Por qué Nuno Bettencourt estuvo a un paso de rivalizar con Eddie Van Halen en los 80 según Justin Hawkins

¿Realmente hay guitarristas capaces de plantarle cara a una leyenda como Eddie Van Halen? Justin Hawkins, vocalista de The Darkness, lo tiene claro: si Nuno Bettencourt (Extreme) hubiera surgido en los ochenta, la historia sería diferente. Hay quienes nacen y viven fuera de tiempo. Pero, ¿hasta qué punto es real este debate que nunca muere?

Nuno: El virtuosismo que llegó tras el temporal

Hay épocas que destrozan a base de velocidad, maquillaje y exceso. Los ochenta fueron así para el hard rock y el heavy metal. Un circo de riffs imposibles y voces al límite de lo humano, donde cada instrumento competía para ver quién dejaba a más bocas abiertas. Nuno Bettencourt, portugués de nacimiento pero estadounidense de corazón, apareció con Extreme cuando el polvo ya empezaba a asentarse y el grunge se preparaba para barrer el terreno.

¿Injusticia? Quizá. Justin Hawkins opina, en su charla con Rick Beato, que Nuno nació “una década tarde”, perdiendo la ocasión de rivalizar de tú a tú con Eddie Van Halen, auténtico apóstol eléctrico de una era dorada. Hawkins lanza un dardo envenenado a la nostalgia: “En los 80, la rivalidad lo alimentaba todo, la locura era la norma”. ¿Cómo habría cambiado todo si el guitarrista de Extreme hubiera protagonizado aquel tablero de egos, solos y fuegos artificiales?

Cenizas del Glam, tsunami del Grunge

La escena ochentera era una bestia desatada: guitarras de mástil ultrafino, pelos como para electrocutar una ciudad y una competencia feroz por “ser más que el de al lado”. Pero claro, cuando aparecen bandas como Nirvana, Pearl Jam y el grunge se lo lleva todo por delante… Extreme y otros niños creativos del shred acaban ahogándose aunque lleven las mejores tablas de surf.

Hawkins es tajante: nadie superaría ya los agudos de Jim Gillette (Nitro) ni la velocidad (a menudo inhumana y absurda) de Michael Angelo Batio, así que cuando el exceso muere… solo queda el silencio y la resaca. Y en esa resaca, Nuno y Extreme llegan tarde; la fiesta ya se ha acabado.

Bettencourt: homenaje, innovación y un poco de polémica

Pero Nuno no ha parado. No es un animal fácil de domar. Lo vimos hace poco rindiendo tributo a Ozzy Osbourne en los MTV VMAs, junto a Yungblud. Eso sí, Hawkins dispara sin piedad contra el joven británico, llamándolo “un posturetas” y dejando claro que aquello fue para la tele, no para verdaderos fanáticos del rock.

Bettencourt, lejos de apagarse, aprovecha para relanzar su carrera: este 2025 ha presentado su propia línea de guitarras, Nuno Guitars, con los modelos Dark Horse y White Stallion. Además, sigue manteniendo viva la llama de Eddie Van Halen, especialmente con solos como el brutal “Rise”, que suda admiración por el maestro caído. Un homenaje, sí. Pero también una declaración de intenciones: el virtuosismo todavía puede tener sentido, aunque el mainstream lo ignore.

The Darkness: la resistencia retro sigue viva

Mientras tanto, y para recordarnos que el rock no muere si la actitud no desfallece, Hawkins y su banda The Darkness siguen paseando melenas y soltando riffs por Europa. Ojo, porque el 29 de octubre hay parada en París, en la mítica Élysée Montmartre. Si quieres gritar, bailar y ver cómo el tiempo en realidad no existe en el rock, ahí tienes una cita obligatoria.

¿Y el debate? Más vivo que nunca

Al final, la pregunta sigue flotando sobre nosotros, más afilada que una púa de acero: ¿Y si Nuno Bettencourt hubiese escalado la cima en los ochenta? ¿Desbancaría a Van Halen del trono? ¿O simplemente habría sido otra víctima del desgaste y el exceso? Lo que está claro es que, cada vez que Nuno desencadena un solo, los fantasmas del pasado tiemblan y los fans, en silencio, sueñan con la realidad alternativa que nunca pudo ser.

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