President rompe su silencio y responde a quienes les acusan de ser un grupo creado artificialmente

¿Puede una banda explotar en la escena sin estar atada a los hilos de la gran industria musical? En pleno 2025, mientras las redes hierven y los festivales se plagan de nombres clónicos, President —con sus máscaras y su aura de misterio— se ha convertido en el blanco perfecto. Un ascenso tan fulgurante que muchos gatekeepers y escépticos gritan: ¡groupe fabriqué!, “producto de laboratorio”. ¿Será verdad? O, ¿es simplemente envidia frontman?

President: el fenómeno que muchos no quieren creer

De la noche a la mañana, President irrumpe en la escena metal británica: rostros ocultos, una estética inquietante y, por supuesto, temas pegados al tuétano de la modernidad oscura. ¿El detonante? Su fulgurante aparición en el cartel del Download Festival 2025. Una “casualidad” que ha levantado más cejas que una resaca después de un festival, claro.

El propio vocalista se defiende afilado, en una entrevista que ya ha dado la vuelta al ruedo metalero: “Cuando revientas tan rápido, parece que estás empujado por una máquina monstruosa. Como si fuera imposible que una banda novel llegue lejos sin enchufes. En cuanto salen tus primeras canciones, el hate llueve tanto como los vítores. Prefiero despertar emociones, aunque sean divididas, antes que la indiferencia absoluta”.

El eterno debate: ¿están President movidos por la industria?

Con un debut en el Download y oficinas compartidas con el management de Sleep Token (otro enigma enmascarado), incluso los fans con más fe empiezan a dudar: ¿se puede tener tanta suerte? ¿O hay trama de despachos y contratos multimillonarios tras las máscaras?

Pero el líder de President lo deja claro: “Si la jugada salía mal, el ridículo hubiera sido enorme. Nos la jugamos. Y escuchar el grito del público coreando ‘President!’ me atravesó; bajé del escenario secándome las lágrimas bajo la máscara”, relata. Hay detalles que no se fingen, ¿o sí?

Una gira imparable… y un futuro que apunta alto

El fenómeno President no se ha limitado a las islas británicas. Primeros pasos en Estados Unidos, con un tremendo bolo en el Gramercy Theatre de Nueva York donde estrenaron Conclave en vivo y le dieron una vuelta de tuerca a Change (In The House Of Flies) de Deftones… Una versión visceral, piel de gallina, pura demostración de que pueden comerse al público yankee de un bocado.

¿Lo siguiente? Una apisonadora girando por Europa abriendo para Architects en enero, y luego cruzando el charco de nuevo en febrero como invitados de Bad Omens y Beartooth por Norteamérica. ¿Que si se les va a acabar la gasolina? Ni de broma. Primavera y más sold outs confirmados, con legiones de fans coreando y los haters rabiosos en la red.

El disco debut ya está gestándose… y promete fuego

El ansiado primer disco se cocina a fuego muy (muy) lento. Ya hay cuatro temas en el horno y tres según el propio vocalista son, palabras textuales, lo mejor que ha parido jamás: “Estoy tan poco indulgente conmigo mismo, que si me gusta a mí, es que es oro puro”. Eso sí, ni un atisbo de que el éxito les haya caído del cielo: esto es curro, sudor y tripas. Nada de marionetas en manos de consultores de marketing.

President: ¿fraude artificial o una bofetada de talento?

El hype es innegable. La discusión también. Pero cuando una banda descoloca la escena, es normal que los puristas busquen “la trampa”. Aunque, seamos claros, en una industria donde todo parece premeditado, que aún surjan historias fuera del guión… eso sí que es punk, amigos.

  • ¿Y tú, les crees? ¿Es President la chispa real en el lodazal del metal moderno… o solo otra marioneta más, con el telón a punto de caer?

Por ahora, President sigue pisando fuerte. Y la polémica, lejos de frenarlos, los catapulta aún más. Así es el rock: pura emoción, discusión, ruido… y sí, mucha pasión desbordada.

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