El alcalde más metalero de Albuquerque rinde homenaje a Bruce Dickinson de Iron Maiden y a Tanya O’Callaghan

¿Imaginabas al alcalde de tu ciudad rockeando con una camiseta de Sepultura, repartiendo las llaves de la ciudad a leyendas del metal como si fuese Halloween con caramelos? Pues en Albuquerque el metal manda, y Bruce Dickinson —sí, ESE Dickinson— junto a la bajista Tanya O’Callaghan, lo han comprobado en carne y hueso.

El metal conquista el poder: cuando alcaldes visten negro (literalmente)

Al sur de Estados Unidos todavía quedan lugares donde el metal se escucha sin vergüenza ni filtros. Y si piensas que los políticos son todos unos aburridos con trajes grises, deja que te cuente lo que ocurrió en Albuquerque: Tim Keller, alcalde y fan fatal de los riffs pesados, decidió homenajear a Bruce Dickinson (vocalista de Iron Maiden y genio del heavy) y a su bajista actual, la irlandesa Tanya O’Callaghan, entregándoles nada menos que las llaves de la ciudad. ¿Por qué? Por su aportación brutal a la música, claro.

No fue un simple apretón de manos ni una foto para Instagram —aunque de eso también hubo—. La ceremonia, más cercana a un ritual pagano que a un acto institucional típico, se celebró justo antes del esperado concierto de Dickinson en el Revel Entertainment Center. Y sí, el ambiente olía a cuero, cerveza y un poco a revolución.

¿De verdad un alcalde metalero? Pues sí, ¡y presume de ello!

Hablamos de Tim Keller. Un pulso firme en la política demócrata, pero sobre todo, un tío que no se corta en lucir camisetas de Soulfly o Machine Head cuando va a votar, o en subirse al escenario para presentar a Anthrax delante de todos. Una anomalía eléctrica en el sistema. Keller ya había hecho lo propio con otras figuras del metal americano: Testament, Jeff Becerra (Possessed), Max Cavalera (Soulfly)… La lista de rockstars con acceso VIP al Ayuntamiento aún no ha terminado. Todo un clan de elegidos (y no por Satán, sino por la urna).

Por si la anécdota te parece exagerada, en 2022 el alcalde votó con una camiseta de Soulfly. Se ha dejado ver con sudaderas de Machine Head y no oculta que Sepultura marca el camino de su vida. Ya quisieran en España algún edil así, ¿eh?

Tanya O’Callaghan: mucho más que la bajista de Bruce

La ceremonia no solo fue un tributo al dios del heavy. Tanya O’Callaghan recogió la distinción con una sonrisa (y probablemente algún riff de bajo sonando en su cabeza), señalando el valor de su trabajo tanto con la banda de Dickinson como en diversas fundaciones internacionales. Sumar kilómetros en la carretera y proyectos solidarios parece el día a día de Tanya, que sigue dándole al metal en el escenario y fuera de él.

Casi nada. Empezar la semana así no lo puede decir cualquiera.

El Mandrake Project: el regreso de Dickinson que nadie (NADIE) quería perderse

La gira norteamericana de Bruce Dickinson, titulada The Mandrake Project Live 2025, es mucho más que una excusa para ver a una leyenda cantar, rugir y girar la cabeza en el escenario. Es la vuelta en solitario de uno de los vocalistas más míticos y camaleónicos del metal, tras treinta años sin hacer una gira de este calibre por aquellas tierras. Acompañado por músicos como Dave Moreno, Mistheria, Tanya O’Callaghan, Philip Näslund y Chris Declercq, el británico ha puesto patas arriba a medio continente americano, presentando un disco salida directamente del horno (marzo 2024) pero con el sello clásico de su voz y su mística teatral.

Albuquerque, tierra santa para el heavy metal

¿Qué significa esto para el metal? Mucho más de lo que parece. Si hasta los políticos abren la puerta y celebran el legado de los músicos que antes eran perseguidos o ninguneados, algo está cambiando en la cultura. ¿Se puede soñar con una España donde algún día se reconozca a nuestros músicos con la misma pasión? Ojalá, pero de momento… el ejemplo viene desde Albuquerque, con ruido, cuero y orgullo de llamar a Dickinson y Tanya ciudadan@s honoríficos.

Queda claro… el heavy metal no sólo sobrevive, sino que se cuela en los despachos. Y cuando ves a un alcalde que corea Sepultura, uno empieza a creer en la democracia de nuevo.

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