¿Sabías que AC/DC tiene un villancico inspirado en la figura más polémica del siglo XX y XXI? Sí, ellos también se rieron de Donald Trump antes de que se convirtiese en el meme político global. Lo mejor: fue en pleno auge de su faceta más farandulera, cuando sus excesos de lujo y de ego eran carne de portada en todos los tabloides. ¿A qué suena un villancico de AC/DC dedicado al magnate más mediático? Agárrate que vienen curvas y campanillas eléctricas.
Cuando Trump era solo un playboy… y AC/DC preparaba su Navidad más canalla
Si piensas en villancicos, seguro que te vienen a la cabeza melodías dulzonas y coros empalagosos. Pero los australianos no iban a pasar por ahí. A finales de 1990, la banda estaba en uno de sus picos de creatividad más eléctricos. Entre riffs afilados y cervezas tibias, Angus Young y compañía crearon Mistress for Christmas. ¿La musa? Un tipo llamado Donald Trump, mítico por sus conquistas y por llenar periódicos con sus escarceos y sus millones –más preocupado por los focos que por otra cosa.
Angus lo confesó sin filtro en una charla legendaria: “Ese tema va para él. No paraba de salir en la prensa, así que nos dio por descojonarnos”. El resultado fue una sátira rockera cargada de guiños a dinero, mujeres y el exceso navideño, rematada con esas campanas y coros que solo ellos sabrían meter… a ritmo de hard rock sucio y vitaminado. Ese espectáculo nunca llegó al setlist en directo. Demasiado bizarro, incluso para sus propias normas.
Una Navidad de perdición: cómo sonaría Papá Noel aporreando una Les Paul
Ojo al marrón: mientras otros jugaban a Papá Noel, AC/DC convirtió la postal navideña en una burla sin pudor. “Dinero bajo el árbol, chicas en mi regazo, y tú, baby, ven acá…” Todo el imaginario trumpiano convertido en riff, sudor y socarronería australiana. Las guitarras brillan y los cascabeles crujen. La letra es puro guiño ácido, palpitante como la resaca de una fiesta de empresa… pero con whisky y cuero.
Regreso a casa: AC/DC saca músculo en Australia (y deja el suelo temblando, literalmente)
Tras una década de sequía, los chicos malos del rock han pisado de nuevo su tierra natal. El 18 de diciembre de 2025 marcaron la última fecha de su gira australiana en el Suncorp Stadium de Milton. Allí, el ruido fue legendario: un tributo gigantesco a Bon Scott con cientos de gaitas en Melbourne y un primer concierto tan brutal que encendió los sismógrafos locales. No es metáfora: AC/DC ha conseguido que el suelo tiembre de puro rock, cosa de dioses en la era digital.
La gira Power Up –que arrancó en 2024 celebrando sus 50 litros de gasolina en el depósito– ha llevado su trono de guitarras a toda Europa y América del Norte. Y ojo: en 2026 cruzarán el océano para más conciertos en Sudamérica y Norteamérica. Brian Johnson sigue rugiendo, Angus Young sigue corriendo como si no pesase el tiempo, y los Young nunca faltan… aunque Phil Rudd ahora anda maquinando un show orquestal en Nueva Zelanda. Nadie se jubila, todos mutan.
¿Quién se atreve con la magia navideña de AC/DC?
- Un villancico con olor a pólvora y cuero.
- Un magnate convertido en chiste eléctrico cuando aún nadie le tomaba demasiado en serio…
- Una banda que vuelve a casa y tumba estadios como si fueran castillos de arena.
¿Moraleja? El rock no descansa ni en Navidad y, por suerte, siempre encuentra a quién ridiculizar. Si tu familia se queja de los villancicos de cada año, ya tienes alternativa. Sube la guitarra, brinda con los dioses del riff y echa a rodar Mistress for Christmas estas fiestas. Por AC/DC, por el desmadre sincero, y porque —al fin y al cabo— el rock ha venido aquí a arruinar el protocolo.




