Gojira deslumbra al público haciendo flotar dos enormes ballenas en el Accor Arena durante Flying Whales

¿Quién necesita dragones cuando puedes volar sobre “ballenas” de 10 metros entre riffs brutales? Gojira lo ha vuelto a hacer: épica, emoción, y metal progresivo puro en una de las noches más monumentales vividas en París. ¿Se puede todavía sorprender al público del metal? La respuesta, flotando sobre el Accor Arena, es un rotundo “sí”.

Dos colosos marinos surcan el cielo de París: el delirio escénico de Gojira

El 30 de noviembre quedó grabado a fuego en la memoria de la escena metalera: Gojira se coronó en el Accor Arena y no solo con su arsenal sonoro, sino lanzando literalmente dos ballenas gigantes a surcar los cielos parisinos durante su mítico “Flying Whales”. Nada menos: dos enormes figuras hinchables, moviéndose despacio, como en una marea de sueños, flotando sobre miles de cabezas incrédulas y brazos en alto. Metal y surrealismo en estado puro, un ritual de comunión donde el público oscilaba entre la conmoción visual y el headbanging furioso.

La escenografía, sincronizada a la perfección con la intro del tema, colonizó el aire y congeló el tiempo: luces frías, atmósfera casi subacuática, y en cada nota, la sensación de estar presenciando algo irrepetible. Las redes ardieron: vídeos, selfies, reacciones alucinadas. ¡Hasta los escépticos se rindieron! Y es que, aunque este detalle escénico pueda parecer caprichoso, encaja con el ADN verde, existencialista y feroz de Gojira: la naturaleza, la bestia, la fragilidad del planeta, simbolizadas por esas espectrales ballenas recorriendo, impasibles, un océano de ruido.

¿Te lo perdiste? Mira el instante mítico aquí:

Gojira en la tormenta: gira con incógnitas… y sorpresas

Hay que sumarle épica al desafío: Joe Duplantier (frente y voz del grupo) se presentó convaleciente y con la guitarra apartada por una lesión bastante seria tras una operación del pulgar. Pero aquí nadie se rinde: Greg Kubacki, el bestia de Car Bomb, saltó al rescate en seis cuerdas, después de machacarse ensayos junto a Mario, Christian y Mitch en el Silver Cord Studio. El relevo funcionó a otro nivel, aportando energía frenética y una pizca de locura experimental a los clásicos y nuevos temas.

La voz y el carisma de Joe, aún sin tocar la guitarra, mantuvo la mística: ese desenfado de quien lidera sin necesidad de posturas. Gojira, cada vez más orquesta de la devastación y de la belleza, le planta cara al imprevisto y regala extras: detalles, matices y atmósferas que reafirman su reinado en el metal moderno y progresivo. Es decir, ¿quién se atreve a decir que el metal no innova?

Así lo vivieron desde el propio escenario:

El tour francés sigue navegando… y lo mejor está por venir

La gira sigue: Toulouse, Marsella, Lyon, Estrasburgo… vitalidad y adrenalina de escenario en escenario hasta el 12 de diciembre. Mientras tanto, los rumores crecen sobre el próximo álbum que Gojira está preparando para 2026. ¿Superarán el listón cósmico de “Fortitude”? Nadie se atreve a apostar, pero todos queremos saber qué criaturas o qué nuevas filigranas nos tienen reservadas los franceses.

  • Ballenas volando sobre un mar humano en París. Check.
  • Frontman magullado, pero Gojira firme: la voz nunca muere. Check.
  • Un sustituto que no baja el listón y prepara sorpresas. Check.
  • Expectación máxima por un futuro que huele a evolución… y a peligro. Check.

Después de noches como la del Accor Arena, uno deja de preguntarse si el metal está vivo. Se pregunta cuándo volverán a sorprendernos, cuándo volverán a hacernos soñar con bestias colosales y paisajes imposibles. Y sí, lo mejor está (casi siempre) por llegar.

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