¡Bomba en el mundo del metal! Chris Adler, exbaterista de Lamb Of God, confiesa que no ha cruzado palabra con su hermano Willie, guitarrista de la misma banda, desde su polémica salida en 2019. Una ruptura que habla de cicatrices familiares y personales en el camino de Adler.
La desgarradora distancia entre los Adler
En una entrevista reveladora, Chris Adler abrió su corazón al hablar de la distancia con su hermano Willie, desde aquel frío correo electrónico que le notificó que no era más parte de Lamb Of God. Chris describe un ambiente hostil, donde las críticas a puerta cerrada eran la norma, y él a menudo era el objeto de estos murmullos. “Estamos distanciados. Lo pienso constantemente y le deseo lo mejor, pero él no quiso discutirlo”, fueron palabras cargadas de pesadumbre.
Este impacto fue solo el comienzo de una tormenta personal: la muerte de su madre, un turbulento divorcio y problemas de salud lo azotaron. Sus palabras retratan una banda rota desde adentro, un lugar donde los conflictos internos podían arrasar con todo, incluso con lazos de sangre.
Renacer y seguir adelante con Firstborne
Tras ser diagnosticado con distonía focal, un trastorno que desafía a los músicos, Chris se vio forzado a redescubrirse a sí mismo en la batería. Con una brutal terapia y una dosis de resiliencia, resurge junto a su nuevo proyecto, Firstborne. Este resurgimiento es más que un regreso; es una liberación. “Ahora disfruto tocar, sin la presión que me aplastaba antes”, afirma.
Con una ilusionada mirada hacia el futuro, Chris deja atrás el odio y el sabor amargo del pasado, encontrando un hogar en su renacido arte. Junto a Myrone en la guitarra y Girish Pradhan en la voz, su nuevo álbum, ‘Lucky’, promete ser un hito de reinvención.
El futuro del groove y del metalcore
El renacimiento de Chris Adler en Firstborne no sólo es un resurgir del talentoso baterista, sino también una nueva chispa en el vasto terreno del metal. No hay duda de que tanto él como esta banda tienen mucho que aportar a la escena. Sin renegar de su pasado y aprendiendo de las cicatrices que le dejaron esos años turbulentos, Chris avanza fuerte, demostrando que, a veces, el arte puede ser el mejor bálsamo para un alma herida.




