¿Puede uno de los dioses del metal tener como héroe a un beatle? Nicko McBrain, sí, y no se corta en confesarlo: antes de cualquier fulgor de doble bombo y cuero, lo suyo era una foto de Ringo Starr en la pared de su habitación. ¿Iron Maiden gracias a los Beatles? Parece locura… pero así arranca la historia.
Nicko McBrain: El metalero que soñaba con ser Ringo Starr
No hay nada más bestia que escucharlo: el apisonador de Iron Maiden, dueño de las baquetas más cañeras del heavy, confiesa que su primer gran ídolo fue Ringo Starr. Sí, ese mismo que, para muchos puretas del rock, era «el beatle simpático». No importa. Para Nicko, fue casi un salvador. De chaval, ronda los once o doce años, el pequeño McBrain se plantaba a los pies de su póster de Ringo, escudriñando esa mirada ladeada, fija sobre el charles, a lo lejos. Y se prometía: «Quiero ser como él. Ese soy yo, en el futuro».
Los orígenes del monstruo: ritmos pop antes del trueno metalero
Es fácil imaginar la habitación, la batería invisible, las baquetas hechas de lápices, y el sueño fraguándose. McBrain, mucho antes de rugir en tus cascos con el «Run to the Hills», era fan absoluto de esos compases aparentemente sencillos de los años 60. ¿Cuántos metaleros pueden decirlo abiertamente? No muchos, desde luego; pero Nicko nunca fue de esconderse, ni de esconder sus influencias.
Con el tiempo, los horizontes se abrieron en sus auriculares: descubrió la elegancia jazzy del legendario Joe Morello junto a Dave Brubeck. Pero el golpe definitivo, ese primer temblor sagrado que encendió su obsesión por la batería, venía de Liverpool, de la batuta —floja, según algunos snobs— de Ringo. La piedra fundacional de su carrera heavy fue pop, y le pese a quien le pese, la reconoce con orgullo.
Un encuentro largamente esperado: Nicko, cara a cara con su mito
Décadas después, con el cuero ya ajado por mil escenarios y rugidos de estadio, Nicko cumplió el sueño: estrechó la mano de Ringo Starr. No fue en Abbey Road, sino en Fort Lauderdale, lejos de la niebla británica y el ruido de los pubs. A veces los dioses, esos que parecen robots por tanto repetir sus himnos, también sienten un escalofrío ante el verdadero héroe de su infancia. Fue especial, indescriptiblemente especial. Punto.
¿El adiós a las giras? El legado de McBrain sigue brillando
A fecha de hoy, tras su último zarpazo en São Paulo a finales de 2024, Nicko McBrain ha dado un paso fuera de las maratones mundiales de Iron Maiden. Pero ojo, no cuelga las baquetas ni entierra el espíritu. Queda como alma latente de la bestia, colabora en el estudio, y sigue alimentando la llamarada con su banda paralela, Titanium Tart. No pisa aeropuertos a diario, pero su eco resuena, siga quien siga tras los bombos de Maiden.
¿Qué queda tras el ídolo?
Queda la lección: que hasta los colosos de la distorsión beben inspiración en lugares inesperados. Y sí, sin Ringo, quizá Iron Maiden no existiría tal y como los conocemos. El niño que soñaba con el beatle tranquilo acabó liderando la caballería del metal británico. Así es la vida. Así de raros —y mágicos— son los caminos del rock.
Un legado para recordar
- El rugido de Nicko McBrain en el heavy metal, con raíces secretamente pop.
- La inspiración no entiende de géneros: de Liverpool al Olimpo del metal.
- El manifiesto: nunca ocultes de dónde vienes, ni a quién admiras.
Y así, entre platillos y guitarras afiladas, sigue viva la leyenda. Porque McBrain no solo levantó el estandarte de la furia metálica, sino que nos enseñó —y a veces lo olvidamos— que los grandes también empiezan escuchando a los grandes, aunque lleven traje y peinado de los sesenta.




