Paolo Gregoletto de Trivium desvela el reto de incorporar a un nuevo batería a todo su repertorio

¿Quién dijo que en el metal todo son riffs poderosos y nada más? Cuando el fondo del escenario tiembla, no siempre es por los decibelios, sino por los cambios súbitos de alineación. ¿Qué pasa realmente cuando una banda heavy se enfrenta al terremoto de perder a su batería? Trivium, esos titanes del metal moderno, acaban de demostrar que sobrevivir a la tormenta requiere algo más que actitud: necesitas sangre fría y una resistencia casi sobrehumana. Prepárate porque el drama no está solo en las letras de sus canciones.

Trivium y la crónica de un cambio anunciado: el adiós de Alex Bent

Las noticias en el mundo del metal suelen salpicar titulares con peleas internas, egos descontrolados y separaciones poco amistosas. Pero lo de Trivium —ese grupo curtido después de dos décadas de carretera y moshpits— ha sido, honestamente, más elegante que lo que muchos esperábamos. El 3 de octubre cayó la bomba: Alex Bent deja la banda. Nueve años tras los parches, tres discos a su colección y ese último golpe de caja: Struck Dead, el EP definitivo con su firma, que muchos ya llaman “el epitafio de Bent”.

¿Drama? No aquí. Corey Beaulieu fue directo: ningún mal rollo, nada de ese circo mediático que tanto adoramos los fans del metal (lo que no significa que no lo echemos de menos, seamos sinceros). En palabras del propio Paolo Gregoletto, bajo y espíritu zen del grupo: “Queríamos respeto, una despedida digna. Que todo el mundo siga tocando y, bueno, que ruede la vida.” Caballerosidad en el metalcore, qué ironía.

¿De verdad es volver a empezar?

Dicen que cambiar de batería es como hacer trasplante de corazón. Paolo lo expresa mejor: “Toca poner a alguien al día con todo el repertorio.” Ni más, ni menos. Imagina actualizar veinte años de blast beats, dobles bombos endiablados y cortes progresivos, mientras la banda no para de girar. Es casi sadismo, pero así es el metal.

Esta situación, lejos de hundirlos, ha afinado los sentidos de Gregoletto, que confiesa ya saberse las baterías al dedillo. “Ahora, hasta me atrevo a corregir detalles, a decir ‘oye, aquí va esto’”, comenta. No hay lugar para novatos ni improvisaciones infantiles, y a estas alturas, la maquinaria Trivium no se detiene ni aunque le falte una tuerca clave.

Un relevo, varios nombres: ¿quién lleva las baquetas?

Antes de encontrar su nuevo aliado definitivo para aporrear los timbales, los de Florida recurrieron a Greyson Nekrutman (el mismo de Sepultura) para salvar el culo en el festival Aftershock. Pero, atención, que el ritmo no espera por nadie. El relevo real llega con Alex Rüdinger, ex de Whitechapel —uno de esos animales técnicos cuya precisión quirúrgica puede levantar estatuas… o destruirlas.

Rüdinger se ha puesto las pilas: más de catorce temas aprendidos en tiempo récord, preparándose para subirse a un tren que no espera a nadie. Por ahora, sin contrato permanente. Se le suma al equipo para giras y lo que venga, colaborando en la nueva fase de composición junto al productor Josh Wilbur, un viejo conocido del metal moderno. ¿Oficial o solo “mercenario”? No lo han confirmado, y esa ambigüedad huele a jugada maestra para mantenernos atentos.

¿El show debe continuar? Desde luego que sí

El calendario de Trivium viene saturado: la gira ‘Ascend Above The Ashes’ arranca el 31 de octubre en Atlanta junto a Jinjer y Heriot, proyectando toda la rabia contenida por EEUU hasta el 14 de diciembre en Orlando, su tierra natal. Por si fuera poco, Struck Dead verá la luz la misma noche de Halloween. ¿Casualidad? Nada en el metal es casual.

Y mientras el eco del último platillo aún resuena, los planes para un nuevo disco ya están en marcha. Sin prisas, sin más presión que la autoimpuesta, avanzando seguros pero sin fiarse un pelo. Tras el imponente In The Court Of The Dragon, la banda busca nuevos horizontes, pero sin perder ese filo al rojo vivo que los mantiene relevantes.

Paolo Gregoletto habla sin tapujos

Una cosa queda clara: si quieres sobrevivir veinte años en el metal, más te vale saber adaptarte, tragar polvo y reírte en la cara de la adversidad —o al menos, así lo demuestra Trivium. Los seguidores en España y Latinoamérica pueden estar tranquilos: mientras haya pasión, profesionalidad y ese puntito de osadía, la maquinaria no se detendrá. Y si algún día vuelven a cambiar de batería, que sea pronto… porque ver a los titanes reinventarse nunca aburre, ¡y vaya que nos da carnaza para comentar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio