¿Quién demonios habría apostado por ver a Flea –sí, el coloso del bajo de Red Hot Chili Peppers– lanzando un disco solista enfocado en jazz y trompeta? Pues tómatelo en serio: 2026 será el año en que este titán de la fusión (y el funk) se desmarque de toda lógica comercial. Un giro que es tanto un regreso a sus raíces como una patada a los pronósticos de la industria. ¿Estamos preparados para el lado más personal y experimental del bajista más camaleónico de California?
Flea se saca la espina: su esperado debut en solitario
Cuatro décadas respaldando a bestias como Kiedis y Frusciante, y ahora, finalmente, Michael Peter Balzary –alias Flea– decide apartarse de sus legendarios Red Hot para dar rienda suelta a un proyecto largamente cocinado en la trastienda de su mente. Y ojo, porque lo hace bajo el paraguas de Nonesuch Records y sin abandonar la banda madre. Es un saque directo al corazón de los puristas del rock, porque aquí no hay bajo slap ni funk sudoroso. Hay, atención, jazz. Y una trompeta que no se calla.
Jazz, espíritu libre y compañía de altura
El primer asalto ya está aquí: el tema A Plea. Pura desnudez emocional; un puente lanzado hacia la esperanza, alejado de eslóganes políticos, cortinas de humo o poses estéticas. Flea vuelve a empuñar la trompeta –su primer amor musical, aunque casi nadie lo recuerde– y se rodea de animales del jazz actual: Anna Butterss (contrebajista con nervio crudo), Jeff Parker (guitarra siempre a contracorriente), Deantoni Parks (batería impredecible), Mauro Refosco (sí, el de las percusiones que te dejan en trance), Rickey Washington a la flauta, Vikram Devasthali al trombón, Chris Warren poniendo voz, y el talentazo Josh Johnson encargado de producir y destilar saxos. Todo un dream team de la improvisación y el groove moderno.
El videoclip: arte en familia y baile en carne viva
Para rematar esa primera bala, el clip de A Plea llega firmado por la propia hija del bajista, Clara Balzary. Imagina: imágenes coreografiadas por Sadie Wilking que se deslizan entre sombras y luces. Unos pocos minutos que fusionan sensibilidad, búsqueda existencial y esa melancolía casi adolescente de los que se niegan a quemarse.
Flea vuela: búsqueda personal sin traicionar a los Red Hot
¿Y los RHCP? Que nadie se ponga nervioso, porque este maridaje jazzero no destripa lo que le queda a su banda madre. Flea lo deja cristalino: busca un camino donde volar sin ataduras, sin mensajes crípticos ni urgencias políticas. Es, dice, un salto hacia lo más alto de su instinto, lejos de lo mercantil y de la fama automatizada. Pero mientras él vuela solo, los Peppers siguen paseando su leyenda: estuvieron en el evento FireAid con Green Day y Billie Eilish; cerraron los Juegos Olímpicos de París con una performance bañada en oro, y siguen alimentando titulares.
Anthony Kiedis, moda extrema y catálogo millonario
¿Quieres más salseo? Kiedis apareció luciendo camisetas de Cradle of Filth (diseño Vetements, ojito al hype fashionista), arrasando el tradicional gala del Silverlake Conservatory of Music. Y en la trastienda, los Red Hot coquetean con la idea magna del capitalismo musical: poner a la venta su catálogo, valorado en una cifra que da vértigo (¿350 millones de dólares? Parece poco, para lo que significan en la cultura pop oscura del siglo XXI).
¿Qué podemos esperar del disco?
Los detalles son aún escasos. Todo será develado (según filtraciones internas) a inicios de 2026. Pero una cosa sí la podemos firmar: lo nuevo de Flea promete emociones fuertes, jam sessions imprevistas y, sobre todo, sacar a relucir esa vena artística que no conoce fronteras. Ganas –y miedo, por qué no admitirlo– de que este circo del jazz y la trompeta nos despeine los oídos.
Si creías que el rock estaba muerto, ve ensayando posturas porque Flea viene a reventar tus expectativas y recordarte que la reinvención verdadera, la de verdad, es cosa de valientes.




