Matt Sorum, ex Guns N’ Roses, alucina con Yungblud tras un directo para recordar


¿Sigue vivo el auténtico rock ‘n’ roll o son solo fuegos fatuos lo que sale de las nuevas generaciones? Pues atentos: Matt Sorum, ex-batería de los míticos Guns N’ Roses y Velvet Revolver, ha salido a la palestra para declarar que Yungblud, ese torbellino británico que levanta pasiones y odios igual de rápido, es nada menos que la esperanza real del género. Palabras mayores para tiempos de desencanto, ¿no?

Un batería curtido que se rinde ante la nueva sangre

Hay noches donde el rock se sacude la caspa y te suelta un bofetón de energía en toda la cara. Así fue el concierto de Yungblud en el Hollywood Palladium: Sorum, testigo de excepción, no tardó en desatar su entusiasmo en redes sociales. “Histórico”, lo llamó sin siquiera ruborizarse. ¿Exagerado? Puede. Pero cuando alguien que ha compartido escenario con Axl Rose y Slash pisa el freno para aplaudirte, algo estarás haciendo bien.

El ex-Guns no solo elogió la entrega del joven músico –energía, rabia, sudor, esa sensación de que podría ocurrir cualquier desastre maravilloso en cuestión de segundos–, sino que ve en él una chispa parecida a la de los grandes: Freddie Mercury, Steven Tyler, Iggy Pop, Ozzy Osbourne. Y para cerrar, una sentencia de esas que huelen a titular: “Vi algo histórico anoche. El mundo necesita esto ahora mismo”.

El ADN del rock no miente: referencias y actitud

Sorum lo deja claro: Yungblud es pura espoleta rockera, con el filo aprendido de los maestros pero sin venderse al cliché facilón de estadio vacío. No le tiembla la voz al citar a las vacas sagradas, convencido de que el chico inglés ha estudiado los movimientos legendarios de los ‘frontmen’ y ahora está soltando la cadena.

“Feliz porque el rock no está muerto. Si estabas allí ayer, sabes de lo que hablo. Yungblud se vació sobre el escenario, pura electricidad.”

Ozzy, el símbolo y la promesa que no se apaga

La emoción no acaba ahí. Todos los focos apuntan a la relación especial que Yungblud ha forjado con Ozzy Osbourne. En el que sería uno de los homenajes más intensos de los últimos tiempos, el joven británico versionó “Changes” durante el Back To The Beginning, justo unos días antes de la muerte del Príncipe de las Tinieblas. El público quedó tocado, y la crítica, rendida.

Desde entonces Dom (nombre real de Yungblud) ha hecho una promesa solemne: ese tema sonará en cada concierto como tributo a Ozzy. Un acto que traspasa la simple admiración para convertirse en un legado vivo. “Tú me enseñaste que salirse de lo común puede ser hermoso. Voy a intentar no traicionar eso jamás”, escribió. Versos sinceros, con olor a incienso y cables sudados.

¿La vieja guardia saluda a los nuevos?

Mientras unos detractores se atrincheran en el “todo tiempo pasado fue mejor”, Sorum y otros viejos lobos empiezan a clavar la bandera: hay futuro, pero hace falta sangre, agallas y no perder la esencia: sudor, miedo a caerse, el calor turbio del público apretado. Yungblud parece estar ahí, justo donde se cuece el auténtico rock, lejos de la posturita y el autotune.

“El relevo está en camino y el mundo lo necesita. Solo puedes seguir subiendo, Dom.”

El rugido de la generación descarada

En un panorama saturado de refritos, Yungblud consigue que tipos como Matt Sorum no solo no bostecen, sino que salten de la silla. ¿Es para tanto? Bueno, el público español y latino se está cansando de tanta nostalgia vendida como novedad. Quizá sea hora de confiar en una generación capaz de incendiar la noche y darle una patada a la puerta desde dentro. ¿Veremos más leyendas pasar el testigo? Tal vez nunca se acabe esa discusión, y eso (quizá) es lo mejor del rock.

¿Apostamos a que aún queda pólvora en el viejo cañón? El rock, cuando se vive de verdad, no muere… solo cambia de manos.

“Bravo, Dom. Sube el volumen y que vengan más como tú”.

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