Así será la gran celebración del décimo aniversario de On N’a Plus 20 Ans: música, emoción y un día muy especial

¿Quién dijo que el rock envejece mal? Cuando la artillería sonora de On N’a Plus 20 Ans alcanza sus 10 años, lo único que se desgasta son las suelas de las botas. Tres días, quince bandas, una marea de riffs implacables y, como regalo envenenado, una jornada homenaje para devorar memoria y nostalgia. ¿Listo para sobrevivir a este vendaval musical en Fontenay-le-Comte? Porque aquí no hay tiempo para quedarse mirando el reloj. Aquí se vive en carne viva.

Un huracán de aniversarios: Punk, metal y caos al cuadrado

A ver, que quede claro: lo que empezó como el capricho rebelde de Tagada Jones junto a los irreductibles de Rage Tour, ahora es algo así como uno de los epicentros imprescindibles de la música alternativa francesa. Diez ediciones después, On N’a Plus 20 Ans no da señales de querer levantar el pie del acelerador. Del 3 al 5 de abril de 2026 —apúntalo bien—, el Espace René Cassin será testigo de tres noches donde la distorsión, la furia y hasta las trompetas se aliarán para vapulear conciencias.

Cinco grupos por jornada. Del punk más descarnado al metal sin misericordia, pasando por ska que entra directo en vena y derivas industriales que aturden y fascinan. Y este año, para que no digan que todo está inventado, una jornada entera dedicada a bandas tributo. Sí, tributo, pero de los que no dan lástima.

Día 1 (Viernes 3 de abril): Combate sin cuartel

  • Moscow Death Brigade. Lo suyo es una bofetada sónica que combina punk, rap y beats techno: puro asfalto ruso, puro caos.
  • Shaârghot trae su visión apocalíptica y cyberpunk, una experiencia casi teatral con luces y disfraces que harían palidecer a cualquier serie distópica.
  • The Rumjacks. Si crees que el punk celta es solo The Pogues de resaca, te vas a llevar una sorpresa de órdago.
  • Les Tambours du Bronx. ¿Percusiones industriales y guitarras afiladas? Tribalismo en estado puro, piel de gallina garantizada.
  • Les Wampas. Hablar de energía en escena se queda corto. Ellos son el rock’n’roll descamisado, el cabaret eléctrico, la locura controlada que cierra la jornada a lo grande.

Día 2 (Sábado 4 de abril): Fiesta, sátira y resistencia

  • Talco dispara su ska-punk como si el mundo se fuera a acabar mañana: energía y letras comprometidas que hacen sudar tanto el cuerpo como el cerebro.
  • Marcel & Son Orchestre pisan el escenario del festival por primera vez… y tiemblan las paredes, sí, porque el humor ácido y la sátira política van a hacer temblar Fontenay.
  • Les 3 Fromages para quienes quieren reír y menear la cabeza al mismo tiempo, un coctel de gamberrismo y distorsión.
  • Ludwig von 88. Los eternos iconoclastas. Esperanza punk y brutalidad melódica, sí, todo junto y bien revuelto.
  • Tagada Jones Orchestra: el himno del festival, la banda madre, pero esta vez con metales y cuerdas… Una experiencia que solo se vive una vez y te deja marcado.

Día 3 (Domingo 5 de abril): Los héroes caídos también bailan

  • Ring of Cash y su ceremonia rebelde para el mismísimo Johnny Cash. Sí, Johnny estaría orgulloso… o al menos se pediría un whisky más.
  • Meteora revive la intensidad de Linkin Park. No sólo tocan, te arrastran al recuerdo, te hacen gritar cada estribillo como si el tiempo se detuviera antes de la tragedia.
  • Didier Super Metal. Una mezcla de irreverencia, humor corrosivo y decibelios salvajes. Ríete, tiembla, y cuidado con que no te explote el cerebro.
  • Homenaje a Parabellum. Historia viva del punk, homenaje con mayúsculas, porque algunas llamas nunca se apagan del todo.
  • Early Maggots te arrastra al foso del infierno: Slipknot resucita en versiones tan viscerales que harán saltar las mascarillas (y los empastes).

Conclusión: El que se aburre es porque quiere

No es un simple festival: es una declaración de guerra al aburrimiento. Diez años desafinando la rutina, gritando contra los tópicos y reuniendo a una tribu de insaciables. En Fontenay-le-Comte, la música es lanza y escudo. Y en abril de 2026, habrá pólvora para todos. Puedes quedarte en casa viendo la tele… o puedes respirar el rugido auténtico, el sudor, la camaradería real. ¿En serio te lo vas a perder?

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