El metal se siente excluido: Deftones no actúan y Iron Maiden pasa de Glastonbury

¿Qué pasa por la mente de un músico al cancelar un concierto en el icónico festival de Glastonbury, y por qué algunos artistas de metal parecen evitarlo como la peste? La reciente salida abrupta de Deftones y la sorpresiva posición de Bruce Dickinson de Iron Maiden han puesto el foco sobre el trato del metal en uno de los festivales más renombrados del mundo.

Deftones se baja del escenario… inesperadamente

El día amaneció con noticias poco alentadoras para los fanáticos del rock alternativo. Deftones, una de las bandas más esperadas para la jornada de Glastonbury, anunció sorpresivamente que no se presentarían debido a «una enfermedad dentro del grupo». Esta noticia, informada a través de sus redes sociales, cayó como un balde de agua fría no solo para sus seguidores sino también para los organizadores del evento. La cancelación de último minuto obligó a una rápida reorganización del cartel, otorgando el espacio a Skepta en la Other Stage. Afortunadamente, el resto de la gira de Deftones sigue en pie, incluida su presentación en el Main Square Festival de Arras.

Iron Maiden y el desdén por los festivales snobs

Bruce Dickinson, el carismático vocalista de Iron Maiden, no se mordió la lengua al declarar que jamás tocaría en Glastonbury, aunque lo invitasen. Con su característico sarcasmo, Dickinson afirmó que prefiere no cantar frente a «Gwyneth Paltrow y su yurte aromática». Según él, los conciertos deben ser experiencias sinceras y no meras transacciones económicas. Mientras tanto, Iron Maiden sigue girando con su tour «Run For Your Lives», con Simon Dawson, su nuevo baterista, tomando el timón de las baquetas.

No está de más recordar que los fanáticos tendrán aún la oportunidad de ver a Maiden en acción en las Eurockéennes de Belfort y en dos fechas programadas en la imponente París La Défense Arena.

¿Snobismo contra contundencia metalera?

Quizás lo que se esconde detrás de estos desplantes sea una falta de representación adecuada de los gustos metaleros en Glastonbury, un festival conocido por sus diverse alineaciones pero a menudo percibido como más inclinado hacia lo comercial y modish. Acaso, ¿debería Glastonbury replantearse? O tal vez, como bien lo dice Dickinson, no todas las fiestas están hechas para recibir al metal en toda su gloria.

Y tú, ¿qué piensas? ¿Deberían festivales de la talla de Glastonbury esforzarse más en incluir el género metal, o deberíamos aceptar que algunos terrenos son mejor dejarlos inexplorados?

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