¿Acaso el arte puede salvarnos en un mundo inundado de caos? Yvette Young, la innovadora guitarrista de Covet, cree firmemente que sí. En un entorno marcado por conflictos, crisis y una creciente ansiedad global, su mensaje resuena como un grito de esperanza para los artistas y soñadores de todos los rincones del planeta.
Crear en medio del caos: un desafío valiente
Vivimos en tiempos difíciles: guerras, inestabilidades económicas, el auge de ideologías extremistas y un avance descontrolado de la inteligencia artificial se ciernen sobre nosotros. En este panorama sombrío, el 19 de junio de 2025, Yvette Young tomó sus redes sociales no para quejarse, sino para galvanizar. Su mensaje fue claro: los artistas deben seguir creando sin desfallecer.
Frente a los desafíos actuales, Young admitió sus propias luchas pero subrayó la importancia de la creación como un acto vital. “He oído a muchos decir que han perdido la esperanza, que crear parece inútil en un mundo al borde del abismo”, compartió. Sin embargo, para ella, el arte se convierte en un refugio, una conexión universal que trasciende diferencias, capaz incluso, dice, de salvar vidas.
Un relato personal que resuena en muchos
La historia de Young no se limita a las palabras motivadoras; es profundamente personal y tangible. La música, especialmente su inseparable guitarra, actuó como salvavidas en los momentos más oscuros de su existencia. A través de ella halló refugio y, más importante aún, un nuevo respiro de confianza.
Su llamado no es otro que una invitación a la creación. Terminar un álbum, pintar, o simplemente bailar no es una acción egoísta, sino un verdadero bálsamo que sana tanto al creador como a su entorno. Al sanar uno mismo, a menudo se cura también a los demás, enfatiza Young.
La creación como resistencia
Desde sus inicios con Covet, Young ha explorado un espectro amplio de sonidos, fusionando el math rock con el rock progresivo, y añadiendo texturas etéreas que colorean el mundo sonoro tanto como el visual. Su ambición por pintar los sonidos como si fueran películas antiguas cobra un nuevo significado en estos días. En un universo en constante conmoción, su mensaje llega como un recordatorio esencial: el acto de crear es, en sí mismo, una declaración de esperanza.
Y así, mientras algunos sucumben a la desesperación, otros encuentran en el arte la chispa de resistencia que reaviva el espíritu. Porque si algo queda claro es que, a pesar de todo, el arte sigue siendo una de las pocas cosas que da sentido a nuestra existencia en un mundo donde cada aliento de vida cuenta.
