SikTh vuelve a sus raíces y sorprende en el estudio con una actuación explosiva de Bland Street Bloom

¿Quién necesita máquinas del tiempo cuando tienes riffs que te hacen viajar veinte años atrás? SikTh, los arquitectos británicos del mathcore progresivo, acaban de encender la chispa que creíamos extinta: su formación original se ha unido para destrozar “Bland Street Bloom” en directo en estudio. Ni nostalgia barata ni postureo de reunión; lo de SikTh es fuego puro, una arenga a la memoria musical colectiva, justo antes de celebrar el vigésimo aniversario del legendario “Death Of A Dead Day”. ¿Es este el retorno definitivo de la banda? ¿O solo la antesala de una resurrección que promete hacer temblar la escena metal? Sigue leyendo y prepárate para el terremoto.

El retorno que nadie se atrevía a pedir

Hay regresos y regresos. Hay grupos que se juntan porque les apetece frotar la billetera (todos tenemos nombres en mente…), y luego está SikTh: pioneros, rupturistas, y artífices de ese sonido endiabladamente complejo que a muchos les voló la cabeza—y a otros, la paciencia—cuando debutaron en los albores del milenio. Esta vez no es por capricho ni por moda revival. Es una cita con la historia: la formación original, reunificada, entra al Marshal Studio de Milton Keynes. La excusa, una interpretación brutal de “Bland Street Bloom”, el himno que abrió “Death Of A Dead Day” y que, dos décadas después, no ha perdido un ápice de veneno ni de virtuosismo.

Una grabación íntima… que huele a pólvora vieja

Bajo la batuta de Ali White, las cámaras capturan algo más que una simple canción. Se percibe el sudor, la tensión, el guiño nervioso entre músicos que han pasado por guerras juntos. Cuando Dan Weller, guitarrista y alma de la banda, suelta: “Hemos recuperado la llama”, no es una boutade para la prensa metalera. Es un mensaje encriptado para la fauna del metal progresivo: ojo, viejos lobos a la vista, y no han venido de paseo.

¿Por qué este estallido ahora? La respuesta la tenemos en el calendario: dos conciertos exclusivos en febrero de 2026, cumpleaños número veinte de ese segundo disco que partió en dos el mundillo djent/mathcore. Manchester y Londres se preparan para el vendaval. Y como propina, un cartel con Heriot como teloneros. Ojito: el que se quede fuera lo lamentará cuando el hype acabe siendo historia.

El peso de la leyenda y la promesa del futuro

Los SikTh, nacidos en los flipantes noventa, sufrieron sus idas y venidas. Plantaron bandera en la escena, sí, pero también cayeron en el parón (2008: el silencio). El regreso fue a cuentagotas, con proyectos esporádicos, reencuentros y la sensación, persistente, de que algo faltaba. ¿Y si, después de veinte años, lo mejor todavía está por llegar? Weller lo deja caer, y los fans captan la indirecta: no estamos ante un simple acto de circo. SikTh vuelve con intención, con sed y con el cuchillo entre los dientes.

Para no fiarse ni de su sombra: SikTh en el ojo del huracán

En una época donde cualquier banda de los dosmiles parece empeñada en manosear su propio legado, SikTh hace una jugada arriesgada: tira de corazón y sin miedo a quemarse. La vieja guardia observa, unos con fe y otros con recelo. ¿Siguen siendo los reyes del embrollo polirrítmico, o la edad les pesa más que los años vividos? Las redes hierven, los foros chisporrotean, y hasta las piedras quieren ver esa actuación.

Conclusión: nostalgia que no huele a rancio

SikTh nos recuerda por qué el metal progresivo y el mathcore necesitan riesgo, sudor, y esos instantes donde todo parece poder explotar en mil pedazos—pero suena a puro arte. Las celebraciones por el aniversario de “Death Of A Dead Day” no solo son el reencuentro de los orígenes: son una patada en la puerta para decir que hay mucho SikTh para rato. Dale al play y comprueba si todavía te hacen hervir la sangre.

¿De verdad estamos preparados para su regreso? Hagan sus apuestas, damas y caballeros.

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