¿Quién dijo que el rock y el metal ya no tenían alma, misterio ni ganas de incendiar el circo? Los Rock Sound Awards 2025 nos han lanzado a la cara una dosis de estética enmascarada, himnos que te arrebatan las tripas y premiados que no se parecen, ni por equivocación, a los dinosaurios de siempre. ¿Se está cocinando la revolución o simplemente hemos caído en la trampa de las modas raras? Agárrate, porque lo que viene no es apto para puretas nostálgicos ni para blandengues…
La máscara cae – ¡Así rugen los Rock Sound Awards 2025!
Vibración agridulce. El magazine británico Rock Sound vuelve a ponerse el traje de gala (o máscara veneciana, según qué banda) para anunciar a bombo y platillo los ganadores de sus premios anuales. Qué ironía, ¿no?, que en plena crisis de identidad mainstream, estos premios vengan a celebrar justo lo contrario: personalidad, extrañeza y oscuridad.
Arrancamos fuerte con el título de artista visionario, reservado esta vez para los suecos de Ghost. Liderados por Tobias Forge –ese Papa sin Dios y con más carisma que toda la industria pop junta–, Ghost no solo invade escenarios, los convierte en catedrales de lo oculto. ¿Marketing o arte? No importa: la audiencia muerde el anzuelo porque hace años que el rock necesita símbolos, ritos y fuego fatuo. Y ellos lo dan todo.
Por su parte, Sleep Token se #coronan (y nunca mejor dicho, visto lo visto) como mejor álbum del año gracias a Even In Arcadia. Su fusión de metal alternativo, electrónica y silencio sepulcral entre canciones es como un iceberg: lo que ves flotar es bello, pero lo que hay debajo puede hundirte en una sola escucha. Esos directos en sombras, máscaras, anonimato… ¿Son la evolución del show, o solo otro producto envuelto en hype? Decide tú, pero escucha antes de opinar.
President, The Warning y el vértigo de lo nuevo
La sangre joven también ha asaltado el palmarés. El premio a mejor artista nuevo vibra en manos de President, una agrupación que está subiendo como la espuma sin pedir permiso. Las apuestas cruzadas están abiertas: ¿serán chispa efímera o principian una nueva era musical?
Mientras tanto, el título de mejor grupo internacional se lo lleva The Warning, el trío mexicano que ha dejado de ser promesa para ser amenaza. Guitarras como látigos, actitud sin postureos y, atención, ni rastro de nostalgia facilona. El rock moderno de bandera azteca, apretando las tuercas a los hábitos yanquis y británicos.
Un listado de premios con aroma multicultural y gitano
- Babymetal: Mejor banda en vivo. Japón mete el turbo y rompe cuellos – literal.
- Xdinary Heroes: Fan Power Award. Público que muerde y no suelta, como debe ser.
- James Marriott: Revelación del año. La sorpresa, la bofetada en la cara de los escépticos.
- Waterparks: Espíritu de la escena. Esto sabe a futuro, igual da grima y ganas a la vez.
- One Ok Rock: Hall of Fame. Se lo han currado, poco más se puede decir.
- The All-American Rejects: Premio DIY. Autonomía, músculo creativo y cero miedo.
¿Quién necesita identidad cuando tiene máscara?
La lección final: el rock y el metal del 2025 se dividen. Entre las viejas leyendas que todavía rugen (y dan conciertos de nostalgia) y las nuevas caras que ni cara enseñan – ¿es esto sano? Bueno, sí y no. Es divertido y apabullante, sí, pero huele a cambio de paradigma: la imagen se vuelve casi tan importante como el riff, la ceremonia tanto como la armonía.
¿Volveremos a ver estrellas con nombre y apellidos o, a partir de ahora, el rock será una procesión de sombras y mitos? De una cosa puedes estar seguro: en este bal masqué, si no eres original, ni el público más fiel te salva del olvido.
Así que, puristas, afeitaos la barba. Tal vez este año sí haya que volver a aprender a mirar –y sobre todo a escuchar– desde cero.
