Chris Barnes adelanta que el nuevo álbum de Six Feet Under será death metal puro y sin tonterías

¿Preparado para recibir una andanada de death metal puro? Porque Chris Barnes lo ha dejado claro: el próximo asalto de Six Feet Under no va a venir con medias tintas, postureo trendy ni modernitos. Solo tripas, distorsión y esencia. El tipo está cabreado con los adornos y vuelve a lo básico, a lo que realmente importa. ¿Estamos ante el regreso del auténtico monstruo del género? Atención, que el death metal reclama su trono para 2026.

Six Feet Under: ¿el renacimiento del death metal ortodoxo?

La maquinaria ya está rugiendo en el estudio. Barnes, eternamente polémico y siempre con ganas de cortar cabezas, anunció en redes que el próximo, y ya decimoquinto, álbum del grupo está en pleno proceso de mezclas. La batuta la lleva el productor Mark Lewis, un nombre que ya ha deformado tímpanos para Cannibal Corpse y DevilDriver. Sí, el nivel aquí es de demolición industrial.

Para los que estaban perdiendo la fe en Six Feet Under tras los bandazos recientes, Barnes lanza un mensaje directo y casi amenazante: “Nada de adornos vacíos ni inventos de laboratorio, esto va a ser death de la vieja escuela y sin disculpas”. ¿Promesas al viento? Él insiste en que no. ¿Palabrería provocadora? Quizá, pero nadie podrá negar sus intenciones.

Un disco forjado entre viejos lobos

No es solo una cuestión de actitud: por primera vez desde los tiempos en Cannibal Corpse, Barnes se ha arremangado en la composición junto a Jack Owen, el otro colmillo asesino de la banda. Hablamos de un reencuentro con la médula de los 90. Aquella suciedad, aquella locura que tanto se echa de menos… ¿Será este el disco revival definitivo? Barnes define el próximo trabajo como brutal, variado y —esto es fundamental— leal al espíritu original de Six Feet Under.

  • Cero relleno: aquí no hay pistas que sobren ni ideas recicladas.
  • Producción sin artificios: Mark Lewis ajusta el sonido, pero sin siliconas ni Photoshop auditivo.
  • Atmósfera: riffs que huelen a fosa común y baterías que suenan como la cólera de los muertos.

Nada detiene a Six Feet Under… ni las maldiciones

El nuevo álbum vendrá después de Killing For Revenge (2024). Y sí, puede que los problemas los siguen como moscas, con rumores y giras canceladas —la desastrosa “Midnight In Hell” lo confirma—, pero el grupo se niega a arrodillarse. Barnes suelta, en plan jefe tribal: “La formación actual es simplemente irrompible. Jeff, Marco, Jack y Ray dan miedo de lo buenos que son.” Palabra de líder.

Sangre, sudor y polémicas: lo que mantiene viva la llama

¿Animadversión con Cannibal Corpse? ¿Rencillas públicas? Nada nuevo bajo el sol para Barnes, experto en alimentar incendios en sus relaciones pasadas… pero parece que con esta alineación todo forma un círculo perfecto. Si logran mantener la tensión creativa y el odio al relleno, 2026 pinta ser el año de una nueva resurrección death.

El death metal real no se disculpa

Todos nos preguntamos: ¿de verdad habrá vuelta a las raíces, o solo postureo y autobombo? Tal vez esta vez sí vaya de verdad. Si Six Feet Under cumple con su amenaza, olvida los experimentos y vuelve al sonido que les dio reputación —ese que huele a tierra removida y carne putrefacta—, se abren las puertas del purgatorio para los blasfemos del metal moderno.

No apto para pusilánimes ni fans de moda

Así que, si estás harto de la sobreproducción, de los filtros de Instagram y los sonidos “marketinianos”, apunta: 2026, Six Feet Under, death metal puro. Si fallan, aquí estaremos para recordarles su juramento. Y si triunfan… será el regocijo de los necrofílicos sónicos que nunca dejaron de creer.

No hay término medio, amigos: o te sumas a la carnicería, o sal corriendo. El cementerio nunca estuvo tan ruidoso.

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