La canción Back In Black de AC/DC pone banda sonora a la histórica ceremonia del cambio de guardia en Santiago de Chile

¿Te imaginas a una banda militar lanzando riffs de AC/DC en plena plaza pública, mientras la gente se queda ojiplática y los más rockeros contienen el grito de guerra? Deja de imaginar. En Santiago de Chile no solo ocurre, ¡se celebra! La Moneda, símbolo político del país, fue testigo de una escena que ningún fan auténtico del hard rock querría perderse: la ceremonia de la Guardia Nacional conquistada a golpe de guitarra eléctrica y los bombos de “Back in Black”, “Highway to Hell” y “Thunderstruck”. ¿Quién dijo que el rock no puede ser protocolo?

La Moneda, sacudida por los himnos de AC/DC: crónica de un inesperado temblor

Quizá hayas visto de lejos la ceremonia típica de cambio de guardia: uniforme, solemnidad, cientos de flashes, nada fuera de lo habitual… hasta ahora. Porque el 26 de noviembre la Orfeón Nacional de Carabineros de Chile —sí, la fanfarria oficial, de esas que normalmente tocan marchas y piezas clásicas— decidió lanzarse de cabeza al universo AC/DC, desenfundando guitarras y batería. ¿El resultado? Un terremoto musical en la plaza presidencial, nadie lo vio venir. Imagina el contraste: trajes de gala, pelotón marcando paso, y de fondo, el mítico “Highway to Hell”. Un instante atemporal, épico, casi surrealista.

Por si fuera poco, todo esto ocurre justo cuando el monstruo australiano prepara su ansiado regreso a tierras chilenas, con dos fechas confirmadas para la gira Power Up en marzo de 2026, y más de 100.000 entradas ya volando como si fueran las últimas cervezas del festival. Santiago vibra, y no solo de emoción: el hard rock ha invadido hasta el último resquicio institucional.

AC/DC: medio siglo de tralla sin freno… y con sorpresas sísmicas

La gira global de AC/DC no está dejando títere con cabeza. Tras un 2025 reventando América del Norte y Europa a ritmo de riffs incendiarios, la banda sigue celebrando sus 50 años de leyenda con más fechas de infarto. En Australia, Melbourne literalmente tembló durante su primer show: se llegó a registrar actividad sísmica por el desfase brutal de decenas de miles de fans botando al compás de Angus Young.

Entre reliquias como “Jailbreak” —que no sonaba en directo desde el 91, una joyita solo para frikis de hueso duro— y el eterno Brian Johnson desgarrando gargantas junto a Angus, Stevie Young, Chris Chaney y Matt Laug, la formación sigue poniendo la piel de gallina. Aunque el mítico Phil Rudd sigue fuera de la gira, no esconde su fidelidad al legado de Bon Scott: para él, AC/DC siempre será primero Bon, y su disco fetiche, el inoxidable “Highway to Hell”.

La ruta de la gira: Latinoamérica, prepárate, que los truenos no han acabado

Lo próximo será una ola de poder en el sur: el 24 de febrero arranca en São Paulo, cruzando Argentina, reventando estadios en Chile y México, y luego la maquinaria cruzará el Atlántico hacia Norteamérica desde julio. Así que, si eres de los que se quedan en casa esperando a que el ruido venga a ti, espabila. Las entradas no duran, los himnos tampoco, y la historia del rock se escribe en carne viva.

¿Hard rock en la plaza pública? ¡Ya era hora!

Esta actuación en La Moneda es más que una anécdota: es una sacudida de realidad para quienes pensaban que la música dura solo cabe entre trapos negros y bares de mala muerte. El rock, como la auténtica rebeldía, se cuela por cualquier rendija: da igual si es una ceremonia oficial o el sótano más underground. Chile lo ha dejado clarísimo, y AC/DC ni se inmuta… solo sonríen, rompen esquemas, y revientan lo establecido nota a nota.

¿Quieres ver el momentazo? Aquí tienes el vídeo:

El legado indestructible: algo más que música, es actitud

AC/DC en Chile, himnos históricos reversionados por la policía, giras demoledoras que provocan seísmos… ¿Qué más queda por ver? Quizá solo una cosa: que los guardianes del canon sigan enfadándose y los rockeros auténticos sigamos celebrando que, hasta en el corazón de la diplomacia, un buen riff arranca sonrisas, bailes y —¿por qué no?— la esperanza de que el rock, duro, imperfecto y glorioso, nunca será domesticado.

¿A quién le importa el protocolo cuando puedes tener “Back in Black” en directo bajo el sol chileno? Dale volumen, hermano. Larga vida al peligro.

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