¿AC/DC vive de la nostalgia? Olvídate: resucitan «Jailbreak» en un show demoledor en Melbourne, más vivos (y ruidosos) que nunca. ¿Qué demonios significa este regreso para los fans de toda la vida, y para los que sólo conocen el «Thunderstruck» de las discotecas?
Un cañonazo vintage sacude Australia: «Jailbreak» vuelve del olvido
Vale, lo que pasó la otra noche en el Melbourne Cricket Ground no fue un simple concierto. Fue historia del rock escrita a martillazos y con mucho sudor. Imagina 80.000 bestias hambrientas de decibelios, flipando mientras AC/DC saca de la tumba «Jailbreak» —el clásico de Dirty Deeds Done Dirt Cheap (1976)—, después de más de tres décadas sin sonar en directo. Sí, desde 1991. Hacía tanto que hasta los riffs parecen haber mutado genética y eléctricamente en el limbo de los temas perdidos.
La escena fue brutal: Brian Johnson cabezón como siempre delante del micro, la voz rascando el aire nocturno, mientras en las pantallas gigantes rugía el pasado del grupo, imágenes de Angus, Malcolm y Bon Scott proyectadas como fantasmas eléctricos. El público, entre la emoción y la incredulidad, se dejaba el hígado coreando un tema que, para muchos, ya era sólo un mito de playlist viejunas. Un reencuentro con la era más cruda y sucia de los australianos, cuando todavía no eran los dioses mundiales del rock… solo una banda de bar dispuesta a liarla en cada garito.
Power Up Tour: aniversario, sangre nueva y nostalgia a toda leche
La gira Power Up no es solo el pretexto para presentar el último disco (2020), sino un campo de batalla en el que AC/DC celebra medio siglo escupiendo rock y pateando culos alrededor del mundo. Tras arrasar Europa y América con millones de entradas vendidas, la vuelta a casa en Australia es más que un simple reencuentro: es pura reivindicación, una declaración de intenciones para quien todavía piense que Angus Young está para el geriátrico (spoiler: no lo está, salta más que tu primo con diez Red Bulls).
El grupo, aunque bañado en épica añeja, ha renovado la sangre: la guitarra sigue en manos de un Angus en modo relámpago, Brian Johnson atronando con su garganteo único, el primo Stevie Young haciendo de Malcolm con dignidad, Matt Laug aporreando la batería y Chris Chaney al bajo. Hay quien echa en falta a Phil Rudd, sí. Pero a pesar de su reciente pataleta de amor a Bon Scott, de momento, el bombo lo lleva otro. La vida sigue, y el show tiene que volar alto o estrellarse—como siempre fue en AC/DC.
Australia, epicentro del trueno: fechas para los rezagados
- Próxima cita: 16 de noviembre, otra vez en Melbourne. Y después, la invasión a Sydney, Adelaide, Perth y Brisbane. Hasta el 18 de diciembre, todavía queda pólvora.
¿Las entradas? Volaron. ¿El rumor entre fans? AC/DC puede estar viejo, pero cada riff sigue oliendo a chispazo de generador y cerveza volcada. Da igual si has nacido con Spotify o con cassettes de TDK, porque aquí lo que manda es la electricidad. Literalmente.
Lo que significa «Jailbreak» para los fanáticos: nostalgia, revancha y mensaje entre líneas
Hay quien dice que AC/DC no innova, que viven anclados en la fórmula, que es siempre el mismo blues de carretera y cuero sudado—y puede que tengan razón. Pero ¿a quién le importa? Cuando «Jailbreak» estalla en los amplis, la piel se eriza y la memoria tira de cicatrices de juventud. Es el tipo de canción que te hace olvidar los impuestos, el jefe, los noticieros… y te recuerda que el rock no está hecho para ser políticamente correcto, sino para romper rejas (o cráneos, a gusto del consumidor).
¿Significa este regreso que se avecinan más rescates de viejas joyas en la gira, o ha sido solo un capricho para los melancólicos australianos? Da igual. El mensaje es claro: AC/DC saldrá a morir con las botas puestas, aunque la industria y los haters digan que su tiempo pasó.
¿Sigue AC/DC siendo el patrón oro del Hard Rock?
- Pueden cambiar los nombres, pueden ir y venir las modas, pero cuando Angus rasguea, tiemblan hasta los dioses del metal.
- Y cuando Brian gruñe «Jailbreak», la historia arde otra vez.
Así que, ¿nostalgia barata o leyenda indestructible? En cada concierto, AC/DC vuelve a escribir su propio epitafio… pero aún no ha llegado la hora de enterrarlos. Ni de lejos. Si te lo perdiste, lamenta. Y espera, porque AC/DC sigue dispuesto a romper las cadenas—y tu cuello. El show debe continuar, y el trueno sigue sonando en el sur. Como siempre.




