¿Otra gira épica rota por la mitad? Cuando parecía que la maquinaria del metal nos iba a devorar con una alianza brutal entre Trivium y Bullet For My Valentine celebrando dos clásicos que marcaron época, la fiesta se apagó a mitad de camino. ¿Fue realmente para tanto o nos vendieron un drama de tabloide? Matt Heafy (Trivium) no se muerde la lengua y lanza la polémica. Porque, al final del día, incluso en el metal, para bailar el tango hacen falta dos…
Una gira soñada… que acabó en fantasmas
¿Qué pintaba mejor que ver a Trivium y Bullet For My Valentine repasar Ascendancy y The Poison a lo bestia alrededor del mundo? Casi un año de riffs, melenas sacudiéndose y pogos asegurados. Pero, ah, la vida no es siempre THC y cuernos al aire. Al cumplir apenas tres meses, Bullet For My Valentine tiró de freno de mano—dejando a medio planeta con entradas en la mano y más preguntas que respuestas. Trivium, que no tienen pelos en la lengua, lo soltaron claro: fue iniciativa unipersonal de Matt Tuck (Bullet), un “me bajo aquí, bro”, sin diálogo ni miramientos.
No hay fiesta si la mitad se va (y sin despedirse)
La versión oficial de Bullet fue mucho más tibia, casi de manual de relaciones públicas: “Tenía que concentrarse en el nuevo disco”. Los fans olieron el tufillo corporativo y en foros y redes se fraguó el debate. Pero aquí viene Matt Heafy —el frontman que con sus guturales ha hecho saltar tímpanos— para poner las cartas sobre la mesa. “Prometimos una gira mundial, pero solo bailas el tango con alguien dispuesto. Nosotros queríamos fiesta total y Bullet decidió marcharse”. Lo soltó en una entrevista, sin rodeos, como quien tira gasolina al fuego.
¿Mucho ruido y pocas nueces? El punto de Bleed From Within
Claro, en la trastienda del metal las emociones se desatan. Pero los escoceses Bleed From Within—presentes como teloneros de lujo en la parte estadounidense—ven el asunto menos dramático. Scott Kennedy, su voceras, salió a decir que lo de las tensiones era más chisme de corrillo que realidad. “Todo el mundo dentro se portó de diez, muy profesional. ¿Problemas? Si los hubo, nadie los vio ni los notó ni en camerinos ni sobre el escenario.” Así que, ¿nos marean para armar ruido? Puede ser.
Lo que no mató a Trivium… les dio gasolina
Nada de hundirse en lamentos existenciales: Trivium sigue quemando rueda. No solo no pararon los motores, sino que anuncian nuevo EP, nueva gira, más garra. El 31 de octubre, justo cuando el aire huele a tierra y a cráneo, lanzan Struck Dead, un miniálbum anclado en la vena más heavy —y directo al cuello, como siempre. El adelanto Bury Me With My Screams retumbó en Bloodstock, dejando claro que estos tíos no bajan la guardia ni por un millón de excusas ajenas.
¿Y ahora qué? Más discos, más caña… menos tango
Como si la ruptura forzosa alimentara su creatividad, Trivium ya está dándole forma—sin prisa pero sin pausa—a su undécimo disco. Paolo Gregoletto, bajista metódico hasta en Instagram, ha dicho que nada de ir por la vía rápida: se van a cocer bien el álbum, mirando a 2026 o quizás 2027. Cero presión. Quieren que el siguiente capítulo sea macizo, fresco, vibrante, empapado del sudor que deja la carretera. Y de paso, dejan claro un mensaje al resto de bandas del circuito: aquí, el show sigue. Aunque te quedes solo en la pista.
- Gira Struck Dead comienza el 31 de octubre. Prepárate para la tormenta.
- EP de tres temas, directo desde su cuartel general en Orlando.
- Adelanto: «Bury Me With My Screams», ya rugió en el mítico Bloodstock.
- Nuevo disco previsto para finales de 2026 o en 2027. Sin prisas, pero con paso firme.
¿El drama sirve para algo en el metal moderno?
Tirando de honestidad brutal, hay quien dirá que todo esto no es más que marketing con guitarras eléctricas: una intoxicación de rumores, dimes y diretes para tenernos atentos. Pero mira, que en la escena del metalcore y el thrash, tan quemada de postureos y egos, ver a bandas llamar las cosas por su nombre es hasta refrescante. Trivium son de los que pueden transformar un resbalón ajeno en una oportunidad para reinventarse. Y aunque la pista de baile del heavy a veces se quede en penumbra cuando uno se va, el estruendo—ese estruendo que retumba en las costillas—ese no para.




