La crítica de Drewsif: por qué el arte generado por IA puede resultar tan aburrido pese a sus infinitas posibilidades

¿Estamos matando la creatividad en el metal y el rock con el tsunami de la inteligencia artificial? Drewsif, exbajista de Greylotus, ha explotado en redes sociales, dejando clara su indignación frente a una tecnología que, en vez de abrir nuevas puertas artísticas, está convirtiendo la experiencia en algo tedioso y carente de alma. Y no está solo: el debate en torno a la IA y el arte empieza a convertirse en trinchera sónica para banda y fans.

El fastidio de Drewsif: la IA apesta… ¿y no solo un poco?

Si hay alguien que nunca se muerde la lengua en la escena metal, ese es Drewsif. Recientemente, este músico ha lanzado un duro comunicado a través de sus perfiles sociales, repleto de frustración: “Tres de cada cuatro posts que veo son sobre algún invento nuevo con IA para música o vídeo. Es flipante ver cómo una tecnología plagada de promesas termina siendo, bueno, un bodrio monumental”. Es duro, pero… ¿miente?

Lo que arranca como una crítica, acaba en pura ironía: Drewsif suplica al “gran señor del algoritmo” que le muestre algo que no lleve la marca de fábrica de la IA. Un mensaje envenenado, casi nihilista, que deja en el aire una pregunta bestial: ¿qué sentido tiene el arte si la chispa humana se difumina tras ríos de datos y patrones copiados?

Drewsif sigue creando, pero lejos de la maquinaria

Desde que salió de Greylotus —a principios de año, buscando algo menos exigente y más personal—, Drewsif ha optado por volar solo, alejándose de focos y colectivos. Mucha menos presión técnica, más autenticidad, más libertad. Y aunque mantiene un perfil bajo, continúa componiendo, compartiendo ideas y visiones con su comunidad digital. Todo en modo “do it yourself”, sin filtros, ni algoritmos ni pantomima.

IA y músicos: batalla campal y alianzas imposibles

No es cuestión solo de Drewsif: otros músicos de renombre están curtidos en la misma guerra. Wolfgang Van Halen, por ejemplo, lo tiene tan claro como un riff de Mammoth: “La IA está bien para ponerle silenciador a los coches, pero para música… es basura”. No se corta un pelo. Cree que la tecnología puede ayudar, sí, pero jamás servir de sustituto a la sudorosa creación humana. Y es que, sin humanos, ¿qué sería la IA? Solo reciclaje. Putrefacción de ideas viejas con máscara nueva.

Frente a las posturas más radicales, también hay quienes ven matices. Jonny Hawkins (Nothing More) no suelta tanta hostilidad: según él, “la IA no debería asustar a los músicos de verdad, solo a los malos”. Mientras el factor humano mande, dice, no hay problema. Pero claro, ¿hasta dónde llega ese límite?

El dinero, como siempre, en el epicentro del huracán

Dejando de lado el rollo artístico, hay que hablar de lo que duele: la pasta. Alexis Lanternier, CEO de Deezer, ha revelado una cifra que da miedo y risa a la vez: cerca del 70% de las canciones generadas por IA en su plataforma sirven para estafar con escuchas falsas y choricear royalties a los músicos de verdad. Y lo peor, la mayoría nadie las oye; cuando pasa, es por error. Desolador.

Mientras Deezer ya etiqueta contenido de IA —buena suerte enterándote en Spotify, porque ahí la opacidad es máxima—, la sensación de injusticia campea entre bandas y fans. Los discos de IA ni llenan salas ni congregan comunidades; no hay sudor, no hay directo, no hay sangre. Solo un espejismo digital, frío y artificial.

¿Es la tecnología enemiga del rock?

Basta de medias tintas: la mayoría de músicos lo tiene claro. Si la IA ayuda a renovar, mejorar, inspirar… bienvenida sea. Pero si viene con la coletilla de reemplazar la visión humana y meter algoritmos en el escenario, no cuela. El arte se defiende con pasión, con errores, con el pulso tembloroso de quien arriesga. Porque, al final, ¿quién quiere ver un software sobre las tablas cuando puede sentir el rugido de una banda auténtica?

¿Y tú, qué opinas? ¿La IA es el futuro de la música o el principio de su fin?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio