetidos hasta la náusea.

Las quejas venían creciendo tras el festival Live In The Sand. Decenas de fans, algunos con la camiseta nueva, otros desgastados de giras pasadas, exigían un cambio real. Pues ahí lo tenéis, casi de un portazo: los setlists de Tool ya no se pueden adivinar en Twitter.

¿Vientos de revolución? El futuro (todavía) es un enigma

Hay algo inquietante en el aire. La gira sigue por Oceanía, Australia, Japón… y una parada final en Hawái antes de fin de año. Mientras, Adam Jones confiesa que la banda “empieza a calentar para crear de verdad” en el local de ensayo. ¿Se viene disco? Depende: entre Maynard con Puscifer y el ritmo pausado marca de la casa, los pronósticos más optimistas hablan de 2026, quizás 2027, para volver a oír un nuevo álbum de estudio.

Pero que nadie piense que Tool va a dejar de sorprender o de romper sus propias rutinas. Si este resurgir de joyas ocultas en la gira marca tendencia, los próximos meses pueden ser un auténtico festival para los fanáticos de lo inesperado. Y si no, al menos ya sabemos que cualquier noche, en cualquier ciudad, pueden desafiar la paciencia de sus fieles y tocar el tema maldito, el clásico olvidado, la canción que creías que no volverías a sentir en directo jamás.

La palabra se hace carne… y vídeo

A pesar de su política habitual de “prohibido grabar”, ya circulan clips aficionados como oro en paño por YouTube. Fans con sudor en la frente, móviles temblorosos, imágenes llenas de grano y pasión. Porque, al final, ¿qué es el rock si no un acto de desafío y memoria al mismo tiempo?

Por si te lo perdiste o solo quieres escarbar en la herida, aquí te dejamos otra dosis de ese momento histórico:

Conclusión: Cuando el metal alternativo se atreve a mirar al pasado

Tool ha soltado lastre. Al menos por ahora. ¿Hasta cuándo? Quién lo sabe. Pero no hay duda de que vivir la historia es mejor que leerla. ¿Y tú? ¿Sigues esperando que tu banda favorita reúna el valor para resucitar esos temas olvidados? Ojo, que el reloj corre —y Tool acaba de demostrar que el tiempo puede ser tan elástico como un riff de Adam Jones cuando la noche es propicia y los focos lo exigen.

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