The Old Dead Tree revive sus grandes temas con un directo inolvidable grabado en Abbey Road

¿Quién demonios pensó que el metal gótico francés acabaría invadiendo Abbey Road? Pues sí, una de las locuras recientes más inesperadas: The Old Dead Tree, esa banda sombría y brillante a la vez, acaba de plantar sus raíces en los míticos estudios londinenses, grabando un EP que no es solo un golpe sobre la mesa, es una auténtica declaración de principios. ¿Listos para desenterrar viejos fantasmas… con un sonido impoluto?

The Old Dead Tree: Renacer oscurecido bajo la mirada del Abbey Road

Hay historias que uno no se cansa de contar por lo raras, por lo épicas… y porque dan envidia pura. Imagina recibir una invitación para grabar en Abbey Road y decir: “¿Por qué no? Vamos a hacer que suene la oscuridad francesa donde los Beatles grabaron sus melodías inmortales”. Es lo que ha conseguido The Old Dead Tree con su nuevo EP London Sessions, un trabajo tan inesperado como natural en su proceso de renacimiento.

El asunto es que estos tipos, embajadores de ese metal gótico con tintes progresivos (aderezado por una pizca de death melódico, para los más tiquismiquis), venían ya de una reanimación monumental. Tras más de una década en el limbo, desempolvaron guitarras y emociones en 2024 con el regreso que pocos esperaban: Second Thoughts, un disco que sirvió para comprobar que, lejos de sonar oxidados, crujen mejor que nunca. Pero todavía iban a guardar un as bajo la manga.

London Sessions: Alma nueva en cuerpos (semi) conocidos

La jugada en Abbey Road es digna de análisis: dos temas inéditos que capturan el propósito más visceral y sincero de la banda (ojo a Feel Alive Again y Time Has Come, con sus picos de intensidad, sus voces casi susurradas que te llevan al filo del acantilado), y dos versiones revisitadas que no están ahí solo por morriña. “By The Way” y “What Else Could We’ve Said?” –ambas originales de aquel legendario The Perpetual Motion–, renacen envueltas en una producción cristalina obra de François-Maxime Boutault y con el toque final del maestro Tony Lindgren. ¿Qué aporta esto? Un contraste brutal: las sombras del pasado encontrándose con la luz (grisácea, eso sí) del presente.

Y por si fuera poco, el chelista Raphaël Verguin (conocido por retorcer cuerdas con Psygnosis) añade capas y texturas, como si una niebla espesa viajara sobre cada estrofa. Una experiencia multisensorial, casi cinematográfica, donde el dolor se saborea a sorbos lentos y el dramatismo se funde con esa melancolía tan suya.

¿Renovación, nostalgia o un “yo pasaba por aquí”?

Que The Old Dead Tree haya vuelto no es noticia: lo escandaloso es la forma. ¿Revitalización espectacular o simple golpe de efecto rodeado de producción de lujo? Da igual. Están de nuevo en primera línea. La banda, pionera y casi única en su mezcla áspera de metal progresivo, gótico y alternativa, no ha perdido la costumbre de nadar entre dos aguas emocionales: dulzura siniestra, y pesadez que raspa, igual que una herida mal cerrada.

El contexto no podía ser más metálico: grabación relámpago en seis sesiones maratonianas en los estudios 2 y 3 de Abbey Road –que probablemente todavía olían a whiskey, sudor y algo de nostalgia pop– justo en un parón forzado de la composición de su próximo LP. La maquinaria sigue en marcha: hay álbum en camino, y si este EP es el aperitivo, más de uno saldrá escaldado si intenta compararlos con los clones modernos de metal atmosférico.

No pidas lo de siempre. Pide sangre nueva

El reto de The Old Dead Tree es no repetirse ni vivir de glorias pasadas. La modernidad en London Sessions no es postureo: es un reflejo de músicos que han pasado por todo y han decidido abrazar sus errores, reírse de la ortodoxia y dejarse llevar por la emoción pura. Y sí, poco importa si la piel de los clásicos cambia y alguno se echa las manos a la cabeza. Esto es 2025 y el metal gótico también merece su dosis de gloria en Abbey Road (mal que les pese a los puristas con olor a polvo de vinilo mojado).

Atentos, porque los franceses han vuelto para quedarse en la conversación. Y si necesitas excusas para subir el volumen y dejar que esa atmósfera de neblina densa te arrope, aquí tienes una: el renacimiento de una leyenda nunca suena igual dos veces. Ni falta que hace.

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