Lamb Of God vuelve a sus orígenes con Sepsis y lo hace más potente que nunca

¿Puede una banda de metal volver a sus raíces sin sonar como una auto-parodia cansada? Lamb Of God acaba de responder, y la respuesta tiene nombre y apellidos: “Sepsis”. Agárrate los tímpanos: el rugido subterráneo de Richmond vuelve a abrirse paso entre el cemento del metal mundial. Si creías que estos colosos del groove habían suavizado su filo con los años… prepárate para tragar polvo, porque el sótano se ha llenado de sangre una vez más.

“Sepsis”: el metal de Lamb Of God se ensucia las manos

Ruidos que corroen, una tensión persistente en el aire. El nuevo cañonazo de Lamb Of God, “Sepsis”, es todo lo que echábamos en falta en la escena moderna: crudeza sin barnices, riffs viscosos y tortuosos, y ese halo denso de amenaza que te deja el estómago hecho un nudo. Tras el paréntesis de Omens (2022), la banda emergida de las tripas de Richmond regresa con un tema que homenajea aquellos años infectados de underground, caótico, auténtico.

Grabado bajo los mandos del inseparable Josh Wilbur, el tema mantiene esa atmósfera bestial y sombría, aunque da un paso lateral en intensidad: menos velocidad, más negrura, más cemento. Sientes el bajo como una contusión interna mientras el riff te araña: es Lamb Of God bajando al infierno, sin pirotecnia… y eso hace que arda más.

Videoclip: la mugre de Richmond, en vena

¿Quieres entender qué significa “volver a casa” para un animal de la escena? Dale al play al videoclip y piérdete en esos sótanos cargados de sudor y neón, retratados con una estética granulosa que es puro culto a lo feo, a lo real. Dirigido por Gianfranco Svagelj, el clip no es simple decorado: es testimonio de una época donde bajabas al subsuelo y te podías partir la cara con el riff de la banda del barrio, víctima y verdugo del rugido local.

Lo ha dicho Mark Morton, y no es pose: “Sepsis” es un tributo difícil de tragar, dedicado a esos grupos de Richmond que incendiaban el subsuelo y que, de paso, les enseñaron lo que es devorar cemento en directo: Burn the Priest, Breadwinner, Sliang Laos, Ladyfinger… El metal no nace en estadios, sino en sótanos. Y lo demás, postureo.

25 años de Lamb Of God: cuando la edad pesa, pero el riff pesa más

¿Se jubilan los dinosaurios? Lamb Of God celebra veinticinco años de vida y, en vez de maquillar arrugas, decide volver a los orígenes con cuchillo entre los dientes. Su aniversario ha venido salpicado por directos incendiarios —ese homenaje ácido a Black Sabbath y su “Children of the Grave” quemando expectación—, apariciones en el Aftershock Festival y, por si fuera poco, se embarcan en la gira Headbangers Boat justo al filo de Halloween. Puro metal, cero nostalgia blandengue.

¿Es esto una señal para la escena?

En una industria plagada de producciones limpísimas donde todo parece calculado para agradar, Lamb Of God opta por el barro y la mugre. “Sepsis” no es un single más: es retrato de una escena underground que agoniza bajo el yugo de las grandes plataformas. No es un ejercicio de estilo, sino una sacudida en la nuca para recordar por qué este género huele a sudor, a cerveza barata y a suelo pegajoso. Y si te molesta, mejor busca tu dosis de pop.

¿Dónde escuchar “Sepsis”? Atrévete…

El monstruo ya está suelto: “Sepsis” se puede degustar –o recibir en toda la cara– en todas las plataformas. Ponlo a todo volumen y comprobarás si tienes madera o si te falta calle.

En serio: ¿cuántos grupos con dos décadas encima pueden permitirse sonar tan jóvenes, tan jodidamente bárbaros, sin caer en el ridículo? Pocos. Lamb Of God lo ha vuelto a hacer. La infección se llama “Sepsis”. Que nadie se cure.

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