¿Puede una banda de metal alternativo canalizar la fe sin perder la garra? Clint Lowery, de Sevendust, lo ha apostado todo en el próximo álbum de la banda. Y aquí, entre dudas, confesiones y guitarras demoledoras, lo cuenta todo. Porque no, el metal y el espíritu no siempre tienen por qué chocar. A veces, cuando arden juntos, pueden iluminar zonas de la psique humana normalmente reservadas al silencio. Preparaos, lo que está por llegar suena a redención… pero con distorsión.
Espiritualidad en el estudio: el combustible inesperado de Sevendust
No, no esperabas esto: uno de los guitarristas más reconocidos del nu metal —Clint Lowery— entrando al estudio y, antes de poner la primera nota, cerrando los ojos para rezar. Así ha arrancado la gestación del décimo quinto trabajo de Sevendust, previsto para verano de 2026. Pero esto no va de sermones ni de catecismos camuflados entre riffs: va de inspiración cruda, de desafíos internos, y de aceptar, tras años de batalla contra uno mismo, que la creatividad proviene de algún lugar más allá del ego.
Lowery lo ha dicho claro: tras años creyendo que todo dependía solo de su talento, reconoce que la musa llegó como un regalo. Y decidió dejarla entrar. La fe —tan criticada, tan cargada de clichés en el mundillo del rock duro— sirviendo aquí de impulso, no de freno. Es una fe reflexiva, que se cuela entre letras sobre dudas, heridas —y sí— esperanzas que ya parecían oxidadas.
El álbum: entre heridas abiertas y el trueno de la esperanza
- Seis canciones tocadas por la fe, pero sin prédicas forzadas.
- Dudas, tropiezos, noches sin dormir… Todo material noble para un disco vulnerable y honesto.
- Letras que huyen de lo superficial; porque, al final, de eso va la música pesada: de ponerle nombre a lo que nos revienta por dentro.
¿Supone esto una “conversión” del grupo? Ni de coña. Sevendust sigue bebiendo de la rabia y el optimismo, de la misma sed incombustible de sus inicios. Solo que, ahora, el tormento viene también matizado por cierta paz interior… A veces, claro. Porque si algo tiene el metal alternativo es que no regala finales felices: sólo promete intensidad, y eso aquí desborda.
Un nuevo clima en la banda: del caos al equilibrio (más o menos)
Y así, mientras Lowery abrazaba su fe, cambiaba algo más profundo entre las paredes del local de ensayo. El ambiente, dicen, se hizo menos eléctrico. Menos barra de bar y más escucha real entre colegas. ¿Milagro? Puede. Lo seguro: adiós al drama tóxico, hola a la música como catarsis sincera. Las broncas dan paso a diálogo. El ego baja el volumen y sucede lo impensable: el grupo se entiende mejor que nunca.
La grabación, una vez más en manos del inseparable Michael “Elvis” Baskette, se llevó a cabo en la soleada y húmeda Florida. Tan lejos de los dramas urbanos y tan cerca de un aire más ligero. Nadie se libra de las tormentas, pero ahora, Sevendust las navega con otra energía. El disco está a punto de terminar de mezclarse, y para quienes muerden las uñas esperando nueva tralla, el primer adelanto verá la luz a comienzos de 2026.
No todo es estudio: Sevendust se reinventa en acústico
Entre sesiones, la banda ha recorrido Estados Unidos en una gira de acústicos, demostrando que su fuerza sobrevive a los enchufes. Veintiún años de aquel ‘Southside Double-Wide: Acoustic Live’, y los fans, tanto millennials como viejas glorias, al borde de la lágrima y del headbanging moderado. No hay sofá ni sala pequeña que apague la pulsión de una banda que sabe cuándo rugir y cuándo susurrar.
Europa en el punto de mira (¡incluidos españoles y latinos!)
A partir de febrero, Sevendust vuelve al viejo continente y, atención, compartirá escenario con Alter Bridge y Daughtry. Gira de alto voltaje, paradas en Lyon, Bordeaux y —cómo no— París. De momento, España no asoma en el mapa, pero todos sabemos lo impredecible que es este juego: si la demanda aprieta, alguna fecha puede caer. Latinos y españoles, id calentando motores. La ocasión lo merece.
¿Metal alternativo… o metamorfosis espiritual?
¿Sigue siendo el metal un género reservado al nihilismo y la desesperanza? Sevendust acaba de demostrar lo contrario. Este próximo disco promete no sólo temazos de cabeza gacha y puño al aire, sino también un viaje a esa zona de sombra donde el dolor se transforma —con suerte— en redención. Quizás no hayan inventado la pólvora, pero, carajo, han incendiado el escenario con algo más que distorsión.
¿Quieres escuchar a Clint Lowery hablar de todo esto?
Cerramos con una invitación tan old school como necesaria: ponte los cascos, sube el volumen y prepárate para un Sevendust sin censura ni miedo. El metal, cuando atraviesa el alma, puede ser más que ruina o rabia. Y, contra todo pronóstico, esa es hoy… la virtud de Sevendust.



