¿Quién dijo que una balada no puede ser letal? Volumes regresa con “Mirror Touch” y lanza un videoclip para “Adrenaline” que te va a revolver las entrañas. Huele a niebla, tormenta y mucha reinvención. ¿Estás listo para ver a uno de los nombres grandes del metalcore estadounidense explorar su lado más oscuro y melódico? Agárrate, que aquí hay curvas.
El pulso visual de “Adrenaline”: Un videoclip para perderse (o encontrarse)
Justo al filo de la medianoche digital, Volumes ha soltado “Mirror Touch”, su esperadísimo quinto álbum. Pero eso no es todo: también nos clavan el videoclip de “Adrenaline”, una balada tan envolvente que invita a perderse entre sombras y melodías. La dirección, firmada por Orie McGinness —el mismo que ha trabajado con Bad Omens o Poppy—, apuesta por una narrativa cinematográfica, repleta de tensión y atmósfera al límite.
Aquí no hay ni rastro de postureo ni fuegos artificiales gratuitos. El grupo se deja la piel en una interpretación llena de ansiedad, vulnerabilidad y esa extraña calidez que solo el metalcore más honesto sabe transmitir. La fotografía regala planos pesados como nubes de tormenta, y el montaje te empuja a sentir en carne viva el vaivén emocional del tema.
Adrenaline: El corazón palpitante de un nuevo Volumes
Ojo al dato: aquí los californianos dejan claro que ya no son simplemente una máquina de breakdowns. “Adrenaline” rezuma sinceridad, con voces limpias y matices que rompen la costra de la furia habitual. La letra navega a la deriva entre el caos y el consuelo, soltando frases que duelen como cuando te pellizca la nostalgia: “Sé que funciono con adrenalina. Cuando todo se cae a pedazos, tú me salvas del naufragio.”
El tempo sigiloso, la textura casi eléctrica de las guitarras y ese estribillo pegadizo como un anzuelo en pleno pecho… Hay pausa, introspección y, sobre todo, hambre de explorar paisajes sonoros menos trillados. Si eres de los que se quedó anclado en la etapa más feroz de la banda, ya puedes ir acostumbrándote: esta transformación es real y va en serio.
“Mirror Touch”: Nueva piel, viejas cicatrices
Con este disco, Volumes pisa el acelerador en una ruta menos directa. El álbum, de diez canciones y editado bajo Fearless Records (aunque si lo quieres en físico, toca esperar hasta febrero de 2026), representa ese equilibrio tan difícil entre evolución y raíces. Sí, siguen siendo metalcore —y de los gordos—, pero ahora exploran el lado progresivo, el nu metal y hasta la melodía mainstream sin perder un ápice de pegada.
La producción, capitaneada por el propio bajista Raad Soudani junto a Dan Braunstein, aporta músculo y magia a partes iguales. Ojo porque aquí también colaboran con Black Sheep Wall. La formación es la misma que ya se ha ganado más de 167 millones de escuchas en EE.UU. y tours bestiales con Dance Gavin Dance o Ice Nine Kills. Michael Barr (voz), Myke Terry (voz), Raad Soudani (bajo) y Nick Ursich (batería): cuatro bestias apostando por una nueva identidad, dispuestos a romper sus propias cadenas sin olvidarse de dónde vienen.
Un viraje arriesgado que no gustará a todos… pero así es el rock
Ya sabes cómo va esto: la evolución nunca convence a todo el mundo. Hay quien añorará los rugidos puros de ayer; otros celebrarán ese giro hacia atmósferas más densas y letras introspectivas. Pero si algo está claro es que Volumes ya no tiene miedo de exponerse, de fallar o de brillar de otra forma. Y eso, en un panorama saturado de clones, siempre merece un brindis.
Así que pasa, observa el videoclip y escucha “Mirror Touch”. Luego, decide tú: ¿han vendido el alma o, por fin, la han encontrado?




