¿Quién demonios podía imaginarlo? Adam Gontier está de vuelta compartiendo escenario –y micro– en Three Days Grace junto a Matt Walst. No, no es un combate de gallos ni un duelo de egos. Es, dicen ellos, un regalo envenenado para los fans… y, por qué no, uno de los mayores experimentos vocales del rock alternativo actual. ¿Listo para sumergirte en el nuevo universo sonoro de una banda que jamás se conforma?
Un tándem vocal para los fieles: la nueva era de Three Days Grace
Hay grupos que viven de repetir la misma fórmula hasta secarse. Three Days Grace, en cambio, ha decidido dar un volantazo al drama: el viejo conocido Adam Gontier —voz inconfundible, alma rota, carisma de antihéroe— se une a Matt Walst para formar una pareja vocal que, para muchos, era impensable. Pero aquí están, desafiando esas predicciones apocalípticas del fandom, jugando a doble micro y demostrando que el heavy moderno también sabe ser generoso. O al menos, intentar no pelearse demasiado encima del escenario.
Durante la actual gira europea (¡entradas agotadas, eh!), Gontier lo ha dejado claro ante los medios: “Lo hemos hecho por los fans. Sí, nosotros flipamos, pero la gente que lleva años esperándonos, merecía verlo con sus propios ojos”. Se nota en el escenario: ping-pong de voces, actitud de equipo y esa química rara que solo se genera cuando el respeto viene de años atrás. Olvídate de rivalidades baratas; aquí hay conexión y —admitámoslo— una sorprendente armonía de registros. El riff sigue ahí, claro, pero el timbre y la garra se han multiplicado.
Matt Walst: el fichaje de la vida y la hermandad del riff
Si algo une a estos dos tipos, es un pasado común y la obsesión enfermiza por dar el espectáculo perfecto. Matt Walst confiesa: “Hacemos piña, como en el patio de colegio. La cosa va de hacer el equipo más demoledor posible. Nos conocemos desde que éramos críos, del mismo barrio, la misma rabia… Al final, no podría haber habido otra persona en mi sitio”. Y se nota. Son como dos lobos criados bajo la misma luna, cantando para una manada hambrienta de hits y nostalgia.
2025: el año en que Three Days Grace se hartó de la zona de confort
¿Quién pensaba que lo mejor ya había pasado? Pues toma giro de guion. Alejados del piloto automático, los canadienses dan un golpe de mesa: su disco Alienation arrasa en los rankings, temas como “Mayday” y “Apologies” retumban en el top de rock yanqui y la gira europea revienta aforos. Bruselas, París, Canadá, EE.UU… El nombre de Three Days Grace vuelve a estar en todos los carteles, y el runrún de “lo de antes era mejor” se evapora cuando ambos vocalistas destripan clásicos mano a mano. Directo, sudor, y cero simulacros.
Las giras: un asalto sin respiro
No hay descanso para la bestia. En 2026, la gira Alienation continuará su carnicería desde Indiana hasta el último asalto en Los Ángeles. ¿Quieres más leña? Únete a la fiesta: países a reventar, colaboraciones con bandas como I Prevail, The Funeral Portrait, Finger Eleven, Royal Tusk… y una ronda de festivales gigantescos —Hellfest, Graspop, Greenfield, Heavy Week-End— en el menú. Si esto era solo la promesa de una segunda juventud, estamos hablando de una auténtica estampida.
Dominantes y reincidentes: Three Days Grace pule su legado
Cinco álbumes aclamados, veintidós singles que rompen récords y el hito de convertirse, en 2025, en la banda de rock más premiada por la RIAA. Y sí, con la etiqueta de “alternativo” bien tatuada. ¿Supervivientes? Más bien cabezotas. Pero, sobre todo, infalibles para un público que exige cicatrices reales y evoluciones honestas.
Así que, si eres de los que creían que la magia desaparece cuando el pasado vuelve, atento: Three Days Grace sigue demostrándole el dedo corazón al aburrimiento, con una solidez de equipo poco común en esta jungla de egos que es el rock actual. Puede que no sean los primeros en juntar dos voces en la misma canción. Pero sí son de los pocos capaces de hacerlo sin perder el filo.
¿Y tú? ¿Team nostalgia o team revolución?
Ojalá todos los regresos tuvieran tanta mala leche, carisma y fuego. Three Days Grace ha vuelto, pero no para repetir fórmula: para romper el molde. Y si tú eres de esos, de los que buscan más que un refrito, ten por seguro que el futuro de la banda se va a escribir con sangre, sudor y… mucho, mucho volumen.




