¿Por qué demonios seguimos esperando el vinilo remasterizado de Ænima de Tool si el disco ya está listo? Una pregunta que retumba, cada vez más molesta, en la cabeza de los fanáticos que cuentan los días mientras la banda se mueve a su propio ritmo endemoniado, bordeando lo insostenible. ¿La culpa es de Maynard? Te sorprendería saber la verdad. Y para variar, no, esta vez no puedes culpar al enigmático vocalista de Tool.
El remaster en el limbo: la frustración también es interna
Es cierto, lo que a muchos les parecía un mito urbano tiene cimientos tan reales como oscuros: el remaster de Ænima está terminado. El mismísimo Danny Carey –batería de la banda, gurú del tempo y las extrañas métricas– confirmó su existencia. Pero, ¿ha visto la luz? Ni en vinilo, ni en digital, ni asomado en plataformas. Nada. Silencio, y no precisamente el tipo catártico al que Tool nos tiene malacostumbrados.
Jen Keenan, esposa de Maynard James Keenan, ha decidido verbalizar lo que muchos solo murmuraban en foros subconscientes: la traba viene desde las entrañas de la maquinaria Tool. «No es Maynard…», insiste, como quien repite un mantra para expulsar la culpa de su casa. Los discos deberían estar afuera, repicando en los platos de coleccionistas obsesivos. Pero no. Nada.
¿Os frustra? Bueno, a ella también. Jen lo suelta con esa media sonrisa resignada de quien sabe demasiado: el test pressing descansa, arrinconado, esperando que el bloque de granito que es Tool decida que es tiempo de mover ficha.
El negocio de los piratas: ¿Tool está perdiendo su propio juego?
El mundo real, ese al que la banda parece querer ignorar, sigue girando. El vinilo remasterizado de Ænima existe –al menos en formato clandestino– y quienes sufren son los fans que se ven obligados a pagar sumas astronómicas por versiones piratas. Jen lo admite, hasta se ha sentido tentada de comprar esos bootlegs solo para tenerlos expuestos en su tienda… pero poner 100 dólares por una copia ilegal, simplemente huele a tomadura de pelo.
Y lanza una bomba de lógica incuestionable: si quieres proteger tu legado, solo tienes una opción: saca tu maldito vinilo con calidad de sello. ¡Ya! Si no, el mercado negro seguirá haciendo de las suyas y el mito crecerá hasta devorarse a sí mismo. ¿Qué clase de control de obra es ese que deja que los piratas lleven la batuta?
Tool y su ritmo infernalmente suyo
Pero claro, para los que llevamos décadas siguiéndoles, ¿resulta esto realmente sorprendente? Tool nunca ha dejado que les presionen. Componen como les da la gana, si es que componen. A veces parecen una banda, otras una logia secreta. Justin Chancellor –bajista y arquitecto del groove cerebral– ha dicho mil veces que nadie en la banda va a forzar la creatividad ni por mucho que las redes ardan.
Ahora mismo están girando por Oceanía. Pasando por festivales, recogiendo aplausos y murmullos de impaciencia. ¿Álbum nuevo? Ni se asoma la idea hasta, como muy pronto, 2026. Sí, has leído bien: 2026. Al menos algunos movimientos de estudio apuntan a que el 30º aniversario de Ænima podría ser la excusa perfecta para, por fin, dar a luz ese vinilo bendito.
Mientras tanto, solo queda entrenar la paciencia y resistir al impulso de lanzarse a por los bootlegs. Porque con Tool, el tiempo siempre es relativo. Y la espera, bueno, es casi mística.
Reflexión final: ¿marcará septiembre de 2026 el principio del fin de la espera?
Apuestas hay muchas, esperanza poca y resignación, la justa. ¿Será el trigésimo aniversario de Ænima el detonante real para acabar con el bloqueo? ¿O seguirán los fans de Tool sumidos en la penumbra, esperando que los dioses de la procrastinación musical suelten el grial del progresivo moderno? En septiembre de 2026, la incógnita quizás se resuelva. O no. Hay algo perversamente adictivo en este tira y afloja.
¿Eres de los que lo comprarían original… o el mercado negro ganará esta vez?
- ¿Ironía? Los bootlegs siguen circulando.
- ¿Orgullo? Tool controla el reloj… para desesperación de todos.
- ¿Demasiado tarde ya? Solo el tiempo –o Tool– nos responderá.




