Rikki Rockett deja en el aire la gira de Poison en 2026 por la falta de respuesta de Bret

¿Alguien pensaba de verdad que Poison iba a volver a la carretera para petarlo en 2026 con una gira aniversario? Pues malas noticias, colegas del glam y el cuero: el sueño se enfría. Rikki Rockett, ese batería imparable con más brillo que una tienda de bisutería ochentera, acaba de lanzar un jarro de agua helada sobre la posibilidad de que los californianos celebren por todo lo alto los 40 años de “Look What the Cat Dragged In”. Porque no solo no hay plan confirmado. Es que ni siquiera se mandan WhatsApp.

Puedes planear la fiesta, pero falta el cumpleañero

Durante meses, los rumores han atrapado a fans veteranos y nuevos metaleros: la vuelta de Poison para un tour apoteósico. Live Nation puso la bandeja, el grupo (casi) dijo sí, y la tensión estaba más alta que una cresta de C.C. DeVille en los 80… Pero resulta que Bret Michaels, la voz y la melena oxigenada, no ha dado señales de vida. Así de simple. Todo el mundo a bordo salvo el capitán.

Rikki Rockett lo soltó sin rodeos en una charla reciente –sí, tan franca que casi duele–: “No hay conversaciones con Bret. No hablamos y es una lástima”. Nada de postureo ni palabrería para contentar a los medios. El rollo frío.

Piedras en el camino: ¿Salud o prioridades?

No se trata de broncas monumentales ni dramas de camerino (por ahora). Ya en 2024, Rockett había puesto sobre la mesa que las prioridades de Bret están en otro lugar. La salud del vocalista siempre ha estado en la cuerda floja –diabetes, hospitalizaciones… y más de una batalla fuera del escenario–. Michaels prefiere shows puntuales, fiestas de finde, mientras el resto quiere sudar la camiseta de verdad: tremendo tour, semanas enteras de locura, whisky y guitarras humeantes.

Una máquina en standby: ¿se apagó el veneno?

El último disco de Poison, “Hollyweird”, es ya casi arqueología (2002, piénsalo, ¡hace más de veinte años!). El último petardazo, aquel tour épico junto a Mötley Crüe y Def Leppard en 2022, dejó a todos con ganas de más, pero fue… eso, el último gran golpe. Rockett habla de esa gira con nostalgia rabiosa: “Era una locura. Estadios hasta la bandera, la peña saltando, himnos por todo lo alto. Esa chispa, ese caos glorioso… Eso es Poison”.

Y sin embargo… ahí está el punto. El veneno sigue en las venas de los fans, pero los artificieros están distanciados. C.C. DeVille y Rockett sí se llaman; con Bobby Dall el trato es cordial, correcto. Pero con Bret, silencio absoluto.

El deseo está ahí, pero ¿quién arranca la moto?

Curiosidad: Bret sí lanzó, no hace tanto, algún guiño público diciendo que le molaría hacer una gira aniversario, con “40 shows legendarios para celebrar 40 años”. Palabras en el aire. Nadie cierra la puerta, pero tampoco la abre. Nadie confirma, nadie niega. Es la típica respuesta que no deja dormir bien ni a los más optimistas: la máquina puede tener gasolina, pero si nadie mete la llave, no arranca.

Vamos al grano: la escena necesita ese tipo de reuniones. Porque, para bien o para mal, Poison es puro exceso, diversión sin complejos, lo kitsch hecho himno. Pero también es un grupo con heridas abiertas, prioridades distintas, y un aura de “¿y si…?”.

Entrevista completa con Rikki Rockett

¿Una reunión imposible? Nunca digas nunca. Pero hoy, ni de broma

Resumiendo: si eres fan de Poison, sigue cruzando los dedos o prende una vela a la Virgen del Glam. Porque en estos momentos la celebración de su aniversario es más un titular que una realidad palpable. La historia del rock está llena de regresos imposibles… y de promesas incumplidas.

Por ahora, la nostalgia pesa más que los planes. El veneno sigue ahí, pero el antídoto parece, otra vez, la paciencia. Y el rock, mientras tanto, sigue adelante. ¡Que no se diga que el hard rock no está vivo!

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