Dino Cazares revela cómo Angus Young inspiró su carrera y comparte sus mayores influencias con la guitarra


¿Qué tienen en común un chaval de nueve años pegado a la tele en los años 70 y el gigante del metal industrial Fear Factory? Todo. O bueno, casi todo: Angus Young. Porque a veces basta ver un riff endemoniado en directo para que la vida te haga crack y decidas, sin vuelta atrás, que tu destino es romper cuellos con una guitarra entre las manos.

Dino Cazares y la chispa eléctrica de Angus Young

Dino Cazares no es uno de esos guitarristas que se inventan influencias para quedar bien en las entrevistas. No. Él lo suelta claro y directo: si hoy existe Fear Factory, fue por culpa del chiquillo de uniforme escolar que escupía truenos en AC/DC. Ese fogonazo fue el “clic”, el empujón primitivo. “Vi a Angus en la tele. Tenía nueve años. Supe al instante que yo quería hacer eso”, confiesa Dino sin pelos en la lengua en una charla con Chaoszine. No eran las poses. Era el sonido, el fuego, la electricidad sucia que pasaba del amplificador al televisor y, de ahí, directo a sus venas.

Un viaje salvaje entre cuerdas y metralla

Pero el flechazo con la guitarra no se quedó solo en AC/DC. Como si cada gran monstruo de la historia del metal le hubiera inoculado un virus distinto, Dino fue asimilando técnicas y obsesiones: la brutalidad clínica de Metallica (“el downpicking te fulmina”), los riffs-martillo de Slayer, el galope infernal de Iron Maiden, la creatividad monstruosa de Van Halen, el filo inimitable de Dimebag Darrell… Un menú degustación solo para paladares de acero templado.
Lo curioso: Dino no aprende solo los nombres, sino el idioma secreto de cada uno. “De cada guitarrista me llevo algo concreto”, dice. Y así, Fear Factory no nace por generación espontánea. Detrás está el sudor invisible de todo un linaje de titanes. Un poco aquí, otro poco allá; ingredientes esenciales macerados en un laboratorio de riffs.

Del homenaje al combate: Metallica y el ADN de Fear Factory

No es ningún secreto: la arquitectura cañera de Fear Factory tiene mucho de Metallica. Dino lo reconoce sin tapujos, sobre todo cuando rememora ese “riff mecánico” del mítico One: guitarra y batería entrelazadas, frías y letales como engranajes. Esa maquinaria sonora fue la espoleta. “Landmine! Has taken my sight!”… puro metal industrial antes de que existiera el término. Cada palm mute, cada síncopa… Ahí empieza la leyenda de Fear Factory.

Fear Factory: sangre fresca y nueva bestia al micrófono

¿Creías que Fear Factory era cosa de nostalgia? Para nada. Después de una gira global agotadora, la banda está en pleno proceso de metamorfosis: nuevo disco a la vista (esperadísimo para 2026) y, sobre todo, un vocalista que está dando de qué hablar. El italiano Milo Silvestro, fichado en mitad del apocalipsis pandémico, no era ningún mindundi: se lo curró entre más de 300 candidatos y, según Dino, ha revitalizado el grupo. ¿El efecto? “Me motiva a experimentar, a no repetirnos. Sigo sintiendo el ADN old school, pero hay hambre nueva”, explica.
Ahora mismo, el álbum está en fase de mezclas. Se rumorea (rumor fuerte) que un tema de adelanto explotará antes de fin de año. Y mientras, por si hay dudas, la banda arrasa en directo celebrando los 30 años de su obra magna: Demanufacture. Violencia, sudor, sincera gratitud.

AC/DC: ni el tiempo ni los prejuicios pueden con Angus Young

¿Y el propio Angus? Ahí sigue, en la cima de la montaña del rock… Con 71 años, pero quien lo diría. Este verano, dos noches abrasadoras en el Stade de France han demostrado que AC/DC no son solo una banda, son un ritual colectivo. Brian Johnson y Angus, igual de chiflados y eléctricos que siempre, reventaron el escenario junto a Stevie Young, Matt Laug y Chris Chaney en un show que olía a pólvora y casi te hace perder el equilibrio.
¿Otra prueba de inmortalidad? Phil Rudd, mítico batería, reapareciendo en Nueva Zelanda versionando los clásicos con orquesta. Una mezcla improbable –violines y amplificadores– porque, a estas alturas, Angus Young puede permitirse lo que quiera. Inspiración inagotable, tótem de varias generaciones. Y sí: para tipos como Dino Cazares y un ejército de miles, sigue siendo el modelo a seguir.

¿Influye de verdad una leyenda sobre otra? Lo sabemos: sí.

A veces, un solo gesto puede cambiar el rumbo de la historia. Un chaval alucinado frente a la tele en los setenta termina convirtiéndose en uno de los guitarristas más bestias del siglo XXI. No es magia ni casualidad: es el efecto dominó del rock y el metal, donde cada nota, cada riff, cada salto de Angus Young viaja de pantalla en pantalla, generación tras generación. Hasta reventar otra cabeza, y así siempre.

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