AC/DC desata la polémica en Edimburgo tras las quejas por ruido: te contamos todo lo ocurrido

¿Puede el rock seguir encendiendo ciudades a puro decibelio en pleno 2025? AC/DC, esos incombustibles australianos que aún llevan el trueno tatuado en la frente, acaban de incendiar —literalmente— la noche de Edimburgo. Un espectáculo que terminó con fuegos artificiales… y una mayor cantidad de quejas que amplificadores Marshall sobre el escenario. ¿De verdad puede ser “demasiado ruido” cuando hablamos de la banda más eléctrica del planeta?

AC/DC hace temblar Edimburgo (y a sus vecinos): crónica de una noche demasiado poderosa

Quizá lo de “demasiado fuerte” solo puede aplicarse a un rincón del mundo civilizado donde aún quedan vecinos convencidos de que el heavy es, como poco, una travesura adolescente. Pero, tras el último bolazo de AC/DC en el estadio Murrayfield, esa etiqueta volvió a saltar por los aires: ocho denuncias formales por exceso de volumen, rabietas varias por el show pirotécnico final, y hasta algún hogar con la tensión eléctrica más baja que la moral de un fan tras perder entradas para el “sold out”.

Y es que la jornada no fue solo una descarga de watios, riffs y nostalgia a chorros. Los técnicos del consejo municipal registraron mediciones que volaron por encima de lo permitido —como si alguien esperara que un cañonazo de “For Those About to Rock” se comportase como un villancico de guardería…—. Resultado: advertencia pública y sugerencia seria para los próximos promotores: “sin fuegos artificiales, por favor”. Y que nadie toque el volumen, claro.

Los escoceses, con el pulso acelerado (y el oído zumbando)

  • Las quejas se dispararon en zonas tan alejadas como Inverleith, donde algún paisano se quejó hasta de bajadas de tensión en su casa, como si Angus Young hubiese enchufado ahí mismo su ya legendaria Gibson SG.
  • Pero, si algo ha quedado claro, es que AC/DC sigue tan afilado como en 2009, cuando una tormenta eléctrica de amplificadores en Múnich generó más de 100 denuncias… ¡algunas a veinte kilómetros del concierto!

Una gira mundial demoledora: fans extasiados, entradas agotadas y un directo que no baja revoluciones

Podrán llover quejas y consejos municipales, pero el “Power Up Tour” no afloja ni medio riff. Diez llenos absolutos en América del Norte, Europa conquistada a base de tralla y entrega, y una fecha doble en París (9 y 13 de agosto en el Stade de France) donde la banda ha reafirmado su leyenda: setlists sin tregua, sudor a mares y ese clímax brutal que solo AC/DC sabe regalar cuando los cañones rugen con “For Those About to Rock (We Salute You)” despeinando las primeras filas.

Sobre las tablas, Brian Johnson escupe carisma, Angus y Stevie Young se entienden con la mirada, y los recientes miembros (Matt Laug y Chris Chaney) no desentonan ni cuando la pólvora arde detrás. Por cierto: curiosidad para los hambrientos de cotilleos —Taylor Momsen, la poderosa frontwoman de The Pretty Reckless, está ejerciendo de telonera. Y a tenor de sus propias palabras en un afamado podcast, el feeling entre bandas está más vivo que nunca.

Phil Rudd: ausente del tour, pero destapando nuevas cartas

¿Y Phil Rudd, el mítico batería? Ojo, que aunque esté fuera de esta gira desde el año pasado, no se lo ha tragado la tierra. El pasado julio conquistó Auckland, Nueva Zelanda, aporreando clásicos de AC/DC… ¡junto a una orquesta sinfónica! El tipo se reinventó en Full Metal Orchestra, y entre guiños a los fans y baquetas volando, dejó claro que el pulso no se le ha dormido ni un milímetro. ¿Se vienen sorpresas en solitario? Todo apunta a que sí…

Próxima parada: Australia, la tierra de los cañones… y los decibelios infinitos

La fiesta sigue: en noviembre, AC/DC cruzará medio mundo para volver a casa. Se intuyen más sold outs, ovaciones y seguramente otra tanda de quejas por exceso de decibelios —cosas inevitables cuando tu única misión es que se te sigan cayendo los pantalones mientras bailas “Back in Black”.

¿Resistirá Australia o los de Angus Young acabarán fundiendo hasta los canguros? Solo el tiempo, la electricidad (y algún regulador cascarrabias) lo dirán. Pero claro, si no te late el corazón un poco más deprisa con un riff de AC/DC a todo trapo… Bueno, igual tienes el rock muerto por dentro.

¿Demasiado ruido o demasiado vivos?

Así que, vecinos de Edimburgo, aceptadlo: cuando AC/DC pisa fuerte, toda una ciudad resuena. Que sigan rugiendo, porque si el hard rock tiene que ser políticamente correcto, mejor lo apagamos y nos vamos todos a dormir. Pero… ¿a quién le apetece silencio cuando el trueno sigue vivo?

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