Así celebró la televisión australiana los 50 años de AC/DC antes de su esperada gira

¿Puede una banda de rock seguir incendiando estadios, generaciones y televisores cinco décadas después de sus primeros acordes electrizantes? Si alguien aún tiene dudas, es porque no ha sentido nunca cómo AC/DC convierte un simple domingo australiano en ritual planetario. Porque lo que se avecina no es solo una gira; es la celebración pagana y amplificada de cincuenta años de riffs, sudor, requiebros de Angus Young y una resiliencia que desafía hasta el mismísimo paso del tiempo. Si les quedaba a los puristas nostalgia, prepárense: el fenómeno AC/DC no es historia pasada, es presente que arde.

Antes del estruendo: AC/DC salta a la televisión australiana

Este 2 de noviembre la televisión australiana dejará de lado sus dramas y realities para lanzar su propio trueno: la emisión especial AC/DC: The World’s Greatest Rock Band. Un documental, sí, pero no el típico collage lacrimógeno. Aquí hay tomas polvorientas escarbadas en el arcón de los recuerdos, cintas rescatadas del olvido y testimonios inéditos llenos de admiración —y algo de envidia sana— de leyendas como Dave Grohl, Slash, Amy Taylor o Andrew Stockdale. Imagina la tele comercial interrumpiendo la programación para celebrar no solo al grupo, sino a toda una forma de entender el rock: directo, ruidoso y sin concesiones.

Porque la historia de AC/DC es la de miles de conciertos en garitos olvidados, del sudor pegado al traje escolar, de trayectos infinitos entre clubes de Sydney… y de cómo suena la gloria cuando se transforma en un estadio coreando Back in Black. Angus, Brian, toda la cuadrilla siguen demostrando que los dinosaurios del rock, lejos de estar extintos, están más vivos y eléctricos que nunca. ¡Mira cómo aún provocan con apenas unas imágenes!

2025: La reconquista australiana, fuego, sangre y Power Up

Esta ceremonia televisiva no es un simple antojo nostálgico. Es el pistoletazo de salida para lo que los fans de ambos hemisferios llevamos una década esperando: AC/DC vuelve a casa. El Power Up Tour despega el 12 de noviembre en el Melbourne Cricket Ground y recorrerá Australia con una gira que promete destrozar récords de decibelios, colas y ventas.

  • Melbourne — ahí empieza todo. Estadio gigante, legendario. Expectación al rojo vivo.
  • Sydney, Adelaide, Perth, Brisbane — cada ciudad con su propio telonero, pero con Amyl and the Sniffers como soga de apertura.

La formación mantiene a Brian Johnson en plena forma vocal, Angus Young como látigo incombustible, Stevie Young a la guitarra rítmica, Matt Laug marcando el ritmo y Chris Chaney aportando un bajo que retumba en el pecho. ¿Phil Rudd fuera de la gira? Sí, pero con la puerta entreabierta y las eternas promesas de regreso —nada se da por muerto en el universo Young. Y siempre, siempre un recuerdo al desaparecido Bon Scott, porque cada nota lleva su sombra y su sonrisa canalla.

Si el disco Power Up (2020) disparó a AC/DC al número uno en medio mundo, ahora la gira lo eleva a categoría de clásico instantáneo: dos millones de entradas y subiendo. Todo mientras la expectación crepita entre generaciones: abuelos, padres, nietos y hasta esos chavales que descubren el rock por la tele y acaban buscando una guitarra raída en el trastero. Locura, pero locura bendita.

Medio siglo de riffs y la misma rabia eléctrica

2025 no será solo otra fecha en el calendario de AC/DC. Es la confirmación de que el rock no es una moda pasajera ni un lujo vintage; es una postura ante el mundo. Angus Young and company siguen —no lo olvidéis— siendo el gruñido más reconocible del rock mundial, cincelando una música que no pide permiso y nunca cierra la puerta a nadie con ganas de gritar.

Así que tomad nota: la historia no se escribe solo en platós de televisión ni en revistas de vinilo ajado. Está ahí, en las noches compartidas de directo australiano, en ese cosquilleo debajo de la piel cuando suenan los acordes iniciales de “Highway to Hell”. Dicen que los héroes ya no existen. Que se lo digan a AC/DC. Si no los ves ahora, quizás nunca entiendas por qué el rock, a pesar de la edad, sigue rugiendo más fuerte que cualquier algoritmo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio