Solo tres discos de rock y pop-rock logran mantenerse en el top de Billboard 2025

¿El rock ha muerto o solo está jugando al escondite? Puede que en los despachos de la industria ya nadie lleve camisetas negras y greñas, pero mientras los focos iluminan a la oleada pop de cada año, hay tres discos que han levantado el puño y se niegan a caer en la irrelevancia. El Billboard 2025, ese invento pop que a veces parece alérgico a las guitarras, ha mantenido vivas solo tres obras de rock. Y sí, amigos y haters: todavía hay sangre combativa sonando alto, aunque tengamos que pelear por cada suspiro en las listas.

El trío invencible: los únicos discos rock que sobreviven en el Billboard 2025

En la avalancha de lacitos, brillos y coros made in TikTok que suele inundar los rankings, Turnstile, Deftones y Hayley Williams se han colado como auténticos inadaptados entre los favoritos de la todopoderosa Billboard. ¿Lo flipante? Solo uno se cuela en el top 10, un lugar casi reservado para los popstars con disqueras mastodónticas y patrocinadores dispuestos a venderle el alma al algoritmo. Un desafío sucio, sí, pero estos tres siguen rugiendo.

Turnstile: Hardcore melódico en el olimpo

El disco Never Enough de Turnstile —una oda a los riffs infecciosos y al frenesí que huele a sudor de sala pequeña y euforia emergente— ha conquistado el puesto diez. Producido por Brendan Yates y Will Yip, el álbum se siente como una tormenta eléctrica que te sacude desde la primera pista. Hay evolución, pero hay sobre todo autenticidad salvaje. Un mazazo en la mesa. Billboard se rinde: esto es “audaz”. Por fin alguien se da cuenta.

Deftones: La calma tensa y el rugido seductor

Un poco más abajo en la lista, y no por falta de merecimientos, Deftones ocupa el número 34 con Private Music, su décima entrega de estudio. Chino Moreno despliega esa voz que va de la seda al cuchillo sin complicaciones. El grupo sigue siendo ese chamán de atmósferas densas, hipnotizantes, que encajan perfecto en una ciudad desierta a las cuatro de la madrugada. Producido con una fluidez casi líquida, el álbum huele a neón, a asfalto mojado, a todo o nada. Los Deftones nunca se venden baratos.

Hayley Williams: Del pop-rock al confesionario sónico

En la posición 36, Hayley Williams (la voz que sobrevivió a todas las tormentas con Paramore) retorna por su cuenta con Ego Death at a Bachelorette Party. Lo suyo no es el rock puro de los puristas, pero tampoco cabe en las franjas de la radiofórmula. El disco suena íntimo, como los secretos lanzados al viento la última noche del verano. Es pop-rock, sí, pero también es ruptura, resiliencia y un poco de venganza estilística. Billboard aplaude su honestidad visceral. Y no es para menos.

¿El rock desaparece o solo se esconde de la industria?

Mientras la maquinaria mediática sigue empujando a los Taylor Swift, Rosalía, Lady Gaga o Bad Bunny (con razón o sin ella, según tu paladar), estos tres trabajos demuestran que el rock no está muerto ni fosilizado. Simplemente, lo han exiliado a las trincheras de la resistencia. Que otros medios especializados—esos que sí entienden de decibelios— como Metal Hammer o Kerrang! se decanten por Ghost, Deftones, Turnstile y Spiritbox no es casualidad. Ahí sí se mira al talento sin prejuicio popero ni postureo de modas efímeras.

  • Metal Hammer: Ghost corona la lista, y Deftones y Turnstile les pisan los talones.
  • Kerrang!: Sitúa a Turnstile como amo indiscutible, delante de Deftones y Sleep Token.
  • Loudwire: 51 discos y casi todos rezuman distorsión, desde Dream Theater a Jinjer.
  • Decibel: Prefieren el infierno: su top va de Deadguy a Deafheaven, pasando por experimentos rarunos.
  • Revolver Awards: Deftones alzan el puño como Artista del Año, sin duda merecidísimo.

¿Qué significa esto para el futuro del rock?

Que en la principal lista global apenas tres álbumes de rock hayan resistido es síntoma preocupante. Pero también motivo de orgullo. Porque cuando el género resurge, lo hace con la furia de quienes jamás piden permiso. Olfato a cuero, sudor, amplis humeantes y voces quebradas. Así se clava una bandera en medio de la pista de baile pop. No estamos muertos: estamos esperando nuestra revancha.

¿Qué otro disco debería estar ahí? ¿Se atreverá la industria a dejar entrar el rock de nuevo en la fiesta? Ya veremos, colega. Ya veremos…

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