La divertida reacción de Griffin Taylor al ver por primera vez la máscara de su padre Corey Taylor

¿Recuerdas la primera vez que un disco o un concierto te voló la cabeza y te cambió la visión del mundo? Ahora imagina que tu primer contacto con el heavy viene de la mano de tu padre… con la cara cosida y deforme bajo una máscara que parece un cruce entre Nemo y una patata mutante. Así fue el despertar de Griffin Taylor al universo Slipknot. ¿Trauma infantil o bautizo de fuego para un heredero del caos?

Una infancia marcada a fuego (y látex): El primer encuentro de Griffin con el monstruo

Griffin Taylor nunca fue el típico hijo de famoso. Mientras la peña iba a cumpleaños de McDonald’s, él merodeaba los camerinos de uno de los colectivos más bestias del planeta metal: Slipknot. En una entrevista reciente, el frontman de Vended abrió la caja de los recuerdos y confesó que, siendo algo así como un renacuajo, vivió uno de esos momentos que, o te forjan el carácter, o te dejan tiritando bajo la manta hasta los 40.

Su babysitter lo llevó, con pasos torpes y mirada alucinada, directo a los brazos de Corey Taylor… pero no ese Corey que firma los justificantes del colegio, no. Era Corey Taylor en modo Slipknot, con su legendaria máscara llena de costuras, mitad espantapájaros, mitad experimento de genética punk. Griffin, entre el pánico y el asombro, no reconocía a ese “bicho”. Pero todo cambió cuando Corey soltó un “Hey, bonhomme” y soltó una de esas sonrisas de padre travieso – aunque estuviera cubierta de goma. Lo demás es pura leyenda del metal familiar: el crío tocando con sus manitas la careta, mitad para asegurarse que no era un monstruo real, mitad porque, ¿quién se resiste a meter el dedo en el ojo de un icono del nu metal?

Vended: ADN Slipknot, actitud propia

Ahora, Griffin no solo carga con el peso de esa anécdota. Junto a Simon Crahan (hijo del mismísimo Clown de Slipknot), comanda Vended, la banda que más volteretas ha causado en los comentarios de YouTube y foros metaleros en los últimos años. Nacidos para levantar pasiones y haterismo a partes iguales, Vended sigue dando guerra con su groove abrasivo y su nu metal de nueva generación, aunque la sombra del nepotismo les persiga como un rumor persistente.

  • Tras un debut potente publicado en 2024, tienen gira europea para 2026, con paradas en templos del metal: Wacken, Bloodstock, Rockstadt… lo suyo no es postureo, es supervivencia.
  • ¿Problemas internos? También, como toda banda seria. Hace poco se despidieron del guitarrista Connor “Grod” Grodzicki (cosas de familia… o no).
  • Simon Crahan lo tiene claro: “No estamos aquí por nuestros viejos, sino porque tenemos algo que decir”. Y cuando ruge la base rítmica, tiembla el suelo bajo tus zapatillas.

Slipknot: pausa inquietante y futuro inflamable

Mientras los chavales sudan la camiseta en garitos llenos de pogo y olor a cerveza, Slipknot descansa. O eso dicen. Porque, si te fijas bien, el infierno nunca duerme: el baterista Eloy Casagrande (recién llegado a la locura) asegura que la bestia está gestando nuevas canciones, con el objetivo de pegar otro puñetazo en la mesa más pronto que tarde, probablemente en ese 2026 que huele a regreso apoteósico.

Máscaras, legado y esa obsesión con reinventarse

Lo que queda claro es que si el metal tiene dinastías, la de los Taylor y los Crahan va para legado bíblico. Los hijos de la máscara no esquivan las críticas, viven la presión y, aun así, exprimen el zumo de la experiencia con una sonrisa paranoica. Porque si algo se hereda en el metal, no es el apellido: es la capacidad de sudar sangre cada noche para comerse al público. Y, visto lo visto, ni patatas, ni peces: la cosa va mucho más allá de una simple máscara de látex y terror.

¿El futuro? Máscaras nuevas, misma rabia vieja

Así que, la próxima vez que te preguntes si el metal moderno tiene alma, mira a los hijos del monstruo. No solo repiten los riffs: destrozan el molde y salpican al público con cicatrices sonoras. Y tú, ¿te atreverías a mirar de frente a tu padre convertido en el monstruo sobre el escenario… o saldrías corriendo como alma en pena? Porque aquí, entre tanto ruido, solo sobreviven los que entienden que debajo del disfraz más retorcido, late un corazón de heavy metal verdadero. Y el ciclo nunca se detiene.

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