Dee Snider se sincera sobre volver a tocar con Twisted Sister: ¿valentía o locura?

¿Cincuenta años de Twisted Sister y Dee Snider sigue cuestionándose si es valiente o el loco más grande del heavy? La vida es demasiado corta para despedirse en silencio—eso lo sabe mejor que nadie uno de los frontmen más incendiarios y bocazas de la historia. Agárrate, porque la madurez es para otros: el regreso de Twisted Sister ya tiene fecha y el propio Dee ha encendido la mecha, entre nostalgia, miedos y esa vena chulesca que nos hace amarlo… u odiarlo.

Dee Snider desafía a su propio legado: ¿genio, temerario o simple mortal?

Setenta años en el carné, un puñado de cicatrices y la garganta aún afilada como una navaja: Dee Snider nunca ha sido de los que aflojan, pero sí de los que miran atrás con ironía brutal. Hace apenas nada juraba que jamás volvería a subirse a las tablas con Twisted Sister. Que la gira de despedida fue el fin, punto. Y de repente… ¡zas! Tiembla el suelo del hard rock.

Todo cambió uno de esos días en los que el cuerpo manda señales. Nada grave, pero sí lo justo para abrir grietas en la coraza. «No quiero marcharme de puntillas», ha soltado Snider. Prefiere, palabrita de metal, quemar el escenario gritando que irse por la puerta de servicio. Así se lo planteó a Jay Jay French y Eddie Ojeda, compañeros de fechorías: montar fiesta gorda en 2026 para celebrar los cinco décadas del grupo. Si has soñado con verlos resucitar en directo, ve preparando la chupa—la gira arranca en festivales europeos; sí, habrá liada en Graspop y más allá.

Un regreso blindado por la duda (y mucho orgullo)

No miente Dee cuando expone sus dudas: habla claro, casi crudo. “Mi voz sigue dando guerra, pero en los agudos me quedé un par de escalones abajo. Y el cuerpo, claro, ya duele. Esto no es como antes…”. El tipo no va de héroe. Se curte en un local de ensayo semana tras semana, rollo Rocky Balboa con rimel negro, peleando para no quedarse corto y que nadie diga aquello de “están para el asilo”.

El regreso—ojo, solo una veintena de conciertos, ni un día más—vendrá con sorpresas. El histórico bajista Mark Mendoza queda fuera por historias turbias que nadie termina de soltar, sustituido por Russell Pzütto. En la batería, Joe Franco honrará la memoria de A.J. Pero con cada baquetazo. La banda, más vieja, sí. Pero ¿menos salvaje? Difícil de creer si está Dee encendiendo el micrófono.

¿Courage o locura? El dilema del líder

El propio Snider lo resume con esa autoparodia que es puro oro: “O soy un valiente de verdad, o el mayor idiota del heavy”. ¿La verdad? Probablemente las dos cosas. Y ahí reside la magia: porque Twisted Sister representa esa obstinación de no morir jamás, de volver a la carga aunque el espejo devuelva arrugas y los haters recen por una caída bochornosa.

Los fans, y también los desencantados que juraron que el glam era una moda cutre, tienen cita obligada: esto no es una simple gira de nostalgia, sino la declaración de guerra de alguien que nunca se rindió. Old school, sí. Pero todavía con dinamita en las venas.

Dee Snider desnuda sus miedos a micro abierto

Que vengan a abuchear (o a reventar el pogo)

Tanto si eres del club de los “We’re Not Gonna Take It” como si buscas sangre fresca en un género que se niega a morir, marca el calendario. Porque puede que el coraje y la locura sean, al final, la gasolina sagrada del rock. Dee Snider lo tiene claro: prefiere caer con ruido antes que dejarse devorar por el silencio. Y eso, colegas, es la esencia misma del heavy metal.

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