El curioso debate entre los miembros de Deftones que explica por qué su sonido es tan único


¿Te has preguntado alguna vez qué carajo hace que Deftones suene distinto a todo lo que escuchas en la radio? ¿Por qué, después de décadas dando caña, siguen generando ese halo de misterio y magnetismo? Si lo tuyo es el metal alternativo o sí, el nu metal y quieres saber por qué este grupo sigue siendo el “ovni” favorito de la escena, prepárate. Vamos a desmenuzar la alquimia sonora y humana que lleva a estos californianos a romper moldes… y a sus propios egos.

El arte de la fricción: Deftones y su eterna guerra (creativa)

Las grandes bandas, esas que resisten tormentas y tendencias, no suelen funcionar sobre algodones de azúcar ni “buen rollo” permanente. Y Deftones es el ejemplo perfecto de que sin un poco de guerra interna solo consigues música plana y olvidable.

Chino Moreno, voz y rostro a medio camino entre el crooner desbordado y el gurú insomne del heavy alternativo, lo tiene más que claro: el verdadero motor de la creatividad dentro de Deftones es la diferencia. Dispares hasta en el ADN, los músicos tiran, cada uno, hacia un universo paralelo. ¿Que Stephen Carpenter se engancha a la doble pedalera, destripando riffs como una apisonadora de planetas? Sí. Pero el bueno de Abe Cunningham se rebela y planta cara: “ni hablar, colega. La batería fluye, no se martillea”. Este pulso, este tira y afloja que hace sudar ensayos y discusiones, es justo el secreto que da a su música esa energía de cable pelado.

Piénsalo así: es como mezclar agua hirviendo y un cubito de hielo con sabor a lija y ver cómo crea una tormenta en medio de las canciones. Brutalidad, belleza, groove cambiante. Y Chino volando por encima, ora etéreo y sensual, ora rugiendo como un felino acorralado. ¿Cohesión total? Ja, ni en sueños. Pero lo necesitan así, porque un Deftones sin fricción sería como unos Motörhead en mute.

La amistad, esa locura que todo lo sostiene

Si esta banda sigue viva y pateando escenarios, no te confundas: no es solo por la pasta o los focos. Chino y Stephen son colegas desde casi la EGB. Se conocen los tics, las manías, las traiciones piadosas del día a día… Sí, se aguantan de milagro, a su manera. Porque admitámoslo, la convivencia musical es como meterse en una sauna con cuchillos. Pero ahí siguen, treinta años después, entre carcajadas, cabezonerías y unas cuantas “tensiones artísticas” (por decirlo suave).

Que Deftones continúe siendo relevante no es casualidad. La historia lo grita: tras reventar listas en el 2000 con White Pony, vuelven en 2025 y se sacan de la manga el mejor debut de ventas de su carrera con Private Music. ¿Hay magia? No. Hay cabezonería, talento… y esa camaradería forjada en los quilómetros de giras y las peleas por “quién lava la furgoneta”.

Deftones 3.0: entre TikTok, estadios y la resurrección del nu metal

¿Que Deftones es cosa de treintañeros nostálgicos? Error de novato. El renacimiento del grupo, con discos volando en streaming, memes y temazos pegando fuerte entre chavalada que ni sabe qué es un Discman. La movida es tan inesperada que hasta el grupo flipa… No hacen ni promo en TikTok y, aún así, los hashtags con sus temas acumulan millones de escuchas. ¿Lección? No hay fórmula para conectar generaciones. Solo autenticidad, y Deftones, a rabiar.

Cuando innovar es ser uno mismo

Gente como Joe Duplantier (Gojira) lo tiene clarísimo: Deftones son los jodidos extraterrestres del metal. No importa la etiqueta: alternativo, nu metal, shoegaze distorsionado… Allá donde van, generan escuela. Lo han hecho siempre, y lo siguen haciendo cuando a Mudvayne, Slipknot o cualquier revivalero del metal alternativo les tiemblan las piernas pensando en la presión de una gira europea. Y ojo, que el asalto a estadios continúa. Próxima parada: Madrid, París, Bruselas. Nueva etapa, mismos demonios internos, misma pegada.

Mirando el futuro: tensión, respeto y cero concesiones

Así que la próxima vez que escuches Change (In The House of Flies) o cualquier explosión de furia (o dulzura) en Private Music, piénsalo: lo que suena no es solo música. Es una guerra civil “respetuosa” entre colegas, una pulsión creativa que suda autenticidad y una amistad que, por absurda que parezca, mantiene vivo el legado del metal alternativo. Porque lo dicho: en Deftones, si todo fuera paz… la gloria terminaría. Y joder, que no acabe nunca.

¿Y tú? ¿Estás listo para el próximo impacto sónico de los Deftones?
¿O sigues pensando que el metal alternativo ya lo dijo todo en 2005?

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