¿Puede una banda de deathcore rusa librarse del estigma cuando la polémica se pega como el sudor en un pogo de verano? Slaughter To Prevail vuelve a la palestra, no solo por su apabullante sonido, sino porque su guitarrista, Jack Simmons, ha decidido plantar cara a las acusaciones más tóxicas y poner el ventilador sobre las decisiones del pasado. ¿Estamos ante una redención sincera o solo maquillaje para no caer del trono metalero? Agárrate, porque aquí lo políticamente correcto se va a tomar un respiro.
Slaughter To Prevail y el eterno retorno de la polémica: “La culpa es nuestra”
¿Hasta dónde puede estirarse la sombra de un error juvenil cuando llevas la vida en modo blast-beat? Simmons no se esconde. Según él, todo ese runrún de que su banda juega con el filo de la ultraderecha es, ni más ni menos, culpa suya. “Hicimos tonterías. Decisiones muy malas. Pero no somos eso que dicen”, suelta, con la resignación del que sabe que ha echado gasolina en una hoguera de redes sociales.
El núcleo de la polémica: Alex Terrible, el vocalista con voz de ogro y carisma de villano de videojuego, se tatuó el “Black Sun”, posó con un casco SS y ropita White Rex, marcas tan radioactivas como un mosh pit de festival ucraniano. Simmons lo admite sin ambages: “Esas cosas nos perseguirán, pero nuestros bolos son espacios de hermandad. Ni peleas, ni mensajes radicales, ni mierdas nazis: solo metal.” En serio, ni rastro de skinheads ni banderitas sospechosas en sus directos. O eso dicen ellos…
Matizando los símbolos: ¿ignorancia o mala leche?
¿Y qué pasa con toda esa movida de los símbolos “malsonantes”? La banda rompe una lanza a su favor: en la Europa del Este los significados no siempre son los mismos que en Occidente. El Black Sun, la runa Othala: símbolos oscuros que algunos ven como puro ocultismo, pero para otros huelen a azufre político. Alex Terrible, para limpiar su nombre, ya tapó el famoso tatuaje. Y la Othala sigue ahí, en su pie, aunque parece que ahora nadie se atreve a preguntarle.
Redención, mea culpa y ¿segunda oportunidad?
Crucificados por las redes y con un pasado que huele a naftalina, Slaughter To Prevail aún encuentra la manera de segregar bilis y amor en partes iguales. Terrible, por su parte, es tajante: “Fui idiota, lo reconozco. Pero nunca he defendido ni una sola idea de odio. Estaba rodeado de tipos duros rusos y el rollo ocultista me flipaba, pero hasta ahí.” Ahora, el precio es alto. Cada nuevo torbellino mediático les recuerda que el metal no olvida y, francamente, rara vez perdona.
No obstante, el grupo no se esconde. Hasta vendieron merchandising con símbolos polivalentes (o problemáticos, según el prisma con el que mires) y, a pesar del escándalo, siguen sumando fans y bolos en sold out. Porque cuando machacan riffs, desaparece todo. O se camufla detrás del headbanging colectivo.
2026: adiós temporal… ¿o el último gran rugido?
El infierno particular de Slaughter To Prevail no ha impedido que su disco «Grizzly» les catapulte a lo más alto: Top 10 en el Reino Unido, Top 15 en Francia y una gira planeada para abrir cráneos en toda Europa en 2026, la «Grizzly Winter Tour». Festivalazos como Bloodstock les reservan un hueco –compartiendo cartel con Judas Priest y Lamb Of God, ojo ahí. Pero, como todo thriller bien escrito, hay un giro: Alex Terrible anuncia que después de la gira, habrá un parón de dos largos años. Nada de escenarios hasta 2029. A dedicar tiempo a la familia… y a vomitar tormentas en el próximo disco, que promete ser todavía más oscuro y personal.
El legado de la polémica
Slaughter To Prevail vuelve a demostrar que en el deathcore, puedes arrastrar tus fantasmas pero también romper cadenas a base de decibelios. ¿Seguirán siendo el punching ball favorito de las redes? Seguro. ¿Conseguirán limpiar su nombre del todo? Difícil. Pero una cosa está clara: mientras otros se esconden, ellos la pelean de cara. Con cicatrices, pero con el puño cerrado. Porque en el metal extremo, la redención huele a sudor, sangre y distorsión.




