¿Puede reírse Ronnie Radke de sus propias controversias? Parece que sí, y todo empezó con los pies de micrófono inflables en el Warped Tour. Una parodia que nos recuerda un acontecimiento no tan gracioso de 2012, dejando claro que el vocalista de Falling In Reverse sigue siendo todo un personaje en el mundo del rock.
Risas y provocación en Long Beach
El Warped Tour hizo escala este fin de semana en Long Beach, California, y Ronnie Radke, con su característico estilo irreverente, no decepcionó. Con una sonrisa pícara, pidió que trajeran los pies de micrófono. Pero sorpresa, estos eran inflables. Una clara burla hacia su propio pasado, cuando lanzaba «armas» verdaderas desde el escenario a los fans.
En 2012, Radke había arrojado un pie de micrófono que terminó hiriendo a dos personas, desatando una tormenta legal que no olvidan sus seguidores de los tribunales. Aunque él nunca ha mostrado un gran arrepentimiento, como mencionó desafiante en X hace unos años: «Nunca me disculpé porque alguien recibió casi un millón por un corte. Al final, me hacía ver más rudo”.
Surcando nuevos caminos en la gira God Is A Weapon
La reciente actuación de Falling In Reverse fue solo un aperitivo de lo que está por venir en la gira God Is A Weapon, que empieza el 10 de agosto. Compartirán escenario con otros pesos pesados como Slaughter To Prevail, Wage War, y Hollywood Undead. Su contundente actuación en el Rock Am Ring 2025 aún resuena entre sus seguidores y nuevos adeptos.
Pero Ronnie no solo vive del presente. También se ha enredado en una serie de controversias recientes, como sus acusaciones públicas hacia Daiki Koide de Crossfaith, que llamaron la atención de toda la comunidad metal.
Una despedida con matices clásicos
Según Setlist.fm, la banda ofreció un espectáculo de 15 canciones, comenzando con «Prequel» y clausurando con «Watch The World Burn». El gran final no podía ser otro que el emblemático «We Are The Champions» de Queen, asegurando que el público se despidiera sintiéndose parte de un colosal tributo rockero entre sonrisas y aplausos.
Si algo queda claro es que Ronnie Radke no teme a pasar página ni a jugar con sus propias polémicas, regalándonos siempre un espectáculo donde la frontera entre burla y provocación es tan difusa como el maquillaje de un glam rockero en pleno apogeo.




