¿Cómo es posible que Iron Maiden celebre medio siglo en la cima del heavy metal sin un solo rasguño en su armadura? Pues, queridos metalheads, la respuesta la encontramos en dos noches memorables que quemaron París La Défense Arena con una energía que desafía el paso del tiempo.
La Défense, epicentro de una fiebre metálica incontrolable
Una marea negra, un mar de camisetas con el emblemático Eddie sonriendo con esa mueca que asusta y fascina a partes iguales, conquistan el panorama urbano de París. ¿La regla tácita de no lucir el logo del grupo iba a aplicarse aquí? Ni de broma: casi un 90% del público llevaba iron maidenizado al extremo, exhibiendo con orgullo ese escudo británico del metal clásico. Bajo un sol de justicia, La Défense se convirtió en el santuario para esta escalada sonora de pura destrucción melódica.
El ambiente era una mezcla de veteranos que llevan décadas en la trinchera metálica, jóvenes impacientes al borde de su primer mosh, turistas iron maidenómanos siguiendo la gira y los irreductibles que plantaron tiendas de campaña solo para arrimar su cuerpo a las barreras. Todo, todo, listo para una noche épica.
Avatar: el circo infernal desde Suecia
Todo comenzó con el circo macabro de Avatar, encabezado por ese inquietante Johannes Eckerström que apareció con la teatralidad de un payaso demencial, la caja de sorpresas desde el subsuelo del escenario. Fue como un unboxing en vivo de metal melodeath con pinceladas teatrales dignas de una producción de horror. Desde ese primer latigazo de “Dance Devil Dance”, el combo sueco sacudió con riffs afilados y melodías envenenadas.
El show fue una montaña rusa: humor siniestro, melodías pegajosas como “Let It Burn” y furiosos breakdowns que invitaron a cabecear como si no hubiera mañana. En “Smells Like a Freakshow” el desmadre casi choca contra los amplificadores frontales, una pura locura. Para algunos era la confirmación: Avatar no es solo maquillaje a lo Kiss, su universo propio se siente en cada nota, con esa mezcla infernal entre fiesta y trance oscuro.
Ya estamos contando los días para su regreso en marzo de 2026 al Zénith de París, será otra fiesta freak para recordar.
Setlist de Avatar
- Beware of the Clown (The Damned song)
- Dance Devil Dance
- Let It Burn
- In the Airwaves
- Bloody Angel
- The Dirt I’m Buried In
- Captain Goat
- Smells Like a Freakshow
- Hail the Apocalypse
Iron Maiden: la eternidad en carne viva
Los que esperaban que Iron Maiden fuera solo nostalgia se equivocaron. En pleno apogeo, con la atmósfera cargada de expectación, la arena tembló desde el primer instante. Un vídeo cinemático transportó a un Londres oscuro y lluvioso, con pubs destellando y la siniestra silueta de Eddie acechando en las calles. De pronto, la icónica Paris bajo tormenta dio paso a la aparición en escena de los titanes británicos.
Simon Dawson deslumbra mientras suplanta a Nicko McBrain, brilla encerrado en un halo lumínico en la trastienda del grupo. A su alrededor, la dupla guitarrera Adrian Smith y Janick Gers dan fuego con sus instrumentos, mientras Steve Harris despliega la hipnótica danza de las cuatro cuerdas. Y en medio de todo, imparable, Bruce Dickinson, un frontman que no para quieto ni un momento, explotando cada rincón del escenario con su carisma sobrehumano.
Durante “Murders in the Rue Morgue”, Eddie gigantesco emerge por el fondo amenazante, blandiendo hachas como un espectro de otro mundo. El setlist fue un viaje, saltando entre eras, con Bruce ondeando la bandera británica en “The Trooper” y hasta dando el toque francés con el tricolor en alto. Hits atemporales como “Powerslave”, “Run to the Hills” o “The Number of the Beast” fueron recibidos como himnos sagrados, pero la joya de la noche fue sin dudas “The Clairvoyant”, que atrapó a la multitud en un trance sonoro envolvente.
Virtuosismo en cada rincón: el solo de batería de Dawson calienta motores, los duelos de guitarra prenden el infierno, mientras Harris hipnotiza con su bajo. Más de dos horas de heavy metal que son historia pura, reafirmando que Iron Maiden sigue siendo el pulso en el corazón de millones. Cincuenta años y un solo pero: ¿cómo demonios dejan fuera ese tema tan melódico y profundo llamado “Children of the Damned”?
En definitiva, Iron Maiden no solo demostró que es una leyenda viva, sino que su trono continúa firme, invencible frente al tiempo y a las modas pasajeras. El metal es eterno, y con ellos, su reinado no tiene fin.
Setlist de Iron Maiden
- Doctor Doctor (UFO song)
- The Ides of March
- Murders in the Rue Morgue
- Wrathchild
- Killers
- Phantom of the Opera
- The Number of the Beast
- The Clairvoyant
- Powerslave
- 2 Minutes to Midnight
- Rime of the Ancient Mariner
- Run to the Hills
- Seventh Son of a Seventh Son
- The Trooper
- Hallowed Be Thy Name
- Iron Maiden
Encore
- Churchill’s Speech
- Aces High
- Fear of the Dark
- Wasted Years
- Always Look on the Bright Side of Life (Monty Python song)
“Come on Irons!!! Nos vemos en la próxima batalla sonora.”
Y sí, como siempre, las camisetas no mienten: el mantra fue ese eterno “Name 3 songs, Name 3 songs…”. Porque en el metal, hablar está de menos.




