Dee Snider confiesa el motivo que le hizo replantearse su visión sobre Twisted Sister

¿Quién demonios podía imaginarlo? Dee Snider, el eterno rebelde del metal, el tipo que gritó “We’re Not Gonna Take It” a todo pulmón, rindiéndose ante el paso del tiempo… Solo que no es tan simple. Porque el rugido de Twisted Sister volverá a los escenarios en 2026, sí, después de una década de silencio, con todos los demonios, cicatrices y pasiones multiplicados por la edad. ¿Por qué renacer justo cuando el reloj parece querer darte la última vuelta? La respuesta tiene más de carne, miedo y memoria de lo que imaginas.

Un golpe al ego: la vulnerabilidad de Dee Snider

El infierno se congela y el invencible duda. Así empieza todo. Durante años, Dee Snider se paseó por los escenarios del mundo convencido de su invulnerabilidad, especialmente a los 40, a los 50 e incluso a los 60. Imposible imaginar que algo pudiera hacerle bajar la guardia. Rockero de pelo lagarto, lengua de hacha, y uñas pintadas de revancha, ¿quién lo detendría?

Hasta que ocurre lo impensable: un problema de salud, uno de esos avisos crudos que la vida te guarda tras la cortina. Nada dramático —según él— pero suficiente para romper el hechizo. Y el líder de Twisted Sister se vio en ese espejo donde todos, más temprano que tarde, acabamos. Ese lugar donde el futuro se encoge y el pasado arde.

“¿De verdad quiero irme de este mundo sin volver a tocar con mi banda?”, se preguntó el propio Snider en la madrugada, insomne y con sudores fríos. La respuesta era obvia. El ego, cuando sangra, deja ver la nostalgia detrás del maquillaje.

De la negación radical al renacimiento

Snider nunca ha sido un tipo de medias tintas. Durante años, despachó ofertas de reunión con portazos y frases lapidarias. No como tantos que hacen el amago cada navidad: aquí, cuando era no, era NO. Se largó de los focos, más firme que el betún.

Pero tras morder el polvo de la vulnerabilidad, Dee hizo lo que pocos se atreven: llamó uno a uno a sus compañeros históricos, esos hermanos de guerra sonora. Jay Jay French, Eddie Ojeda… sin presiones ni súplicas. Esta vez era la hora del reencuentro real. Y el resto cayó, como dados trucados que por fin dan el número correcto.

«¿Y si hacemos UN ÚLTIMO baile?», propuso. La respuesta, un rugido casi tribal. Lo que parecía imposible, ahora era inevitable.

Twisted Sister 2026: el regreso imposible

El plan no tiene nada de gira agónica de viejas glorias. Nada de maratones por estadios huecos o “revivals” polvorientos. En 2026, Twisted Sister se va a marcar una docena larga de festivales; exclusividad y sólo grandes escenarios. Es una vuelta real, pero limitada, especial, casi ceremonial. Y el truco está en el misterio: menos es más.

En la formación, los tótems de siempre: Dee Snider guiando con látigo y melena; Jay Jay French y Eddie Ojeda con riffs afilados como recuerdos indelebles. Al bajo, Russell Pzütto reemplazará a Mark Mendoza, apartado sin vuelta atrás tras “diferencias irreconciliables”. A la batería vuelve Joe Franco, un viejo aliado de los días de “Love Is For Suckers”, ocupando el vacío dejado por el legendario A.J. Pero (fallecido hace casi una década, pero presentísimo en cada golpe de caja).

Miedo y ambición: preparativos de una última partida

Podría pensarse que esta reunión es pura nostalgia para forrarse. Pero hay más. Dee Snider ha confesado que se está preparando como nunca. ¿Presión? Desmedida. ¿Miedo? Desde luego. Y sin embargo, el sabor del desafío crece. Esta vez, dice, habrá tiempo para saborear el presente, para respirar entre conciertos y no morir en la carretera.

La obsesión por una salida digna —algo a la altura del mito— late detrás de cada ensayo. Nada de deambular como zombis por los escenarios. Lo que llevamos dentro son ganas de rabia y euforia, sí, pero también de terminar con una fiesta que merezca ser contada.

¡I WANNA ROCK!… Siempre

Nada muere completamente en el mundo del rock. Dee Snider y los suyos están a punto de demostrarlo —otra vez—. Los viejos ídolos caen solo cuando deciden hacerlo. Y a veces, cuando menos te lo esperas, se vuelven a levantar con más ruido aún. ¿Invencibilidad? Mito. Pero las leyendas, si arden fuerte, pueden desafiar al propio tiempo. Al menos por una gira más.

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