¿Se puede sobrevivir al filo del rock sin sucumbir a sus excesos? Que se lo pregunten a Nita Strauss. La guitarrista de Alice Cooper acaba de llegar a la brutal marca de diez años —sí, has leído bien, ¡diez!— completamente sobria. Entre riffs salvajes, luces de neón y tentaciones de minibar, su confesión nos revienta la visión romántica del “sexo, drogas y rock and roll”. Y la pregunta resuena: ¿ser fuerte es ir a contracorriente en una cultura obsesionada con el desmadre?
El aniversario imposible: una década sin alcohol ni drogas
Nita Strauss celebró el pasado 5 de septiembre un hito que para muchos rockeros suena a ciencia ficción: “3.645 días sin ceder” a la seducción de la botella ni a los fantasmas de las drogas. Porque sí, aunque tengamos en mente esa imagen de backstage repleta de humo y vasos tintineando, algunos músicos deciden surfear la ola sin anestesia alguna.
En un sincericidio digital, la californiana de 38 años expuso en Instagram sus dragones internos. Ni diez años hacen la tentación desaparecer, admite, y la voz interna que te invita a romper las reglas sigue apareciendo. Incluso hoy: “Pido que quiten el alcohol del minibar del hotel. No me la juego ni un segundo.” Eso sí, tira de red: su marido y manager Josh Villalta no solo la acompaña, también la aplaude por elegir el “nosotros” a esa supuesta diversión pasajera. “Renunció a algo que todo el mundo jalea y prefirió su vida real”, reconoció él.
Un cambio radical (o cómo el gimnasio sustituye al bar)
Pero la metamorfosis de Nita no se queda solo en el brindis ausente. En 2015, pegó un giro monumental y perdió 23 kilos. Literal: de cerrar bares a abrir gimnasios antes que la luz del sol. Su reto ‘Body Shred’ arrastró a toda la comunidad metalera a una nueva forma de brutalidad: la saludable. Fuera bares, dentro mancuernas y rock en vena, pero sin excusas.
Y ojo con las amistades: el círculo de Nita ahora es pequeño pero sólido como un riff del Kill ‘Em All. Mejor pocos lobos que cien ovejas. “Antes pensaba que mis conciertos sobria iban a ser un fiasco. La primera vez, 15.000 personas delante. Pánico. Pero la gente solo me preguntaba: ‘¿De dónde sacas tanta energía?’”.
Caminando entre titanes: el futuro de la guitarra eléctrica tiene nombre
Desde 2014, la guitarra de Alice Cooper lleva fuego de Strauss. Y si aún tienes hambre de saber qué viene después, prepara los oídos: el nuevo álbum en solitario de Nita ya está en marcha, con media docena de demos que prometen volar cabezas incluso a los más escépticos. Porque esta mujer ha hecho de la adversidad su amplificador más potente. Y no hay pedal de distorsión que tape la claridad de una victoria sobria.
La lección incómoda para el mundo del metal
- ¿Celebrar diez años sobria en pleno circo rockero? Sí, y sin pedir permiso.
- Salir del bar para entrar al gimnasio… y seguir sonando más heavy que nadie.
- Pocos amigos, pero de verdad. Las multitudes no dan la talla.
- El futuro de la guitarra no necesita alcohol, solo talento y agallas.
Seguirás leyendo historias de músicos que se pierden por el camino. Pero aquí va una de una mujer que elige estar despierta. Y eso, en el fondo, es la mayor provocación posible para este mundo nuestro, el del metal. ¿Quién más se atreve a desafiar el mito?




