¿Podrá el metalcore reinventarse diez veces de la mano de un solo grupo? August Burns Red parece decidido a demostrar que sí. Tras una carrera donde otros habrían menguado, los de Lancaster saltan a escena para anunciar algo que pocos pueden decir: su décimo álbum ya está en marcha y lo veremos reventar los altavoces en 2026. Puro derroche de longevidad, y sí, algo de locura ¿Quién quiere repetirse diez veces? Pues ellos. Pero ¿será la décima la definitiva o solo el trampolín hacia otra brutalidad sónica?
August Burns Red: La consistencia que mete miedo (y respeto)
Veinte años. Diez discos. Una evolución que nunca olvida el puñetazo al esternón ni el riff virtuoso que te desarma. August Burns Red acaban de confirmar que están encerrados en el estudio, forjando su próximo mazazo para 2026. Punto y aparte: muy pocos de sus compañeros de generación pueden presumir de semejante regularidad creativa.
Con un anuncio simple y directo –cómo suelen hacer ellos, sin melodramas– el quinteto de Pennsylvania dice que el próximo capítulo está a punto de escribirse. El último álbum, Death Below (2023), todavía resuena violento en la escena, pero la banda prefiere el vértigo del futuro antes que acomodarse en la nostalgia. Y, visto el nivel de exigencia que imponen en cada paso, apostar por ellos sigue siendo un seguro de brutalidad melódica.
Veinte años sin aflojar: ¿Obsesión o resistencia?
Por si fuera poco autopresionarse con una década discográfica, la banda ha celebrado recientemente el 20 aniversario de su debut Thrill Seeker. Pero no con la típica mirada trasera y autocomplacencia: lo han regrabado, metiendo la voz actual de Jake Luhrs, regalando a los fans una conexión entre pasado y presente que pocas veces se ve. En vez de caer en la rutina festivalera y los greatest hits, ABR vira y reinventa. ¿Arte, cabezonería, puro ego? Quizá todo a la vez. Y en el metalcore eso es más virtud que defecto.
El directo es la verdadera religión
Quien piense que August Burns Red son una de esas bandas que viven en el estudio, se equivoca –y de lejos. Este verano han pateado escenarios europeos incluyendo una parada legendaria en el festival Rock The Lakes, donde su versión incendiaria de “Chop Suey” dejó con la mandíbula baja hasta al hater más furibundo. Su presencia es poder bruto, sí, pero a la vez es saber hacer. Tienen directo para tumbar a cualquiera, aún en festivales infestados de postureo.
Christmas Burns Red: La cita que marca diciembre
Mientras otros cierran el año con villancicos rancios y luces de neón, ellos prenden la mecha con su propio festival navideño, Christmas Burns Red, en su ciudad natal de Lancaster. Dos noches de celebración metalera con setlists que lo apuestan todo: uno centrado en Thrill Seeker, otro en Found In Far Away Places. Si lo tuyo es el pogo navideño y los riffs como regalo, aquí la Navidad huele –y suena– a distorsión.
¿Noticias extra? Por supuesto. Se suman al cartel bandas de la escudería más brutal y creativa del core moderno: Currents, Animals As Leaders, The Callous Daoboys… Si sobrevivir a septiembre te parece improbable, imagina diciembre en Pennsylvania a base de breakdowns acelerados.
2026: ¿Asalto definitivo al trono del metalcore?
Todavía no hay una fecha concreta, pero la cuenta atrás ha comenzado. August Burns Red lo tiene todo para, otra vez, romper sus propios esquemas: hambre creativa, respeto ganado a pulso y esa fea manía de no repetirse donde otros caen en lo fácil y lo predecible.
Mientras muchos miran atrás y reeditan glorias pasadas, ellos miran adelante y reescriben las reglas. ¿Alguien más apostando por una década número 11? Si eres de los que piensa que el metalcore murió hace un lustro, prepárate. Te lo van a restregar en la cara… y con gusto.
We have just entered the studio to record our 10th album. New music in 2026!
— August Burns Red (@augustburnsred) September 29, 2025
Conclusión: El reloj ya está en marcha
August Burns Red no son solo una banda. Son una declaración. De convicción, de creatividad, de no rendirse ni agacharse ante las modas. ¿Décimo disco como punto final? O simplemente otra piedra en el camino. El metalcore tiene –y tendrá– dueño. Al menos, mientras ABR quiera seguir jugando.


