Gojira prepara sorpresas para 2026 y Joe Duplantier adelanta detalles sobre su próximo álbum

¿Qué tienen en común un océano rugiente, una ola de metal francés y una banda que se niega a quedarse encallada en la rutina? Exacto: se escribe Gojira y se pronuncia revolución sónica. Si creías que los hermanos Duplantier iban a dormirse en los laureles después de arrasar estadios y dejar boquiabierta media Europa con su despliegue, agárrate: la marea de Gojira mira ya hacia 2026, y el nuevo disco promete romper, otra vez, todo lo establecido en el universo del metal. Pero –y aquí viene la pregunta incómoda– ¿de verdad está lista la escena para lo que se avecina?

Gojira conquista Francia: la apoteosis de una gira y las ballenas voladoras

Francia, la cuna del queso y la revolución, pero también del death metal más imprescindible del siglo XXI. Gojira no sólo llenó pabellones –más de 100,000 almas en trance, para ser exactos– sino que convirtió cada escenario en un ritual titánico. Pero la noche en el Accor Arena de París fue insuperable: durante “Flying Whales”, dos gigantescas ballenas hinchables surcaban el techo, como presagio de un metal que no entiende de barreras. Teatro, escenografía y brutalidad coexistiendo, rugiendo, arrancando lágrimas al público. ¿Quién dijo que el death metal no podía ser arte mayor?

Joe Duplantier, azote y voz profética del grupo, tuvo que dejar la guitarra a un lado por una puñetera lesión en el pulgar. Pero la resiliencia estaba asegurada: Greg Kubacki (Car Bomb, casi un mesías en la sombra) asumió las seis cuerdas. Y la fiesta continuó. Ningún público notó fisuras, ni el más picajoso. Una lección de adaptación, de supervivencia: Gojira se abraza a la adversidad para salir aún más fuerte, como el acero transformado a martillazos.

El metal francés desafía al mundo: “Somos el cambio que la sociedad teme”

El discurso de Joe Duplantier nunca fue cómodo. Ni condescendiente. Es una voz que incomoda, que punza, que lanza preguntas incómodas como cuchillas: ¿cuándo se ha vuelto el metal aceptable para la sociedad “normal”? ¿Nos hemos domesticado, o es que el monstruo ha cambiado de forma? Tras poner patas arriba la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, Gojira ha logrado algo impensable: convertir el metal progresivo, el death y el groove en patrimonio nacional francés. Pero no pensemos que esto es asimilación; es conquista. “La sociedad está mutando”, dice Duplantier, y en la metamorfosis, el metal ruge como nunca.

Nuevo álbum a la vista: evolución, peleas internas y futuro implacable

La maquinaria Gojira no descansa. El octavo álbum ya bulle en los fogones del cuarteto, con cimientos sólidos y maquetas que se cuecen a fuego (y decibelios) lento mientras ruedan de escenario en escenario, gracias a su estudio portátil. Una estrategia casi clandestina, que les permite exprimir ideas frescas incluso entre ruido de motores y hoteles impersonales.

Pero no todo es idílico: Joe asegura que detrás de cada riff y cada fraseo hay debates encarnizados, autocrítica feroz, incluso momentos de duda existencial. ¿Significa esto el nacimiento de un disco aún más valiente? Todo apunta a que sí. Al parecer, podemos esperar una nueva vuelta de tuerca: un sonido más contundente, más moderno, una selva sónica donde lo progresivo, el groove metal y el death bailan juntos pero peleando por el foco. Parece que Fortitude sólo era el pre-show: lo que viene en 2026 amenaza con ser una tormenta eléctrica definitiva.

¿El futuro del metal pasa por Gojira?

Que nadie lo dude: Francia ya no es solo tierra de baguettes, sino de distorsiones que cambian la historia. Gojira ha vendido más que muchos metaleros anglosajones soñaron jamás, ha conseguido respeto hasta de los más puretas y, lo mejor, sigue mirando hacia delante. La banda está en evolución constante; no teme desafiar expectativas ni prender fuego a sus propias fórmulas. El mensaje está claro: podéis intentar imitar, pero a estos no los podréis alcanzar.

El pulso late fuerte: ¿estás preparado?

Cuando los hermanos Duplantier encienden la máquina de ideas, el género tiembla. Si eres de los que piensan que el death metal está estancado o que ya todo está inventado, prepárate para comerte tus palabras. 2026 será año clave. El tsunami se acerca. Y huele a riffs afilados, a poesía social furiosa y a una banda que ya no cabe en modas ni etiquetas. Así que, ¿estás preparado para saltar al vacío con Gojira?

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