¿Pensabas que Evanescence había dicho su última palabra en el universo del metal alternativo? Olvídate. Porque cuando todos mirábamos para otro lado, Amy Lee y compañía irrumpieron de forma explosiva en los Game Awards 2025, desatando un torbellino oscuro con “Afterlife”. Y, por si fuera poco, Gunship se ha sumado a la ecuación: la reinvención está servida. Si creías que lo habías visto todo, prepárate: Evanescence vuelve a barrer con sus propias reglas.
Evanescence prende fuego a los Game Awards (literalmente)
Los fans (y los despistados) que se acercaron al Peacock Theatre de Los Ángeles el pasado 11 de diciembre todavía deben estar recogiendo la mandíbula del suelo. Porque de las tinieblas surgieron Evanescence, engalanando el cierre de 2025 con una actuación que puso el listón más alto de lo que nadie imaginaba. Amy Lee, rodeada de visuales sacados directamente del anime de “Devil May Cry” proyectados en pantallas descomunales, bramó “Afterlife” mientras lenguas de fuego y luces epilépticas sumergían el escenario en un delirio sensorial. Una locura. Una descarga eléctrica con sabor a metal gótico y reminiscencias sinfónicas que, hay que decirlo, elevó la gala –por encima de tanto postureo digital– a la categoría de ritual oscuro.
Afterlife renace: Gunship entra en escena y lo convierte en oro sintético
No fue solamente la actuación: es que, horas después, Evanescence soltaba la bomba. “Afterlife” no sólo existe; ahora tiene una versión retorcida y fascinante, remodelada por Gunship, ese dúo británico que ondea la bandera del retrowave y el synth oscuro. Imagina la sensibilidad de Amy, la densidad de los riffs, la niebla de los teclados y el pulso máquina de Gunship: la alquimia es adictiva, un remix con aroma a neón y sangre digital. ¿Lo mejor? Todo esto se ha colado en la serie especial Spotify Singles, abriendo un nuevo portal en la historia de la banda.
Gira mundial y nueva etapa: Evanescence, hambrientos tras más de 20 años
No, no se detienen aquí. Porque mientras los fans aún arden por dentro tras esa actuación infernal, Evanescence ya se lamen los colmillos con planes de conquista mundial para 2026. Con su reciente tour por Oceanía a sus espaldas, preparan un ataque a gran escala que arrancará en Estados Unidos en junio y recorrerá Europa (sí, habrá paradas en Francia, Bélgica y Suiza en septiembre). Y atentos al elenco de teloneros: desde los inquietantes Spiritbox, la camaleónica Poppy, hasta el vendaval rebelde de Nova Twins o los sonidos alternativos de K.Flay. Va a ser un circo monstruoso, imprevisible. Eso sí, prepara el cuello: los saltos de generación están asegurados.
¿Nuevo disco? Promesas (casi) cumplidas para 2026
Pero la bomba real está en el horizonte: su sexto álbum asoma ya su silueta, previsto en principio para los albores de 2026. Amy Lee, en declaraciones recientes, desvelaba que el proceso está avanzado, con la mayoría de los temas grabados. Pero ojo: “aún faltan letras”, dice. ¿Expectativas? La propia Amy garantiza un retorno a la rabia y fragilidad de “Fallen” pero adobado con el poso y la experiencia de dos décadas lidiando con luces, sombras y cambios de alineación.
La reinvención perpetua de Evanescence: ¿mito o realidad?
Muchos lo daban por muerto: el metal alternativo, el gótico, esa esencia bombástica nacida en los 2000. Pero ahí siguen, dándole vueltas a la tuerca, echando fuego y melodía sobre las cenizas de modas pasajeras. Evanescence demuestra que el olvido sólo acecha a los que se apalancan. Ellos, en cambio, se reinventan con cada paso, sin perder la raíz ni el veneno.
¿Listos para el próximo asalto? El futuro del género –mal que pese a los haters– lleva, otra vez, su nombre grabado a fuego.




